Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“La escafandra y la mariposa”: La fuerza subjetiva y psicológica de la cámara

A veces el cine busca la empatía del espectador con algún personaje de la historia, de forma que se identifique y sienta con él, que perciba como cercanas las  situaciones por las que pasa, y que de esa manera el mundo recreado por la ficción parezca un reflejo de su realidad… aunque se presente de manera un tanto estereotipada. Para lograr esa identificación, la cámara subjetiva es uno de los recursos más eficaces… pues el objetivo se sitúa a la altura y posición del personaje en cuestión, y el espectador mira con sus ojos la misma realidad hasta hacerla suya: esa coincidencia de dirección de la mirada entre el espectador y el personaje es lo que se llama “cámara sujetiva”. Y de esta manera, viendo lo mismo que el personaje, podrá sentir el miedo, inquietud, sorpresa… porque de alguna manera le habrá sustituido en la historia.

En “La escafandra y la mariposa”, Jean-Dominique no tiene otra manera de comunicarse con el exterior que a través de un ojo y de su parpadeo. Por eso, la cámara subjetiva tiene especial relevancia en ese intento por ponernos en su lugar y sentir la angustia de su aislamiento, en esa intención de que veamos lo que sucede en su entorno desde su misma subjetividad, en ese propósito de que volvamos a aprender a hablar y mirar con nuevos ojos. En la secuencia elegida, el montaje introduce planos en negro para simular el parpadeo e interpretar la afirmación/negación a las preguntas de su esposa, la imagen se desenfoca cuando la emoción del enfermo le nubla la vista, el plano permanece fijo para que sean los objetos y personas de alrededor los que entren y salgan del campo de visión, y el espectador sienta hasta el pudor y angustia por cierta intromisión en la vida íntima del enfermo.

Además, en este caso, la cámara subjetiva de Julian Schnabel no sólo logra esa identificación circunstancial con el personaje, sino que también persigue y consigue que, como él, aprendamos a mirar para adentro y descubrir un nuevo mundo interior. Para Jean-Dominique su postración supone el nacimiento a una realidad que hasta entonces había estado escondida por el éxito profesional y por la superficialidad de su vida. Ahora, con todos los sentidos atrofiados salvo la vista, tendrá la oportunidad de posar su mirada sobre una realidad humana y cercana en la que antes no había reparado. La cámara no es ya sólo subjetiva sino también psicológica, y las imágenes cobran un nuevo sentido para el espectador… que puede vislumbrar otro tipo de felicidad a partir del particular testimonio visual del periodista.

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En las imágenes: Fotogramas de “La escafandra y la mariposa” – © 2007 Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 26 marzo, 2012 | Categoría: 9/10, Año 2007, Drama, Francia, Narrativa y estética, Opinión, Secuencias

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