Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Alexia”: Amar la vida en el dolor

[6/10] Muchas veces, decir que una película es buena o mala depende mucho de lo que el espectador vaya buscando al sacar su entrada y también de lo que entienda que debe ser el cine. Porque, ciertamente, hay momentos para la evasión y el entretenimiento en la oscuridad de la sala, como los hay para el goce de un universo poético o artístico en el celuloide, y también ocasiones para descubrir historias entrañables que llegan a lo más profundo porque recogen la misma vida y sus íntimas inquietudes. El documental “Alexia” habría que incluirlo en este último grupo, entre aquellas películas que procuran hacer mejor al espectador, que presentan vidas normales en apariencia pero extraordinarias en su sencillez, admirables pero no distantes ni estereotipadas, naturales en sus reacciones y alejadas de cualquier artificio que la imagen o el montaje puedan suponer.

“Alexia” surge del deseo de sus guionistas Pedro Delgado y Jerónimo José Martín por mostrar la verdad de una adolescente, Alexia González Barros, que se encontró con un cáncer con tan solo catorce años, y que trató de llevar el dolor con toda la alegría que podía y también de entenderlo como una manera más de amar la vida y a Dios. El director no ha ocultado el carácter de réplica a “Camino”, la película de Javier Fesser, por entender que ante todo el cine debe estar al servicio de la verdad cuando se inspira en la realidad, que debe servir para hacer un mundo mejor… y que por eso el documental se presentaba como una manera de investigar en la auténtica vida de Alexia y liberarse de prejuicios, de mostrar lo que realmente fueron esos años de enfermedad hasta su muerte en 1985.

Los guionistas trabajan el nuevo modelo de documental de creación a partir de entrevistas a personas vivas que conocieron a la protagonista, de fotografías y películas caseras de su familia… a los que incorporan dibujos y técnicas infográficas que ayudan a dinamizar el relato. Sin embargo, la principal aportación y lo que supone todo un acierto es la inclusión de dos narradores que se apoyan mutuamente y que dialogan entre sí y con cada uno de los entrevistados. Miriam Fernández presta su voz a Alexia para dar en primera persona un tono jovial, vitalista y espontáneo a la cinta (desde los títulos de crédito logra imprimir un sentido risueño a una crónica de enfermedad y muerte, tarea nada fácil), mientras que Richard del Olmo hace de Hugo –nombre del ángel de la guarda de la niña– con un tono más grave pero igualmente cercano. Entre ellos hay sintonía y eso da calidez a la historia, tratada de manera desdramatizada porque nos cuentan su encuentro con el cáncer sin tintes trágicos, como algo sucedido en el pasado y sin la virulencia o intensidad que aportaría vivirlo en presente.

En ese sentido, a la cinta le falta algo de intensidad dramática y emocional que impacte y conmueva con fuerza, y se aleja del documental que mira la enfermedad con amargura para convertirse en un trabajo amable e ilustrativo de una vida ejemplar, en un álbum familiar que recrea con simpatía y profusa información aquellos maravillosos años en el colegio de las Teresianas de Madrid o cuando iba al Parque del Retiro o al Teatro Real con su familia, o cuando disfrutaba bailando flamenco o se ilusionaba con Platero y Tintín, o cuando experimentó su primer amor adolescente en ese último verano o viajó a Roma y pudo hacer su Primera Comunión con Juan Pablo II. Una vida normal que nos es presentada de manera alegre y vivaracha por nuestros dos guías, ayudados por un montaje ágil y una música igualmente oxigenante que hacen que la historia no resulte nada pesada. Pero esa ausencia de giros dramáticos y de conflictos quizá se deba a que todo es visto con los ojos dulces y piadosos de una niña-adolescente que, a pesar de su madurez y fuerte personalidad, vivía cara a Dios y rodeada del cariño de su familia (y de su Hugo)… y eso explica que hable de 17 horas de operación como si fueran un juego divino que ella aceptaba aún costándole, y de un miedo natural a las inyecciones pero sin histerismos ni exageraciones.

Llegado a este punto, uno se pregunta si un documental como éste puede interesar a un público que no sepa ya algo de Alexia o que no sea creyente. Siendo una chica corriente y sin otra espectacularidad que su cáncer y su admirable manera de llevarlo (aparte de las visitas y acosos del demonio estando hospitalizada, tratadas sin efectismos ni tremendismos… como su misma muerte), pienso que siempre habrá espectadores que busquen en el cine historias personales que les ayuden a sentirse más humanos, a respirar con buen humor y sentido positivo en la adversidad (y hasta con la muerte), y que les gustará ver esta crónica entrañable de una chica enamorada de la vida y de Dios.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Alexia” – Copyright © 2011 Formato Producciones, Alquitara Films y European Dreams Factory. Distribuida en España por European Dreams Factory. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 12 Mayo, 2011 | Categoría: Críticas

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Un comentario en ““Alexia”: Amar la vida en el dolor”

  1. LA VERDADERA HISTORIA DE ALEXIA | RELIGIÓN EN NAVARRA – ERLIJIOA NAFARROAN

    […] http://miradadeulises.com/2011/05/%E2%80%9Calexia%E2%80%9D-amar-la-vida-en-el-dolor/ […]

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