Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Soy el número cuatro”: Adolescencia en estado puro

[4/10] Por mucho que nos digan que John Smith viene de otro planeta y que tiene superpoderes, la realidad demuestra que es un adolescente más entre los muchos que pueblan el estado de Ohio, y que sus inclinaciones y flaquezas son las de todos los terrícolas. Ha llegado con su protector Henri, huyendo de unos malvados mogadorianos que destruyeron Lorien para después perseguir a los Nueve supervivientes: tras matar a los tres primeros, ahora le toca al Número cuatro. Con una identidad falsa, el joven John lucha por no llamar la atención, por frenar en el instituto su ímpetu justiciero ante el acoso que sufre Sam, mientras que se siente atraído por Sarah… y trata de pasar de ser invisible en el ciberespacio.

En “Soy el número cuatro” hay mucho efectismo y mucho edulcorante artificial. Su director, D.J. Caruso, levanta una historia de amor adolescente con un toque de persecución y otro de horror… pero ni hay emoción ni sentimiento profundo, y menos aún angustia o miedo… aunque las correctas escenas de acción sean lo más salvable de la cinta. La historia de John y Sarah espanta en su falsedad y artificio, con personajes tan planos como superficiales, y un amor de plástico barato… que alcanza el paroxismo y la vergüenza ajena cuando ella cae de lo alto del instituto y es rescatada por el galán que la recoge en brazos. Los mogadorianos dan más risa que miedo y poco tienen de sanguinarios, mientras que los superpoderes de John son un poco patéticos, con una energía que fluye de sus manos…. y que bien podría aplicar a la cinta para aportarle calidez.

La historia es muy previsible y convencional, llena de tópicos, sin fuerza dramática y con efectos especiales… poco especiales. Sólo la escena de la feria de los horrores tiene algo de tensión, porque ese bullying escolar con un líder que no es tan perverso como lo pintan… El guión da un triple salto mortal para conectar al huérfano Sam y a su desaparecido padre con los extraterrestres… y no tiene otra preocupación que decirnos que el amor de John por Sarah es para siempre y no se puede olvidar… porque así se concibe en Lorien. Un romance adolescente para el que se elige a un modelo rubito como Alex Pettyfer que atraiga a las quinceañeras, y a una belleza como Dianna Agron para hacer lo propio con los jóvenes espectadores. El personaje del Número 6 también tiene su atractivo en Teresa Palmer, e incluso con más acción y cabriolas en el aire… pero poco más, y además actúa como una carta escondida –y mal insertada en la trama principal– para relanzar la historia y apoyar al adolescente solitario.

Quienes han llenado las salas con “Crepúsculo” y sus secuelas tienen en “Soy el número cuatro” otra ocasión para recargar el corazón de emociones vacuas y pasajeras, como pide la Número 6 al Número 4 en plena batalla, en un momento que da grima. Sin duda, será una saga de éxito dentro del género juvenil de la ciencia ficción, pero la cinta no soporta una crítica rigurosa… y su recuerdo se diluirá en el polvo cósmico al poco de salir del cine, porque todo en ella es amor evanescente y adolescencia en estado puro.

Calificación: 4/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Soy el número cuatro”, película distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain © 2011 DreamWorks Pictures, Reliance Big Entertainment y Bay Films. Todos los derechos reservados.

Publicado el 11 abril, 2011 | Categoría: 4/10, Acción, Año 2011, Ciencia-ficción, Críticas, Hollywood, Romance, Thriller

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