Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Negociador”: Lost in translation

[6/10]   En el 2005 algunos apostaban por la negociación con ETA para terminar con el terrorismo. Otros preferían hablar de diálogo sin chantaje, y también había quien pensaba que no se podía establecer ningún tipo de contacto si previamente no entregaban las armas. El país estaba dividido y cansado de tanta violencia y extorsión, y entonces un interlocutor del gobierno español se sentó a la mesa (francesa) con un etarra para buscar una solución al conflicto. De manera informal y libre, en clave de comedia dramática, Borja Cobeaga recoge ese momento en “Negociador”, con un tema serio que no admite bromas pero del que quiere distanciarse para superar el odio y el rencor. Y ese es uno de sus méritos, porque nunca se deja arrastrar por posturas político-ideológicas, porque trata de sacar a flote lo mas personal de cada protagonista, porque no falta el humor absurdo hasta levantar un auténtico esperpento de la negociación o del diálogo.

Negociador 1

Y es que la cuestión terminológica resulta importante para Manu y para Jokin, representantes del gobierno y de ETA respectivamente. En la primera reunión quedan ya claras las diferencias entre ambos… con cuestiones que se aparcan para más adelante. Además, todo se complica cuando la mediación (inglesa) exige la presencia de una traductora que permita seguir cada paso de la conversación, y cuando la palabra se convierte en obstáculo para la comunicación más que en cauce para el entendimiento. Cobeaga construye la película desde el lenguaje, con una sobria puesta en escena y unos cuantos personajes que evidencian lo que era un secreto a voces, precisamente porque no se hablaba de ello o se negaba su realidad. Abundan los términos equívocos y las cuestiones baladíes, y escasean las profundidades de pensamiento… que no van más allá de frases hechas, quizá oídas en alguna película o en una reunión anterior.

Negociador 2

Al poco tiempo de comenzar la película, el espectador se cerciora de que unos y otros están perdidos en la conversación, porque el entendimiento es imposible cuando se habla un idioma (postura ideológica más que lengua) distinto. El aislamiento en su propio universo es mayor que el de Bob y Charlotte en el Tokio de “Lost in translation”, y su futuro no va más allá de una corbata negra o de una detención inesperada. Hay también tristeza y desazón en sus miradas, y ahí es donde el laconismo de Ramón Barea gana la batalla de la interpretación: con parquedad expresiva y contención gestual, el actor consigue transmitir apatía y soledad al lado de ternura y humanidad. De esta manera, la comicidad llega con sutileza y se acerca a la tragedia sin tremendismo, y la pequeñez de presupuesto de la producción se agranda con el ingenio hasta lograr un trabajo equilibrado y meritorio.

Negociador 3

Además, en la película, los silencios hablan más que las palabras y las miradas reflejan inequívocamente el cansancio de un pueblo en tensión continua. Vemos que el móvil no funciona o que la televisión sustituye al pensamiento, que un secreto es desvelado a la prostituta de una noche y que una verdad quiere ser ocultada al pueblo (aunque el camarero no es tonto). El aire que respira la cinta es, por eso, un tanto absurdo y paradójico -incluso irrespirable para seguir con el saludo de un “aúpa”-, y apunta a lo patético que resulta el comportamiento humano cuando lo político-ideológico se antepone a lo humano-personal.

Calificación: 6/10

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En las imágenes: Fotogramas de ‘Negociador’, película distribuida en España por Avalon © 2014 Sayaka Producciones. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 17 Marzo, 2015 | Categoría: 6/10, Año 2015, Comedia, Críticas, Drama, España

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