Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

«Blue Jasmine»: En una moral de circunstancias

[8/10]   El cine de Woody Allen tiene la curiosa habilidad de recoger retratos de perdedores que no resultan odiosos al espectador pero sí tristes y pesimistas. De alguna manera, les salva en su desgracia, les excusa en su infortunio, les consuela en su pequeño horizonte de felicidad alcanzado. Cada uno hace lo que puede para sobrevivir en un mundo de mentiras y vaivenes, donde un golpe de fortuna sube al individuo a la cresta de la ola para a continuación rebajarle a la sima de la depresión… y exigir la intervención de un psiquiatra sanador. El cinismo y la ironía son sus armas para enfrentarles a la realidad, y la cobardía y la moral de circunstancias su norma de comportamiento. No son hombres y mujeres de una pieza ni de convicciones firmes sino más bien figuras camaleónicas que se adaptan al terreno para sortear la infidelidad, el engaño y los sueños rotos. Así son los personajes de «Blue Jasmine», empezando por su protagonista, una mujer de gusto refinado y modales sofisticados que vive de su rico marido Hal… hasta que la corrupción financiera termina con él en la cárcel -y más tarde en el suicidio- y con ella queda de patitas en la calle y sin tener dónde caerse muerta.

El director de Nueva York se traslada a San Francisco para mostrar la otra cara de la moneda -o para dar la vuelta a la tortilla– y jugar con un dualismo que explica el crudo presente como el destierro de un pasado de deseo y frustración. Frente a los sueños de grandeza de Jasmine sitúa la cruda y vulgar realidad de su hermana Ginger, y frente a las apariencias de un hombre de negocios respetable pero corrupto presenta al rudo pero noble currante. Son mundos opuestos e impermeables con individuos que no se reconocen ni se sienten cómodos cuando entran en relación, y donde quien intenta traspasar el umbral que les separa cae en la depresión o se expone al engaño sentimental o a la droga. Mobiliario, vestuario, lenguaje o costumbres les delatan… y no hay nada más diferente que esas dos casas que Jasmine habita, que esos zapatos que calzan ella y su hermana Ginger, o que esos comentarios toscos y directos de Chili frente a los rodeos estudiados de Hal. En este sentido, el trabajo de diseño de producción y de vestuario resultan elocuentes, mientras que la blanca luz de Javier Aguirresarobe permite ver cada rincón del alma de sus fracasados personajes.

Por su parte, Woody Allen consigue imprimir a la cinta un ritmo ágil y dinámico que no hacen que no se empante en ningún momento, que no resulte nada confusa en los continuos flash back con los que va apuntando ese pasado desastroso, que se permita más de una subtrama intrascendente pero que no desvía la atención del núcleo central y que sirve para dar una pincelada más a ese mundo de despropósitos y almas en pena. Porque, en el fondo, son personajes infelices y tristes que se tienen que conformar con lo que les llega… y esperar que un encuentro indeseado -¿qué hubiera pasado si Jasmine no se encuentra con Augie antes de entrar a la joyería?- no cambie el destino. Magníficas son las interpretaciones de Cate Blanchett -con una gama de registros a cual más convincente y cargado de gran fuerza neurótica en su infierno emocional; se habla ya de ella para el Oscar– y de Sally Hawkins -magistral y divertida en su ingenuidad sin cultivar-, aunque el resto del reparto está en su papel… porque detrás hay un director que maneja bien los hilos.

De esta manera, durante su estancia en San Francisco, Woody Allen habrá continuado su particular radiografía de las clases altas y su crítica mordaz hacia una moral de situación (aquí, en tiempos de crisis), en la que muchos prefieren hacerse el longuis y no darse por enterados… para así poder mantener sus privilegios y beneficios -o por miedo a enfrentarse a la verdad-, aunque por dentro estén carcomidos por la mentira y la superficialidad. En eso consiste el buen hacer del director de «Midnight in Paris«, en tratar con aparente ligereza asuntos de envergadura y calado moral… aunque nunca termine de dotar a sus personajes de recursos para regenerarse y construirse sólidamente, porque su perspectiva es también… de circunstancias y de objetivos mínimos.

Calificación: 8/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Blue Jasmine”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2013 Perdido Productions. Todos los derechos reservados.

Publicado el 20 noviembre, 2013 | Categoría: 8/10, Año 2013, Comedia, Críticas, Drama, Hollywood

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Un comentario en “«Blue Jasmine»: En una moral de circunstancias”

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