Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

«El médico»: La lámpara de Aladino

[5/10]   Como si de una superproducción clásica hollywoodense o de un cuento de las mil y una noches se tratase, así nos presenta Philipp Stölzl su película «El médico», adaptación de la novela homónima de Noah Gordon. Rob Cole es un niño inglés que ve cómo su madre se muere sin que los «barberos» (médicos) del siglo XI puedan hacer nada para evitarlo. A partir de esa experiencia, el pobre huérfano siente que posee un don que cultivar y vive con la misión de ayudar a la gente necesitada. Lo suyo será un auténtico peregrinar por el desierto egipcio en busca del remedio médico que permita curar enfermedades como la de su madre, renunciando incluso a su condición de cristiano para ser admitido en la madrasa de Persia bajo la tutela del científico judío Ibn Sina. Su infatigable búsqueda del saber le lleva a afrontar con garbo la peste o a dar los primeros pasos en la cirugía, y corre pareja a su amor por Rebecca, una joven judía que conoce en el desierto y cuya suerte está determinada de antemano.

 

Como historia épica de superación en las dificultades y de espíritu que busca ansiosamente la verdad, «El médico» tiene todos los ingredientes para gustar al espectador y llevarle a una época en que musulmanes, judíos y cristianos convivían en una paz precaria, mientras tenían vetado la investigación del cuerpo humano. Si queremos, en cambio, acercarnos a ella desde una perspectiva actual y ver en la tarea de Rob Cole una lucha entre la ciencia y la religión, o en la alianza del poder seléucida con el integrismo musulmán una imagen de nuestros días en los países árabes… entonces la película cojea por su planteamiento esquemático y por no recoger el espíritu de una época, salvo con ligeros apuntes llenos de artificio. El romance de Rob Cole y Rebecca deriva hacia el folletín de telenovela… donde siempre habrá un Simbad o un Aladino que venga a salvar a la joven en peligro, mientras que el enfrentamiento entre integristas y el Sha de Persia no escapa al maniqueísmo más simple y empobrecedor.

 

Con una narrativa lineal y convencional nada arriesgada y totalmente previsible, con una factura donde la palabra lo explica todo si la imagen no ha mostrado antes las bubas de la peste, o donde los grandes escenarios de muerte no pasan de ser decorados de impostura en los que enseñar tanta calamidad… sin saber recurrir a la sugerencia o la elipsis o al arte de contar. Es cierto que la película entretiene durante sus dos horas y media, pero también que no deja más que una superficial ambientación de época y la poderosa presencia de Ben Kingsley como científico abierto a la verdad y a la tolerancia.

Y así, entre tanta aventura y episodio épico, el espectador contempla la historia sin vivirla, rendido a su espectacularidad pero sin emocionarse ni sufrir por tanta pérdida y adversidad… por mucho que se acentúen los subrayados y se alimenten los excesos, casi como si se hubiera asomado a uno de esos cuentos de Aladino donde lo mostrado está más cerca del sueño que de la realidad… y donde siempre habrá un genio de la lámpara que venga a concedernos un deseo y que resuelva el conflicto planteado. 

Calificación: 5/10

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En las imágenes: Fotogramas de “El médico” – Copyright © 2013 ARD Degeto Film y UFA Cinema. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Publicado el 1 enero, 2014 | Categoría: 5/10, Alemania, Año 2013, Críticas, Drama

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