Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“El topo”: Huellas de traición y soledad

[7/10]   En “Déjame entrar”, Tomas Alfredson demostraba ser ante todo un creador de atmósferas y de situaciones cargadas de tensión contenida. Ahora, en “El topo” confirma su enorme capacidad para generar ambientes en los que se colocar a unos personajes perdidos entre su identidad y su misión, a verdaderas almas en pena y soledad que no tienen en quién confiar. Son días de Guerra Fría y de intensa labor de los servicios secretos de inteligencia, tanto de la KGB soviética como del Circus británico. Una misión fallida en Budapest y algunos defenestrados, una cúpula de espías ingleses en donde hay un infiltrado de altos vuelos, y un mundo de ambición y traición política, matrimonial y personal. Nadie puede fiarse de nadie porque las cosas no son lo que parecen, porque la supervivencia está a veces ligada a la obediencia, porque los agentes dobles se debaten entre la lealtad al superior y los deberes de la propia conciencia.

Ese es el clima de la novela escrita por John Le Carré, que Tomas Alfredson traslada a la pantalla gracias al ejemplar trabajo de fotografía realizado por Hoyte van Hoytema y a la estupenda música de Alberto Iglesias. El ambiente de tensión latente y opresivo, la frialdad en las relaciones personales y la soledad que se respira, la burocracia y la falta de transparencia en la actuación, la desconfianza en calles y oficinas… todo queda admirablemente recogido por una luz gris y apagada o por unos acordes que van apuntándose como lluvia fina y que impregnan cada una de las escenas. No cabe el  sentimiento manifiesto cuando está en juego la vida de tantas personas, cuando el deber lleva a los personajes a tareas con las que no están del todo de acuerdo. Una confidencia puede convertirse en la firma del acta de defunción, y una relación afectiva puede esconder otras intenciones, a la vez que nunca se sabe si tu amigo es leal o si busca su propio interés. Todo está sobre el tablero de ajedrez en el que hay que moverse con habilidad y prudencia.

Pero todo lo que uno hace deja sus huellas, y por eso se puede investigar y tratar de esclarecer el pasado, para que la verdad salga a la luz y se recobre la paz en la sociedad -al menos la aparente y temporal-. Por eso, entre tanta ambición, corrupción y deslealtad, siempre es posible encontrar algunas personas dispuestas a actuar en conciencia, a salir de su retiro para asumir sus responsabilidades o para regresar al mundo en que pueda llevar una vida normal. En este thriller sobre la soledad y la desconfianza, Alfredson apunta esas realidades de una manera visual, con acertadas y sutiles metáforas, con la imagen de la avispa que se trata de salir del vehículo en una de los momentos iniciales, de ese alumno tímido e inseguro al que su maestro empuja a que vaya a jugar con el resto de niños, o en esa última escena de George con su mujer Anne (es una lástima no haber desarrollado esta subtrama).

La complejidad de la trama al tratarse de identidades de múltiples pliegues, de situaciones intrincadas con un pasado confuso y con implicaciones internacionales, obligan al espectador a una actitud activa para seguir la historia sin perderse. Pero Alfredson nos la cuenta con suficiente claridad y sólo nos pide paciencia para ir construyendo el puzzle y relaciones entre todos ellos. Los insertos en flash back y las referencias al pasado son las justas y nunca cerradas en su explicación. Se prefiere que el espectador termine cada historia a explicitar o resumir lo que se puede adivinar, y a la vez se opta por un montaje sincopado con múltiples saltos temporales. En ese sentido, hay silencios en George Smiley -gran trabajo de Gary Oldman, como de todo el reparto- que dicen más que lo que pudiera aportar un narrador omnisciente o unos diálogos prolijos y aclaratorios, mientras que la cámara busca situarse frecuentemente en un segundo plano, como atenta observadora… a la caza de ese topo que necesariamente habrá dejado sus huellas de traición y soledad.

Calificación: 7/10

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En las imágenes: Fotogramas de “El topo”, película distribuida en España por DeAPlaneta © 2011 Working Title Films, Studio Canal, Karla Films, Paradis Films y Kinowelt Filmproduktion. Todos los derechos reservados.

Publicado el 25 diciembre, 2011 | Categoría: 7/10, Alemania, Año 2011, Críticas, Drama, Francia, Gran Bretaña, Thriller

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Un comentario en ““El topo”: Huellas de traición y soledad”

  1. Hernán

    Muy buena la nota. La forma del todo coherente de la película con el mundo que pone en imágenes es algo extraordinario.
    Saludos!

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