Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Ayer no termina nunca”: Sueños rotos

[5/10]   Vivimos tiempos de crisis, y quizá por ello Isabel Coixet haya querido filmar esta película sobre un matrimonio fracasado, y hacerlo además con el concurso de solo dos actores. Estamos en Barcelona en el 2017, y han pasado cinco años desde que él le abandonase para irse a trabajar a Alemania, después de haber perdido un hijo pequeño, y ahora vuelven a encontrarse. Las heridas no están curadas y por eso el título de “Ayer no termina nunca”, crónica de dos náufragos del amor y de dos vidas rotas por el sufrimiento. La cinta recoge chispazos de una memoria fragmentada, afectos de un corazón sangrante y pensamientos deshilvanados por el paso del tiempo… que la directora trata de plasmar sobre un escenario tan conceptual y metafórico como frío e impersonal.

 

Lo que comienza siendo una película política que arremete frontalmente y sin pudor contra el aumento del paro, los recortes sanitarios, los “bancos malos” y los desahucios, deriva con el paso de los minutos hacia un drama de crisis de pareja donde los reproches y la soledad salpican todos los diálogos, y donde dos almas amargadas tratan de encontrarse a sí mismas y al otro. Hay mucho dolor en el pasado y poca esperanza en el futuro, y no sabemos si un abrazo será suficiente para conciliar el sueño o si habrá que seguir tomando pastillas. Y, a pesar de lo dramático de la situación, Coixet no consigue transmitir emoción ni tensión alguna pues la historia llega cargada de artificios e impostura. Ni siquiera los primeros planos o los brotes de histeria consiguen conmovernos, y más bien habría que decir que cansa tanta reiteración y queja, tanto alargamiento del conflicto interior. No acierta la directora a atrapar esos sentimientos nunca manifestados o esos silencios elocuentes que respiraban sus anteriores trabajos, ni tampoco logra adentrarse en el alma de sus personajes… que parecen cadáveres sepultados junto a la criatura perdida.

No funcionan tampoco esos insertos en blanco y negro que quieren evocar el pasado o poner voz a los pensamientos, como no convencen unos diálogos demasiado mirados de sí mismos o unas interpretaciones teatrales que parecen forzadas y falsas. No es problema de Candela Peña ni de Javier Cámara, pero el resultado es poco natural y gélido, inverosímil y desconectado del espectador. Quizá Coixet haya pretendido transmitir esa frialdad con un entorno de hormigón, con una ausencia de profundidad de campo o con una música distorsionada… y quizá haya querido hablarnos de la falta de comunicación en el mundo de pareja y de la soledad, como si se acordara de Antonioni, pero el caso es que el espectador asiste a una historia sin vida con la que no sufre ni se conmueve, a una tragedia donde no hay “ayer” ni “mañana”, a unas conversaciones que van de lo trivial y chabacano a lo solemne y ampuloso. Asistimos, en definitiva, a un ensayo cinematográfico consciente y arriesgado… que termina en suicidio y en pesadez.

Recuerdos personales sin fuerza y dardos políticos para una puesta en escena artificiosa y excesivamente conceptual, donde hasta el montaje trata de plasmar la ruptura de esos sueños haciendo que los personajes estén desconectados en el tiempo y en el espacio. Quiere Coixet hablar de un fracaso existencial y de la pérdida de un ser querido, para elevarse después con consideraciones político-sociales donde el idealismo y la esperanza son fantasmas del pasado, y pretende también disponer para su empresa de formas cinematográficas que expresen ese desencanto… y, en su ambicioso intento, la directora se queda sola con sus dos actores, sin llegar al corazón ni a la cabeza del espectador, sin permitirnos soñar ni respirar libremente. En su recorrido, nos ha dejado ensimismados en la rugosidad de la cueva y de la vida, aplastados contra unos paisajes planos y sin belleza, y mirando la lápida de una tumba de la que no se espera que salgan más que recuerdos y sueños rotos.

Calificación: 5/10

Imagen de previsualización de YouTube

En las imágenes: Fotogramas de “Ayer no termina nunca”, película distribuida en España por A Contracorriente Films © 2013 Miss Wasabi Films y A Contracorriente Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 30 Abril, 2013 | Categoría: 5/10, Año 2013, Críticas, Drama, España

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