Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Mi lucha”: Grandeza humana en silencio

No es esencialmente un cortometraje de nazis… aunque aparezcan en la historia, o al menos no lo es en su raíz más profunda. Porque el mensaje de “Mi lucha” está por encima de la coyuntura histórica que evoca, a pesar de estar “basada en hechos reales”, como se dice al final de los ocho minutos que dura. Hace tiempo que los seguidores de Hitler dejaron de ser en bloque soldados sangrientos al servicio de un monstruo loco, y en los últimos años hay quien ha tratado de matizar que no todos los alemanes colaboraron con el exterminio nazi, que incluso el dictador tenía su lado humano, que cada protagonista de la Historia encierra su grandeza y su miseria, y que el poder puede envilecer y corromper pero también redimir y engrandecer a quien lo tiene.

Por eso, Aitor Aspe y José María de la Puente echan mano aquí de un buen alemán, Karl, para destacar su pacífica resistencia desde el taller de trabajo. Vive en el Berlín de 1940 sometido a la extorsión militar, pues su conocimiento de explosivos es muy apetecible, pero también arma de doble filo. Atentados o sabotajes perpetrados en silencio, mientras silba las notas que compuso un compatriota llamado Beethoven hace siglo y medio. Es el segundo movimiento de su 7ª sinfonía, rebosante de potencia y ritmo pero también de lirismo. Es la manera de Ludwig y de Karl de decirle al mundo que “el único valor que nos hace superiores en la bondad”, de transmitirle a ese niño que vive en Amiens en 1995 que no hay que temer a quien tiene el poder sino a quien no sabe utilizarlo y abusa de él con violencia.

Con una planificación y montaje excelentes, con un buen trabajo de sonido y fotografía, y con una perfecta sincronización de dos tramas ligadas en el tiempo por un explosivo, con un Fernando Ustárroz que cede su rostro lleno de aplomo y bondad al heroico Karl, asistimos a una historia que llega al espectador y le impacta. Sentimos el suave desplazamiento de la cámara sobre los planos de construcción del artilugio, el silencio que vence a la palabra en su discurso casi mudo, el sonido al doblar el papel de sólida textura o la explosión que se adivina. Más conseguida la parte berlinesa que la francesa, el corto encuentra su significado en la contraposición de actitudes y tiempos, para destacar una paz familiar en un clima campestre siempre amenazado por poderosos sin escrúpulos.

Hay tensión creciente en el ambiente a medida que la duración de los planos decrece y el ritmo de la música se acelera, cuando el drama y el juego amenazan en convertirse en tragedia y llevarse una nueva vida…, cuando el tiempo de los nazis es cosa ya del pasado y se supone que no volveremos a tropezar en la misma piedra. Sin embargo, entonces el espectador descubre la grandeza de las acciones de algunos hombres buenos que sigue dando sus frutos en el tiempo, y cuyo valor se agranda desde la discreción y anonimato -el silencio de Karl no es gratuito-, hasta perdurar incluso entre quienes ignoran que les deben la vida. Sutil y profunda reflexión la que nos brinda este cortometraje, cuidado en lo formal y rico en el mensaje que recoge. Podéis ver el corto en este enlace de FIBABC.

En las imágenes: Fotogramas de “Mi lucha”– Copyright © 2011 Take away y Katixa Silva P.C. Todos los derechos reservados.

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Publicado el 15 abril, 2012 | Categoría: 7/10, Año 2011, Cortometrajes, Cortometrajes, Drama, España

Etiquetas: , , , , , ,

Deje un comentario

Copyright © 2008 La mirada de Ulises. Todos los derechos reservados | Diseño: YGoY, modificado por rafacas | Cabecera: Echeve