Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“La mujer del cuadro”: Retorno al buen camino

La esposa y los hijos del profesor Wanley se van de vacaciones. Él se refugia en el club cultural y se pone a leer el “Cantar de los Cantares”. Previamente ha quedado impresionado por el retrato de una bella mujer, que ha visto en un escaparate de la entrada. La admiración pronto se convierte en obsesión y se despiertan en él afectos hasta entonces dormidos. A la vez, las teorías psicoanalíticas de Freud que ha explicado a sus alumnos cobran vida en su cabeza. Y es que acaba de conocer a la joven que sirvió de modelo para el cuadro. Ella es Alice, y entre copa y copa surge una confidencialidad que deviene en complicidad, que termina en pesadilla. Estamos ante una de las joyas del cine negro americano del periodo clásico: “La mujer del cuadro” (The Woman in the Window, Fritz Lang, 1944), con Edward G. Robinson y Joan Bennett al frente del reparto. Como el género exige, hay un asesinato, una investigación, y una mujer fatal… aunque no muy fatal. Al espectador le espera más de una sorpresa, celosamente guardada por el guionista Nunnally Johnson al adaptar la novela de J.H. Wallis, magistralmente trabajado en la puesta en escena.

La mujer del cuadro 3

Es posible que Alice sea la chica de los sueños juveniles de Wanley, ahora que la edad y las obligaciones le han hecho madurar. El caso es que el buen profesor da rienda suelta a su imaginación y galanteo, hasta que todo se enreda y complica un poco. Un forcejeo, un asesinato, un chantaje… para que Lang vuelva a decirnos que todos somos débiles y que todos llevamos un pequeño asesino dentro… ¿Una alusión política a lo vivido por su Alemania en esos años? ¿Un análisis antropológico sobre la condición humana? Sea como fuere, el cine negro se nos presenta como un género nada inocente, como el reflejo social de las miserias y flaquezas que anidan en el hombre. En poco tiempo, la recta moral de Wanley se resquebraja, sus íntegras costumbres se rompen, su vida familiar parece irse al traste… y eso que Alice es una buena chica, de intenciones honestas y comportamiento intachable. Pero así es la vida… y así la recoge la ficción.

La mujer del cuadro 2

De manera paradigmática, en “La mujer del cuadro”, el cine se construye sobre luces y sombras, la realidad se mezcla con la ficción hasta confundirse, y el pasado regresa porque algo sucede en un corazón aburguesado. ¿Ese romance incoado es real o más bien se trata de un deseo incumplido? ¿Está Wanley ante otra vida posible que dejó atrás o es una advertencia moral que el guionista plantea? Un blanco y negro antológico, unas miradas de los protagonistas llenas de complicidad o una trama salpicada de pistas para espectadores que aspiran a convertirse en detectives (el bolígrafo con las iniciales R.W., la herida del profesor al abrir el champán, los restos del traje en la alambrada, las huellas de los neumáticos en el barro) hacen las delicias de quien trata inútilmente de desentrañar el desenlace. Pero, sobre todo, la interpretación de Edward G. Robinson convierten a la cinta en una obra maestra y en un ejercicio de suspense psicológico.

La mujer del cuadro 1

A medida que discurre la investigación, vemos que Wanley se va haciendo el nudo de una soga que puede ahogarle. Él mismo, de manera inconsciente y reaccionando tarde, se va incriminando ante las inocentes observaciones de su amigo el fiscal del distrito o del médico. De nuevo, la conciencia que le advierte y acusa de que está obrando mal, de que el camino emprendido no puede terminan bien… Pero el guión, montaje y otros elementos artístico-narrativos están al servicio de un mensaje moral, más en este momento de la historia del cine. Fritz Lang es un consumado experto en hacer del cine un reflejo de la sociedad y del individuo, y esto es Hollywood… que no quiere prescindir incluso de un toque cómico al final. Suspense, tensión y alivio para un protagonista, y también para un espectador que habrá disfrutado del encanto de la mujer del cuadro, y del retorno al buen camino del individuo retratado en la película.

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En las imágenes: Fotogramas de “La mujer del cuadro” – Copyright © 1944. International Pictures. Distribuida por RKO. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 18 abril, 2015 | Categoría: 9/10, Años 40, Filmoteca, Hollywood, Negro

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