Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Ahora me ves…”: La fe de los indignados

[6/10]   El cine del verano sigue abonado a hipnotizadores e ilusionistas, quizá para darnos esperanza y hacernos creer que la justicia y la verdad pueden prevalecer sobre la corrupción y las apariencias. En “Ahora me ves…” asistimos a un espectáculo de magia levantado en tres fases, en el que no todo es lo que parece y donde el director se guarda un as bajo la manga para dar la puntilla a un mundo materialista y de falsedad. Cuatro jóvenes magos de prestigio internacional son reclutados para una misteriosa misión, y en sus actuaciones se crea la ilusión de una justicia que termina con el reparto entre el público del dinero robado por bancos y aseguradoras. Parece que estamos ante un nuevo Robin Hood que pretenden implantar una justicia social o ante jóvenes indignados que sueñan con un espejismo de realidad donde cada uno se lleve lo que merece, pero el FBI y la lógica racional también se esfuerzan por salirse con la suya y agostar esa fe en lo que no se ve.

Louis Leterrier diseña su película a modo de un gran espectáculo de entretenimiento, con una considerable dosis de acción que se alterna con giros narrativos que llevan al espectador a pensar si no habrá “un quinto jinete” que mueva los hilos del nuevo golpe, y que se completa con una incipiente historia de amor… que es lo más flojo de la cinta. Durante buena parte del metraje, el director nos distrae con anécdotas y tramas secundarias, con pistas falsas y conejos que saca de la chistera, a la espera de dar la estocada final -un tanto forzada- que obligue a un replanteamiento profundo de la trama. Hay que decir que consigue mantener la atención y entretener, con un espectador que es consciente de que algún truco de guión habrá en adelante, de que hay intenciones e identidades ocultas que determinan el desarrollo, de que se le está ofreciendo una puesta en escena ilusionista y artificiosa.

El trepidante montaje y los alocados movimientos de cámara hacen que, sobre todo en la primera parte, la realidad que nos llega aparezca descompuesta y tergiversada, que no responda a la verdad. Espejos, falsos fondos, cómplices entre el público… nos acercan a un mundo que quiere conducir la mirada del espectador y manipular sus emociones, distraerle con minucias cuando lo importante sucede fuera de su campo de visión. En realidad, el director y el mago van tres o cuatro pasos por delante del espectador, y preparan el espectáculo para dar una cura de humildad al ego de algunos hombres de negocios y de probada racionalidad. La trama apunta a los ladrones de guante blanco y a un sistema capitalista que se alía con la perspectiva materialista que contempla el dinero como un ídolo que traiga la felicidad. Es el señuelo para distraer a unos y otros, ávidos de llenas sus bolsillos… mientras el más listo de la clase trama otro tipo de negocio más emocional, menos material.

El asombro que provocan los números de magia corre parejo con la trepidación de persecuciones y peleas, mientras que los enigmáticos papeles de Morgan Freeman -un desenmascarador de magos- y Michael Caine alimentan el suspense sobre el desarrollo y desenlace de la historia. Más esquemáticos en apariencia son los personajes que encarnan Mark Ruffalo y su compañera de la Interpol Mélanie Laurent, que actúan como el ratón y el gato en una investigación donde los afectos convencen menos que los trucos de magia. De las interpretaciones de los cuatro jinetesJesse Eisenberg gana la partida a sus colegas al actuar con más resolución y personalidad. El guión se resquebraja con algunas imprecisiones y exige muchos actos de fe (sobre todo el último), mientras que la explicación de los trucos con varios flash back estropea la historia y difumina el misterio que pudiera entrañar.

Por otro lado, el thriller de Leterrier traslada al espectador a un universo de fe e ilusión, donde los billetes robados son más falsos que Judas y donde las sangrantes heridas que arrastra el protagonista, en cambio, entrañan tanta verdad como dolor. Una vez más, la condición humana se ve reflejada en lo que se ve… y en lo que no se ve, pero que es el verdadero móvil del comportamiento… con el amor, la codicia o la venganza como motores de vida y razones de fe de unos indignados que se negaron a seguir el juego de los poderosos e incrédulos. Y, con ellos, vemos ve que la indignación puede tener orígenes distintos y que la verdadera venganza siempre se sirve fría.

Calificación: 6/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Ahora me ves…” (Now you see me) © 2013 Kurtzman Orci Paper Products y Summit Entertainment. Distribuida en España por eOne Films Spain. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 23 julio, 2013 | Categoría: 6/10, Año 2013, Críticas, Hollywood, Thriller

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