Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

¿Por qué 19 millones de franceses han ido a ver “Intocable”?

Nada menos que 19 millones de personas han visto en Francia “Intocable”. Con esas cifras, esta comedia dramática de Eric Toledano y Olivier Nakache ha supuesto el récord de taquilla en un mercado tan exigente como el del país vecino. ¿Qué ha encontrado el espectador en la historia de un viudo aristócrata tetrapléjico, millonario y cultivado, cuidado por un joven negro e inculto, venido del extrarradio y recién salido de la cárcel? Salvo François Cluzet, no hay estrellas en el reparto que puedan atraer tanto público, ni tampoco la cinta presenta elementos novedosos o arriesgados que la hagan interesante, ni fascina por la belleza de sus imágenes o por unos efectos especiales que no tiene. Hay una persecución en coche pero nada espectacular, y un par de dramas familiares pero que tampoco son explotados morbosamente ni las situaciones se aprovechan para conmover con la lágrima fácil. ¿Qué han visto, entonces, tantos millones de personas en una cinta que podía catalogarse como del montón?

Como decíamos, básicamente estamos ante la historia de amistad de dos seres de características tan opuestas como puedan imaginarse, pero sobre quienes ya se nos advierte al inicio que existieron (el tetrapléjico se llama Philippe Pozzo), que la cinta está inspirada en la realidad. Ahí está una de las claves de su éxito: conseguir que el espectador sea consciente de que lo que va a presenciar sucedió… más o menos, que vea que es posible recomenzar la vida desde una silla de ruedas o desde la situación más marginal y problemática de la calle, que basta con echarle un poco de ganas y buen humor a cada circunstancia para convertirla en un momento de disfrute. La felicidad no estará en la velocidad sobre cuatro ruedas o en hacer parapente, ni en la ópera o en ese concierto clásico o de música moderna… sino en estar bien acompañado, en hacer lo que se tiene que hacer con esa hija adolescente o ese “hermano” que necesita un toque de atención. La mirada positiva y entrañable a unas realidades duras, sin excederse en lo lacrimógeno ni en su crudeza, es la principal baza y atractivo de “Intocable”.

Después está el buen humor y el optimismo que se respira en cada secuencia, la buena química entre los actores, entre sus personajes… que hace que la película funcione. La mirada de Cluzet se complementa a las mil maravillas con la sonrisa y desparpajo de Omar Sy, y el espectador se hace amigo de ellos… porque son gente simpática que mira hacia adelante, gente a la que merece la pena acompañar… porque son leales y de buen corazón. Aciertan los directores al no enjuiciar a los personajes, al aceptar cualquier situación y postura vital… sin posicionarse moralmente. La película busca una audiencia amplia y a nadie excluye -o a casi nadie- porque la tolerancia es máxima (ni un atisbo de racismo, como tampoco de clasismo económico o de diferenciación por orientación sexual), y la amistad es el valor sobre el que se sustenta toda la trama.

Los directores hacen que Yvonne exteriorice sus sentimientos conforme avanza la trama y que Marcelle salga del armario sin miedo, que todos venzan sus prejuicios hacia un negro desinhibido y con antecedentes, que no haya ningún recelo ni rechazo a las drogas blandas, a la homosexualidad o a la discapacidad física… y que la misma mujer enamorada epistolarmente por Philippe sepa apreciar el alma y corazón de poeta por encima del físico. Todo es complaciente y positivo en “Intocable”, y son muchas las concesiones al sentimiento y a lo políticamente correcto que se hacen, mientras que no existe otra mirada moral que la que pueda derivar de un buenismo ideal/irreal y poco exigente. Hay un apunte sobre los inmigrantes desocupados y su problemática, pero pronto se huye de esos ambientes difíciles para refugiarse en el salón de la aristocracia o en un refinado cuarto de baño.

Y antes de despedirse, es preciso dejar una señal de oposición a Hitler y al nazismo para seguir ganando adeptos, y lo hace con comicidad y gracia… todo sea dicho. Por eso, por su complacencia y humanidad, por su voluntad de evitar todo lo polémico y lo que pudiera restar público, una historia a ratos repetitiva y siempre previsible… acaba triunfando, y la película sigue incrementando su recaudación porque ha sabido tocar todas las teclas necesarias para ello… además de realizar un buen trabajo de promoción y ser una cinta aceptable en lo cinematográfico.

Imagen de previsualización de YouTube

En las imágenes: Fotogramas de “Intocable”, película distribuida en España por A Contracorriente Films © 2011 Quad Productions, Gaumont, TF1 Films Production, Ten Films y ChaoCorp. Todos los derechos reservados.

Publicado el 15 marzo, 2012 | Categoría: 6/10, Año 2012, Comedia, Drama, Francia, Opinión

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2 comentarios en “¿Por qué 19 millones de franceses han ido a ver “Intocable”?”

  1. Julio

    Hay que actualizar la cifra de 19 millones de franceses que la habían visto cuando se estrenó en España. Ahora son 30 millones de europeos los que han ido al cine al verla.

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