Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Argo”: Una espiral de tensión

[José Manuel Campillo].- La sala pequeña en la que proyectan “Argo” anuncia que la excesiva cercanía puede provocar que las soledades de los espectadores se solapen. El popcorn XXL de mi desconocida compañera de asiento no ayuda a que mi ánimo se tranquilice. El imponente altavoz que amenaza caer sobre mis ya nerviosas neuronas complica lo que prometía, antes de salir de casa, ser una tranquila velada. Comienza la película. Una desagradable y atípica voz en off confirma lo que los elementos llevan anunciándome durante unos minutos: la tarde soleada que presumía mi interior ha devenido tormenta. Pero la tormenta es de primavera. Se ha ido con la misma inusual celeridad con la que ha aparecido. La peculiar voz en off se ha retirado, y la película comienza su desenvolvimiento con la misma prestancia y poderío con el que las novias se acercan al altar. 

Cojo el arco, disparo la flecha y al centro de la reseña, esto es:  “Argo” es una excelente película. Tiene al aroma añejo de otras grandes cintas como “Los tres días del Cóndor”, “Cortina rasgada” o “39 escalones”. Y un envidiable sabor a cine bien hecho. Ahora vayamos por partes, como diría el ínclito Jack el… (ya saben). Ben Affleck, el director y actor principal, muestra un hieratismo que supera el ideal platónico del concepto; aunque este exceso, al contrario que todo exceso, no lo hace desentonar. Acompaña bien la melodía del conjunto. Los actores secundarios solo lo son por definición. Las brillantes actuaciones de Tate Donovan, Scott McNairy, Rory Cochrane, Brian Cranston, Chris Messina, Kyle Chandler, Taylor Schilling, Victor Garber, Alan Arkin y John Goodman, entre otros, conforman un conjunto coral que no tiene mucho que envidiar al que componían los legendarios hijos de Robert Aldrich, los “Doce del patíbulo”

Los escenarios de la trama son diversos y con tales registros son tratados. Nos encontramos en un Irán sobrio y austero, incluso, o sobre todo, en las sonrisas. Un Hollywood eternamente triunfador y decadente. Un Washington D.C. típica y tópicamente norteamericano. Todo está colocado en su sitio. Ninguna parte desmerece al conjunto, como también ocurría con nuestra admirada Marilyn. Y una estética sabedora de que el Diablo está en los pequeños detalles. El atrezzo, los decorados, el vestuario hacen que el aire de familia, como diría Wittgenstein, que desprende la obra en su conjunto sea una ligera brisa que acicala con mesura la imagen. Nada en ella es impostado y espurio, excepto a lo que hago referencia en la posdata. Y ese aire de familia, al que antes aludía, es bien guiado por el padre, Ben Affleck. Su no nominación para mejor director en los Oscar es tan incomprensible como que Edward G. Robinson, Kirk Douglas o Errol Flynn no tengan ninguna estatuilla en su casa. Aunque de esto ya hablaremos otro día.

Pero lo mejor de la película es, sin duda, su ritmo. Me recuerda al del gran Indurain en la séptima etapa del Tour de 1995, cuando Johan Bruyneel solo aspiraba a que la espalda del ilustre navarro no se difuminara en la lejanía. En ningún momento decae. Siempre mantiene su poderosa cadencia. Una vez retirada la voz en off que señalábamos al principio, nos sumergimos en una espiral de emociones y tensión que solo desaparece cuando en la sala se encienden las luces blancas y comprendemos que la magnífica tarde asoma ya destellos de la rutinaria noche. Hay un momento de la trama en que me doy cuenta de que mi pierna se está moviendo al ritmo que marca la trepidante acción. Es el instante en el que comprendo que la película ya me ha ganado para la causa. Que es de las mías. Y es que, cuando la emoción va por delante de la razón, “argo” auténtico nos está ocurriendo.  

Posdata: Quizá sí que haya que ponerle un pequeño pero a esta gran cinta: el final. Pero claro, no se lo puedo desvelar aquí. Solo les puedo decir que… el mayordomo es el asesino.

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En las imágenes: Fotogramas de  “Argo”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2012 Warner Bros. Pictures, GK films y Smokehouse Pictures. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 25 abril, 2013 | Categoría: 8/10, Año 2012, Hollywood, Opinión, Thriller

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