Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“¡Por fin solos!”: Corazones alineados por un perro

[5/10]   El amor es uno de esos sentimientos que un día se encuentra de manera inesperada y que otro desaparece dejando el desconsuelo, que necesita cuidados y atenciones para hacerlo crecer y prosperar, y que inevitablemente tiene sus altibajos y sus crisis de crecimiento. Esa es la tesis que Lawrence Kasdan nos ofrece en “¡Por fin solos!”, comedia dramática en la que un perro encontrado y perdido quiere ser metáfora del amor que buscan sus protagonistas, y también excusa narrativa para una historia de relaciones humanas. Ellos son Joseph y Beth, matrimonio maduro en el que ella comienza a sentir soledad al ver cómo sus dos hijas se van de casa y dejan un vacío… que viene a llenar ese perro callejero. A rebufo, otras tres parejas encontrarán alineados sus corazones… mientras buscan al perro entre los bosques de las Montañas Rocosas.

Una historia simple y sencilla plagada de tópicos y sentimientos edulcorados, donde los personajes entran y salen de escena de manera poco natural, según lo decide un guión en el que fallan los giros dramáticos y los gags apenas resultan cómicos. Sólo la historia de Joseph y Beth tiene algún pasaje conseguido, como cuando se ponen a discutir tras la desaparición del chucho y se trasluce la distinta manera de afrontarlo que tienen el hombre y la mujer. Hay otras escenas como la del avión o cuando a Joseph se le disloca el hombro que navegan entre el esperpento y el ridículo, y alguna -todas las veces que actúa «la vidente gitana»– en las que no sabemos si parodia o secunda tal práctica. En cualquier caso, a la cinta le falta garra y emoción sincera, los personajes son tan arquetípicos como falsos y las estampas turísticas resultan algo relamidas, mientras que el desenlace está a la altura de todo el metraje.

Si miramos a las interpretaciones y al gran plantel de actores con el que Kasdan cuenta, da pena ver cómo se desaprovecha el talento de Richard Jenkins (qué diferencia con su papel en “The visitor”), no entendemos la presencia de Sam Shepard como sheriff de trapo, y alguna de las jóvenes casaderas dan un poco de grima. Sólo se salva Diane Keaton en un papel tan intenso emocionalmente como explosivo e intempestivo en sus arranques de histeria… hasta constituirse en volcán que todo lo arrasa y que deja al resto del reparto reducido a pavesas. Tampoco el perro hace ninguna diablura ni muestra un extraordinario adiestramiento, con lo que ni siquiera tenemos alguien que le pueda hacer sombra a Hachiko (“Siempre a tu lado: Hachiko”).

Esta comedia ligera sólo sirve para pasar el rato… y eso sin muchas exigencias, porque ni las consideraciones sobre el paso del tiempo y la pérdida de la juventud toman cuerpo en sus personajes, ni las relaciones entre las parejas terminan por desprender buena química… por mucho que el guionista y el perro se esfuercen en alinear sus corazones y hacérnoslo creer. Tras nueve años sin rodar, Kasdan falla en su regreso y tendrá que seguir buscando entre los parajes del Colorado hasta encontrar de nuevo el feeling con la cámara y darnos otra película “Grand Canyon”.

Calificación: 5/10

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En las imágenes: Fotogramas de “¡Por fin solos!”, película distribuida en España por DeAPlaneta © 2012 Werc Werk Works, Kasdan Pictures y Likely Story. Todos los derechos reservados

Publicado el 6 junio, 2012 | Categoría: 5/10, Año 2012, Comedia, Críticas, Drama, Hollywood

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