Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“El Gran Hotel Budapest”: Una vieja ruina con encanto

[7/10]   Para disfrutar con una película de Wes Anderson (“Fantástico Sr. Fox”, “Moonrise Kingdom”), hay que sentarse en la butaca con la ingenuidad de un niño y estar dispuesto a verla que como si de un cuento se tratara. No hay un ápice del realismo convencional en sus situaciones ni en sus personajes, ni tampoco una búsqueda de emociones fáciles ni de clímax dramáticos sostenidos. En su mundo, todo sucede a una velocidad de vértigo y sin tiempo para la contemplación, y sin embargo sus imágenes van dejando un remanso de dulzura y poesía… y también de tristeza y melancolía. Ahora, en “El Gran Hotel Budapest” se repite esa mirada naïf hacia un tiempo pasado cargado de idealismo, y el espectador emprende un nostálgico viaje a una ruina de continente impregnado de encanto decadente y con evidentes trazas manieristas. Es el mundo de Wes Anderson, tan atemporal como indefinido, tan narcisista como personal.

En un país ficticio de la Europa Oriental de entreguerras, un escritor y huésped de un hotel venido a menos se interesa por los orígenes del negocio y por la manera en que Zero Moustafa se convirtió en su dueño. Será la historia de M. Gustave y del robo de un cuadro renacentista de gran valor, del crimen cometido por una herencia y de su correspondiente investigación, del romántico idilio de dos jóvenes idealistas, y del recuerdo de una época en que la lealtad y la amistad se pagaban a precio de oro. Wes Anderson cede la voz a Mustafa para que rememore aquellos maravillosos años y nos presente a hombres mezquinos y asesinos a sueldo, a empleados y funcionarios de pocas  luces… y a toda una galería de individuos que contribuyen a trenzar el destino del Gran Hotel Budapest, y que le dan una solera suficiente como para mantenerlo en pie hasta el día de hoy.

 

La estructura narrativa de muñecas rusas y el sinfín de personajes que atraviesan la historia pueden hacer que sus peripecias se hagan demasiado alambicadas y pesadas, y eso a pesar del buen ritmo con el que discurren. Son individuos estrafalarios y alocados que van a ninguna parte, huyendo de la justicia o del matón de turno, o quizá en busca de un preciado tesoro o de una cuestionada identidad. Pero, en realidad, para el director son los habitantes de una sociedad de entreguerras que se halla desorientada y que lucha contra un enemigo imaginario que solo su sinrazón o el afán de poder ha fabricado. En ese punto, Wes Anderson se sirve de personajes caricaturescos y de universos de fantasía para hablarnos de una lamentable realidad que se ha impuesto en la cultura europea: esos rostros de gestualidad marcada y comportamiento frenético, esos escenarios levantados a modo de grandes maquetas, esos efectos manieristas y fatuos… no son sino reflejo de una sociedad que ha perdido su sentido y sus raíces, de una realidad adulterada y hueca en su carrera materialista.

 

Son máscaras sin alma, escenarios de cartón-piedra, niños revoltosos y adultos irresponsables que juegan con los valores más sagrados. Todo en esa puesta en escena guiñolesca de decorados abstractos, en esa representación de colores planos y tono pastel, en el empleo de esos grandes angulares y rápidos zooms, en ese montaje y movimientos de cámara trepidantes, obedece a una voluntad a la vez poética y crítica (la sombra del nazismo es alargada)… y también a una personalidad y estética tan singular como es la de Wes Anderson. El amplio reparto con lo más granado del panorama cinematográfico, con Ralph Fiennes al frente, cumple su misión y pone su granito de arena en esta vieja ruina levantada con tanto encanto y con tanto cuidado por los detalles. La película es sugerente, sutil y profunda en su mirada a una Europa que se desvaneció, pero no está destinada al gran público pues su disfrute exige haber entrado en el universo imaginario y sofisticado de su director, con todo su espíritu surrealista y grotesco, con toda su excentricidad y sentido paródico.

Calificación: 7/10

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En las imágenes: Fotogramas de “El gran hotel Budapest”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © Fox Searchlight Pictures, Indian Paintbrush, Studio Babelsberg y American Empirical Pictures. Todos los derechos reservados.

Publicado el 24 marzo, 2014 | Categoría: 7/10, Año 2014, Comedia, Críticas, USA independiente

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