Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“El mundo es grande y la felicidad está a la vuelta de la esquina”: Volver a empezar

[6/10] Con un título tan largo como “El mundo es grande y la felicidad está a la vuelta de la esquina”, el búlgaro Stephan Komandarev nos presenta un drama personal y nacional de raigambre balcánica a la vez que hace una crítica al pasado comunista de su país. En el inicio de la película, vemos a Alexander que evoca su nacimiento, infancia y huida hacia Italia, mientras nos presenta a su familia y su afición por el popular juego de dados del backgammon. Poco después asistimos a un accidente de tráfico sufrido recientemente en el que sus padres pierden la vida cuando regresaban a Bulgaria, mientras que él –ya de edad juvenil– sufre una amnesia que borra todos sus recuerdos y hasta su identidad. Al enterarse de la tragedia, su abuelo Dan parte en su búsqueda hacia Alemania, dispuesto a recuperarle para la vida en un viaje por Europa y por su memoria.

Cabe una doble aproximación a la película de Komandarev, ambas con interés para el espectador. Por un lado, la óptica antropológica apunta a la necesidad de los recuerdos y de un pasado personal, de crecer con raíces y familia para saber quiénes somos realmente, aunque eso suponga el esfuerzo por superar la cima en una bicicleta tándem y no con la facilidad del ferrocarril. De otro, el punto de vista político-social nos habla de la persecución y falta de libertad, del chantaje y represión que se respiraba en el régimen comunista; o de la corrupción, abuso de poder e hipocresía que se había instalado en la democracia occidental (italiana) y que trataba a los prófugos refugiados como criminales. Por momentos, el sufrimiento hace que Alex dude si compensa recordar un pasado que da miedo o si es mejor olvidar… pero su abuelo insiste en que debe tirar los dados convencido de que la suerte viene con la sabiduría, y que eso exige superar unas pruebas. Por otro lado, al director le interesa, metafóricamente, dejar clara la necesidad de no olvidar el pasado para no repetir los errores de la historia.

En el aspecto narrativo, la cinta avanza de manera convencional, entremezclando momentos del presente con flash back de la infancia. Conocemos el pasado de Alex casi a la par que él lo va recordando, y un viaje de huida hacia el sueño de libertad se mezcla con otro de fuga desde la nada y de regreso a los orígenes. Son un viaje de ida y otro de vuelta, un doble proceso de conocimiento y de reencuentro con uno mismo… que exigen alcanzar un “punto” de recuperación de la identidad (ponerse en camino y buscar), otro “punto del paraíso” (enamorase) y otro “del rey” (saberse hijo). Y es que el destino, para Komandarev y para Dan, no depende del azar sino de la sabiduría y de la voluntad de quien sabe buscar su suerte en el backgammon.

Una road movie por las carreteras de Europa y por el cerebro dañado de un Alex que tiene un buen guía en su abuelo Dan, que le enseña a tirar los dados y a conducir el tándem, y que encuentra los mejores momentos en la interpretación de un gran Miki Manojlovic al que recientemente vimos en “Cirkus Columbia”. Más forzada resulta la escena en que el joven Alex rescata el coche de juguete enterrado en el campamento de Trieste… y que le traerá el recuerdo de otro coche, y un poco complaciente e inverosímil resulta esa historia de amor a primera vista… que quiere redondear un urgente aprendizaje para la vida. El efectismo de la cámara lenta en la decisiva partida de backgammon o el empleo de la moviola para desandar el camino de la vida pueden parecer un poco pretenciosos, pero es la apuesta del director para ilustrar una idea y un mensaje.

Al final, la planta de la familia de Alex volverá a su tierra búlgara para echar allí raíces, mientras que su joven vástago ha superado una enfermedad que no se curaba con pastillas sino con un poco de energía y decisión de recuperar la vida. Komandarev apuesta por una llamada de esperanza para lograr un mundo mejor, lejos de la delación y la represalia, en un intento de  “volver a empezar”.

Calificación: 6/10

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En las imágenes: Fotogramas de “El mundo es grande y la felicidad está a la vuelta de la esquina”, película distribuida en España por Pirámide Films © 2008 RFF International, Pallas Film, Vertigo, EmotionFim e Inforg Studio. Todos los derechos reservados.

Publicado el 30 julio, 2011 | Categoría: 6/10, Alemania, Año 2011, Bulgaria, Críticas, Drama, Eslovenia, Hungría

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