Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Cruce de caminos (The place beyond the pines)”: Todo por mi hijo

[7/10]   Es indudable que la llegada de un hijo cambia la vida de un hombre, pero más aún -si esto fuera posible- en el caso de que ese padre hubiese crecido sin la cercanía del suyo. Es lo que le sucede a Luke, motorista de riesgo en una feria que un día descubre que tiene un hijo… y que lo deja todo para volcarse con la criatura. Desde entonces, su único deseo es darle el cariño que a él le faltó, aunque tenga que robar, mentir o matar. En su camino de redención se cruza otro padre primerizo, Avery Cross, policía muy legal y algo ingenuo que verá como su vida se complica y oscila entre la heroicidad y la corrupción, entre el éxito profesional y el fracaso familiar. Son vidas divergentes y paralelas a la vez, desde el momento en que estos dos hombres parten de lugares dispares -nada que ver el submundo de Luke con la posición acomodada de Cross- para recorrer un camino de paternidad común y alcanzar un destino caprichoso pero esperanzador.

La búsqueda del padre y el reflejo de éste en el hijo planean durante toda la película de Derek Cianfrance, como si fuera un espejo en el que se mira una sociedad enferma por la ruptura familiar, la corrupción, la violencia o las drogas. Todo parece heredarse y el vínculo reclama una restitución para saber quién es uno realmente, mientras la conciencia trata de reparar el daño causado o intenta escapar de la espiral de destrucción en la que el individuo se ha instalado. Uno huye en moto y otro en bicicleta, uno roba para regalar vida y otro parece llamar a la muerte (con la droga), uno procura retomar la senda de la estabilidad en pareja y otro comienza la de la desunión matrimonial. Como una maldición, parece que el destino les juega una mala pasada en que el chantaje y la ruindad moral, la venganza y la autodestrucción parecen ganarle la partida a la felicidad y la honradez… pero siempre hay un rayo de esperanza y una puesta de sol luminosa a la caída de la tarde.

La primera parte de la película recorre la trabada historia de Luke y cobra fuerza gracias a las magistrales interpretaciones de Ryan Gosling y de Ben Mendelsohn -Robin, su cómplice de robos-, para después complicarse con una carrera policial-política que toca demasiados palos y que se sostiene con el correcto trabajo de Bradley Cooper, para decaer con una nueva generación plana y sin personalidad. Hay que concederle al guionista el beneplácito de una licencia algo forzada en que el azaroso destino le sirve para cerrar la historia… y creerse ese segundo “cruce de caminos”, a la búsqueda de una salida airosa y esperanzada, pero televisiva y convencional.

Al final, “Cruce de caminos (The place beyond the pines)” se nos presenta como el intento del individuo por sobrevivir en una sociedad de relaciones líquidas y efímeras, en una posmodernidad donde cada acto aislado queda justificado en sí mismo y desligado de sus consecuencias… porque todo vale para ese motorista rompe-corazones, para ese cándido policía, para esos corruptos agentes. En realidad, Luke y Cross -y más tarde Jason, el hijo de Luke- no hacen otra cosa que intentar buscar una salida a su ajetreada y complicada vida, que tranquilizar su conciencia y curar sus heridas del alma… porque todo merece la pena por ese hijo al que poder mirar a los ojos.

Calificación: 7/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Cruce de caminos (The place beyond the pines)”, película distribuida en España por Tripictures © 2013 Hunting Lane Films, Pines Productions, Sidney Kimmel Entertainment y Silverwood Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 7 septiembre, 2013 | Categoría: 7/10, Año 2013, Críticas, Drama, USA independiente

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