Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Seminci’57, día 25 y 26: En el origen del mal y de la violencia

Una infancia difícil y la falta de referentes familiares conforman el caldo de cultivo en el que pueden crecer la desesperanza y la violencia. Ese es el mensaje y la nota común a las propuestas que Marruecos y México presentaron en la Sección Oficial. Si Nabil Ayouch nos acercaba en “Les Chevaux de Dieu (Los caballos de Dios)” a los atentados suicidas del 2003 que sufrió Casablanca, Luis Mandoki miraba en “La vida precoz y breve de Sabina Rivas” a aquellos emigrantes que quieren entrar en México esperando una vida mejor… y que caen en las redes de un sistema corrupto. La marroquí intenta entender qué es lo que movió a varios jóvenes de un barrio de chabolas a convertirse en kamikazes y mártires del Islam. Para ello, se entretiene en sus aspiraciones y juegos infantiles, a la vez que nos muestra la pobreza y ausencia paterna, la desocupación y falta de escolarización… factores propicios para que un grupo fundamentalista ocupe ese “espacio familiar” y les instruya en normas para la vida y para la muerte. Son historias personales que llegan al espectador por tener valor humano en sí mismas, hasta el punto de que su martirio -o las dudas y temores que surgen en el último momento- resulta verosímil y convincente en cuanto a la representación. Una apuesta valiente por estar realizada por un marroquí, y un trabajo equilibrado que avanza con buen ritmo y con un respetuoso dibujo de unos personajes a los que trata de comprender y no justificar.

Hoy, jueves, era el día de México en la Seminci, y Luis Mandoki concursaba con “La vida precoz y breve de Sabina Rivas” en su carrera hacia la Espiga. Más violencia y abuso de poder, más corrupción y explotación de trata de blancas, más muerte y degradación moral en una cinta excesiva en su explicitud y negra en su perspectiva. El pesimismo y desesperanza que transmite invade todos los estamentos, porque la complicidad entre las autoridades impide que los más desfavorecidos puedan liberarse de ataduras. El director se preocupa de subrayar esa espiral ocultando hasta el final la verdadera causa de tantos males como ha sufrido Sabina… y añade la subtrama del hermano “tatuado” de la joven, que resulta forzada y poco convincente. Si el entramado de corrupción e impunidad en México es tan brutal, al menos su denuncia debería ser menos folletinesca y reiterativa para así concienciar al espectador de las verdaderas razones de esa precoz y breve vida.

La Sección Oficial guardaba otra bala en la recámara para tratar el Holocausto, y llegó de la mano de Goran Paskaljevic con “Al nacer el día”. Misha, profesor de música jubilado, nos cuenta el descubrimiento de su origen judio, con unos padres que murieron en el campo de concentración de Belgrado después de enterrar una caja con documentos; ahora, Misha recibe ese legado, que incluye una foto familiar y un concierto inacabado… que él mismo se encargará de terminar e interpretar en honor de los allí caídos. Paskaljevic aspira a llevarse su cuarta Espiga de Valladolid, y lo hace con una drama muy emotivo que apela al sentimiento y también al sentido de justicia. En su cinta, nos habla de soledad, vejez, muerte, identidad… y también de relaciones paterno-filiales y del cambio que las nuevas generaciones traen en su mirada del pasado. La película gustó al espectador, a pesar de un comienzo excesivamente discursivo en unos diálogos que nos dicen lo que ya sabemos o de cierta manipulación emocional que abunda en el “reencuentro” familiar… pero la gran interpretación de Mustafa Nadarevic y algunos momentos mágicos hacen que sea una seria candidata a premios.

Y siguiendo con la violencia y el drama emocional que la Seminci ha decidido abordar, Jacques Audiard presentó “De óxido y hueso”, con el mismo tratamiento realista que exhibiera recientemente en “Un profeta”. Es la historia de amor de un boxeador sin dinero ni hogar, sin modales y con un hijo al que apenas hace caso… y una entrenadora de orcas que un día sufre un accidente en el que pierde las dos piernas. Camino de superación para ambos porque el trabajo escasea y Ali tiene que ganarse la vida en combates ilegales, mientras que Stéphanie debe recuperar las ganas de vivir. Con mucha crudeza y de manera descarnada, el director francés parece empeñado en rescatar el ápice de humanidad que se supone en cualquier individuo, y para eso hace que Stéphanie se aplique desde su silla de ruedas para “domesticar” a un nuevo animal, salvaje como las orcas, y obtener así de él la delicadeza suficiente como hombre y el espíritu de sacrificio como padre. Arduo y desgarrador camino de purificación de lo más animal en su aspiración a lo espiritual, y melodrama nada complaciente para un tiempo de crisis económica y de valores.

 

Y como parece que la Seminci ha dejado sus mejores propuestas para el final, la clausura tuvo en “The Words (Ladrón de palabras)” una buena guinda al pastel, aunque fuera de competición. Siendo la opera prima de Brian Klugman y Lee Sternthal, hay que augurar un futuro prometedor a esta pareja de estadounidenses, que demuestra un buen dominio del ritmo narrativo a partir de una estructura de cajas chinas y de personajes retratados con un pasado que arrastran. Es la historia de un escritor afamado que cuenta cómo se labró el éxito a partir de una primera novela plagiada, y donde la realidad y la ficción corren tan parejas y necesitándose -pero sin mezclarse- que nunca se sabrá qué es lo que realmente sucedió. El director logra cargar las palabras de contenido, y consigue que el espectador sienta con el anciano que con el borrador perdido se le robó también la vida, que es preciso vivir cn el peso de las decisiones tomadas, que una vida construida sobre la mentira y las palabras huecas… quita el sueño. Magnífico montaje y fotografía, y una soberbia interpretación de Jeremy Irons, para una película que se ve muy bien y que ofrece ideas sugerentes.

 

Concluida la Semana, mañana sábado se dará a conocer el palmarés. Ninguna destaca con claridad sobre el resto y el nivel medio habría que calificarlo como moderadamente aceptable y uniformemente equilibrado. No ha habido una película que haya llegado a entusiasmar, y sólo dos o tres películas han estado muy descolgadas. Aunque la que se ha visto con más gusto es “Liberal Arts” por su fresca luminosidad, probablemente sea sólo candidata para el premio del público. Dejando fuera “The Words” por no competir (hubiera merecido más de un premio), la marroquí “Les Chevaux de Dieu” y la alemana “Lore” tienen el mérito de meterse en la cabeza de sus protagonistas para comprender a nazis y musulmanes, mientras que “Al nacer el día” arranca sentimiento y humanidad de la mano de Paskaljevic, y “De óxido y hueso” posee toda la fuerza descarnada de quien asciende desde lo más animal. Una Seminci de crisis que ha procurado capear el temporal y los recortes, que ha ido mejorando conforme avanzaba la Semana, y que se ha acreditado sobre el drama y el pesimismo… a falta de comedias y buen humor.

En las imágenes: Fotogramas de “Les Chevaux de Dieu”, película distribuida en España por Alta Classics © 2012. Todos los derechos reservados. De “La vida precoz y breve de Sabina Rivas”, Shoreline Entertainment © 2012. Todos los derechos reservados. De “Al nacer el día”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2012. Todos los derechos reservados. De “De óxido y hueso”, película distribuida en España por Vértigo Films © 2012. Todos los derechos reservados. De “”The Words”, película distribuida en España por DeAPlaneta © 2012. Todos los derechos reservados.

 

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Publicado el 26 Octubre, 2012 | Categoría: Año 2012, Opinión, Seminci

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