Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Seminci’58, viernes 25: del dolor de la pérdida a la lucha por la libertad

Para su último día, la Seminci nos tenía reservada una comedia venida de los Países Bajos, “Matterhorn”, de Diederick Ebbinge. Su punto de partida es una situación esperpéntica en la que Fred, un hombre solitario y maniático en sus rutinas diarias, acoge en su casa a un Theo mermado en sus capacidades mentales. El director quiere acercarse a la soledad y a la necesidad de alcanzar una libertad interior desde la emoción y la risa, y su propuesta comienza desde el retrato paródico de la religión como elemento que constriñe, para en su parte final dar a la cinta un contenido humano y llegar a conmover al espectador. Las situaciones absurdas se suceden con gags visuales que consiguen una cuantas risas -algo que el público de la Seminci agradece-, con mínimos y lacónicos diálogos -Theo no es capaz de articular palabra-, con heridas del alma que han dejado seres queridos que se han ido. Para Ebbinge la liberación llega con la superación de una religiosidad formal y negativa constuida sobre la culpa, con el perdón y la aceptación del que es diferente -del hijo del protagonista, en este caso-, con la misma convivencia como experiencia que enriquece. La cinta mejora cuando abandona la caricatura y el sarcasmo antirreligioso inicial, cuando ahonda en el drama íntimo de Fred y de su vecino, cuando sustituye la payasada superficial por el sentimiento más humano. Está de más, por complaciente, sensiblero y políticamente correcto, el desenlace de la trama paterno-filial. Gustó al público porque su mensaje llegó, gracias también a la buena interpretación de su protagonista Ton Kas.

Más almas heridas por la pérdida y sumidas en la soledad y la rutina encontramos en la cinta argentina de Juan Taratuto“La reconstrucción”. Aquí es Eduardo quien no acaba de superar su viudedad y quien va a pasar sus vacaciones con un amigo… que le tiene reservada una sorpresa, la de pedirle que atienda su negocio mientras él permanece hospitalizado. Pero la operación se complica y ese amigo fallece, con lo que nuestro alicaído y desorientado protagonista se ve en la obligación de ayudar a sus dos hijas en sus cuitas adolescentes y a su mujer a manejarse en la nueva situación vital. El problema y la diferencia con la película flamenca es que aquí el espectador no entra en la película en ningún momento, y tras un comienzo tedioso y enigmático, sin referencias y con una difícil comprensión por el habla argentina, la situación pasa a ser inverosímil e impostada, carente de naturalidad y fuerza, a lo que tampoco ayudan las artificiosas interpretaciones de las tres mujeres en luto… mientras que el trabajo de Diego Peretti -más limitado en papeles dramáticos como este que en cómicos- no basta para sostener la historia.

Y para clausurar la Seminci en su Sección Oficial, el polaco Andrzej Wajda nos ofreció el biopic de su compatriota Lech Walesa desde que asumiera el papel de líder del sindicato Solidaridad hasta llevar la libertad a su patria. “Walesa, la esperanza de un pueblo” refleja el espíritu de compromiso y el amor a su pueblo de Wajda, y también su interés por hacer una labor rigurosamente histórica -su documentación es innegable- al acercarse a ese periodo de su pueblo. Construida a partir de varios flash back propiciados por la entrevista que le hace la periodista Oriana Fallaci, y mezclando material de archivo con imágenes de ficción, Wajda imprime a la cinta un ritmo intenso y vibrante que no decae en ningún momento, y sabe trasmitir el liderazgo y espíritu combativo del sindicalista así como el apoyo y fortaleza de su esposa o la impronta religiosa de un pueblo que se apoyaba en la fe y en la figura de Juan Pablo II.

La Seminci ha concluido y solo queda esperar el palmarés para bajar el telón. Como en cualquier festival, ha habido de todo y algunas películas serán recordadas porque decían algo de un país, de una cultura, de un individuo; otras, serán olvidadas porque no respondieron a las expectativas. Entre las primeras, la mejor y la que más ha gustado a quien escribe es la japonesa “Una familia de Tokio”, si bien es cierto que el mejor guión puede ser el de la francesa “A bout du conte” y quien mejor se sirve del lenguaje cinematográfico sea la catalana Mar Coll con “Todos quieren lo mejor para ella” (también con una buena interpretación de Nora Navas). También deja buenas sensaciones la americana “Short Term 12”, mientras que la flamenca “Marina” y “Matterhorn” se presentan como las propuestas más populares y oxigenadas. Para ver el palmarés completo, puede consultarse el siguiente enlace.  

En las imágenes: Fotogramas de “Matterhorn”- © 2013 Media Luna New Films. Todos los derechos reservados. De “La reconstrucción”- © 2013 Primer Plano Film Group. Todos los derechos reservados. De “Walesa, la esperanza de un pueblo”- © 2013 A Contracorriente Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 26 Octubre, 2013 | Categoría: Año 2013, Opinión, Seminci

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