Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“October baby”: Cuando la vida es bella

[6/10]   Con la frescura del cine independiente americano y con un claro tono melodramático, “October baby” se nos ofrece como una decidida apuesta por la vida porque, más que del aborto o de la adopción, nos habla de la necesidad de conocer la verdad de uno mismo y de saber perdonar, para llegar a ser auténticamente libres. Andrew Erwin y Jon Erwin nos presentan a Hannah, una adolescente que sufre un ataque epiléptico cuando actúa sobre el escenario, y que es ingresada en el hospital para su restablecimiento. El diagnóstico dará luz sobre algunas realidades desconocidas, pero no sobre otras… porque hay “muchas preguntas sin responder” en su vida, porque las carencias físicas y emocionales que padece exigen una explicación, porque la vida es bella pero hay que afrontarla desde la verdad. Todo eso lo irá descubriendo Hannah de manera progresiva pero no por ello menos dolorosa, mientras el espectador asiste al renacer de una criatura y al de una familia.

No se debe contar mucho más de lo que dice la sinopsis oficial, pero a los pocos minutos sabemos que Hannah fue adoptada al poco de nacer. Lógicamente, en el momento en que se entera sufre un fuerte shock emocional, y más al saber que todo fue a consecuencia de un intento fallido de aborto. De pronto, siente que toda su vida ha sido “una gran mentira” y que está “atrapada, sin salida, en un mundo que odia”, por lo que decide salir en busca de esa madre biológica… porque necesita una respuesta para vivir: “¿por qué no me quiso?”. El desarrollo de la historia se apoya en múltiples giros narrativos, de forma que los secretos de familia parecen no terminar nunca y que siempre queda algo en el tintero. 

Son recursos que los directores usan con habilidad, extrayendo toda la carga emocional de las situaciones y llegando a conmover en más de una ocasión, a veces a partir de los giros del guión y otras de interpretaciones muy sentidas: el buen policía, la arrepentida enfermera, el simpático Truman, el acogedor sacerdote… son personajes entrañables y de gran humanidad, al servicio de una causa que no es otra que mostrar que la vida puede ser hermosa si se sabe mirar. También queda bien recogido el carácter destructivo de los celos, la distinta manera en que hombre y mujer se enfrentan ante lo emocional, o la necesidad de desahogo y de sentirse queridos que todos tenemos. Únicamente alguna vuelta de tuerca -como la de la doble pareja de gemelos, o la incursión de las confidencias con la enfermera o el sacerdote- queda un tanto forzada y se hace algo artificiosa, pero son las bazas de la cinta para redondear una historia con mensaje y tono positivo. 

Su posicionamiento a favor de la vida y del sentimiento es tan evidente como eficaz, pero la película no se queda en un planteamiento pro-life, sino que pretende ir más allá y por eso nos ofrece un segundo final en el que busca sanar el alma de cada personaje, porque “el ser humano es hermosamente defectuoso, y hay que odiar el delito pero no al delincuente”, como dice un amable policía en lo que puede considerarse como eje de la película. Por eso, vemos que el director respeta y no juzga a ninguno de sus personajes, que presenta la redención individual como una realidad posible en cualquiera de sus circunstancias, y que consigue imprimir un tono constructivo y luminoso a tanto drama existencial. Estamos, en definitiva, ante una road movie para cada uno de ellos y para el espectador, al que se le abren perspectivas de tolerancia y sacrificio, en el sentido más hondo y humano.

 

De acuerdo con las exigencias melodramáticas de la historia, Rachel Hendrix hace un buen y expresivo trabajo, y también John Schneider y Jennifer Price -sus padres en la ficción- o Jason Burkey, un buen amigo tan compasivo como discreto. Completa la película una banda sonora con preciosas canciones que salpican la historia y la oxigenan, como si buscaran ayudar al espectador a respirar a gusto. Todo en la película busca sin pudor la lágrima y la emoción… y lo consigue, aunque a veces por la vía efectista, más aún en el epílogo junto a los títulos de crédito -se aconseja al espectador que no se levante de la butaca- porque la actriz Shary Rigby nos tiene reservada una sorpresa final.

Calificación: 6/10

 Imagen de previsualización de YouTube

En las imágenes: Fotogramas de “October baby” – Copyright © 2011 Gravitas y Provident Films. Distribuida en España por European Dreams Factory. Todos los derechos reservados.

Publicado el 10 abril, 2013 | Categoría: 6/10, Año 2013, Críticas, Drama, USA independiente

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Deje un comentario

Copyright © 2008 La mirada de Ulises. Todos los derechos reservados | Diseño: YGoY, modificado por rafacas | Cabecera: Echeve