Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Encontrarás dragones”: En la encrucijada del dolor

La épica está de moda en el cine y la sociedad parece exigirle nuevos héroes que se presenten ante el espectador como seres próximos y cercanos. En el nuevo milenio, a la cámara le interesan las pequeñas hazañas de la gente corriente… cuando las que puedan aportar superhéroes del cómic como Spider-Man o Batman ya no son suficientes. Son los héroes de lo ordinario, individuos de la calle que no hacen sino lo que creen conveniente y que a veces no lo consiguen, personas que tratan de encontrar el amor en su vida y que a duras penas terminan descubriéndolo por la vía del perdón. Con este cine épico de lo cotidiano se busca, a su vez, la empatía con un espectador que necesita testimonios vivos y verosímiles, personajes con los que poderse identificar en su día a día y en sus dificultades, respuestas que calmen una inquietud creciente que la pura ficción no puede saciar… porque la vida es siempre el mayor espectáculo (de ahí el auge del propio cine documental). Por todo eso, puede decirse que “Encontrarás dragones”, la nueva película de Roland Joffé, se inscribe en la línea más vanguardista de la cinematografía del nuevo milenio.

A pesar de lo dicho, vemos que en este drama épico lo ordinario resulta muy extraordinario… porque se trata de una guerra civil, la de España, con sus prolegómenos llenos de odio y enfrentamiento. El espectador acompaña durante un par de horas a dos amigos que reaccionan de distinta manera ante los dragones –encrucijadas y conflictos interiores– que esas circunstancias les presentaron: uno es Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, y el otro Manolo Torres, personaje de ficción que sirve de hilo narrativo a la historia. Ambos encuentran en la guerra una situación extrema que hace que salga a flote lo mejor y lo peor de cada uno, en un ejercicio de libertad y en una demostración de que lo realmente importante es la manera de encajar los reveses de la vida, los dragones interiores. Se suceden momentos de intimidad y de dolor, de amistad y de traición, de perdón y de odio… en una vidas que aparentemente son irreconciliables pero que en el fondo son muy parecidas en sus ideales, que sólo difieren en sus respuestas a los dragones.

A Joffé le interesa más la perspectiva humana que la política, y por eso trata de elevarse por encima de las circunstancias bélicas y locales de la narración para trazar una historia intimista y universal: mira a la persona más que al acontecimiento o a las ideas enfrentadas, y bucea en el alma de los protagonistas para descubrir el aliento que les empuja a resistir y a luchar. En ese sentido, “Encontrarás dragones” se convierte de alguna manera en una semblanza humana de san Josemaría pero no en un biopic al uso, porque atiende más a destacar su talante conciliador que su actuación durante esos años, porque quedan igualmente ensalzados los ideales del anarquista Oriol y de otros protagonistas –de ambos lados– o se recogen la traición o mezquindad de algunos de ellos, porque se apoya en el sentido de amistad y del perdón por encima de cualquier otra pretensión de dominio o poder. Es la pelea de un dragón del perdón contra otro del odio, del bien y del mal que se alojan en el corazón de Josemaría y de Manolo… y que forcejean por salirse con la suya: es también la historia del padre que necesita el perdón de su hijo para liberarse del odio que le atenaza, y del hijo que aprendió de su padre a hacerlo desde pequeño y que vive libre en el sufrimiento.

Aparte de esa perspectiva que busca la realidad cotidiana y del humanismo cinematográfico que respira la cinta, el director de “La Misión” (1986) se suma a aquellos cineastas que han querido últimamente aproximarse a la historia reciente con una mirada revisionista e independiente, en un intento por escapar de los tópicos y prejuicios ideológicos… tan presentes cuando la realidad de los hechos está aún próxima. Es la línea que emprendieron Bertrand Tavernier, Peter Weir, Lu Chan, Oliver Hirschbiegel o Clint Easwood en películas como “Salvoconducto” (2002), “Camino a la libertad”(2010), “Ciudad de vida y muerte”(2009), “El hundimiento” (2004) o “Cartas desde Iwo Jima” (2006) respectivamente y por citar sólo algunos títulos, donde trataban de distanciarse de la versión oficial y llegar a una postura no sesgada ni partidista. La mirada de Joffé a la Guerra Civil española no es maniquea ni se alimenta de prejuicios, algo poco habitual en nuestra cinematografía más comprometida que trata de reconstruir la memoria histórica. De la misma manera que muestra a algunos republicanos quemando iglesias, exalta a otros que defienden noblemente sus ideales; y donde reconoce la rectitud de unos militares nacionales, no oculta la represalia y odio de algunos de ellos… Por eso, incluso en ese ambiente enfrentado, Joffé pone el énfasis en la amistad que se da entre personas que no tenían nada en común, salvo ese noble sentimiento y unos ideales patrióticos, y en ese respeto y tolerancia se halla su fuerza y atractivo.

Es la honestidad histórica que demuestra un guionista y director que, para aceptar el proyecto de la película, puso como condición la de gozar de una libertad creativa absoluta, exigencia respetada por los productores hasta el extremo de cederle el montaje final y no interferir en lo que pudiera considerarse poco ortodoxo (quizá en alusión a la escena del beso o a la de la mortificación corporal). Joffé ha insistido en que es “su película al cien por cien”, que ni el equipo de producción ni el Opus Dei han intentado influirle en nada, que es la visión de un director agnóstico y de izquierdas, y que ha gozado de mayor libertad que la que se puede tener en las majors. En su defensa de un cine libre y comprometido, Joffé ha declarado que “me gustaría que no se fuera al cine con posiciones apriorísticas (…) la vida tiene matices, no siempre las cosas son blancas o negras, no se ha de estar en un extremo u otro”. Por su parte, Ignacio Gómez-Sancha –productor y promotor de la cinta– señala que “interesaba alguien que viese el tema desde fuera, y que fuera agnóstico declarado y trostkista en su juventud (…), al que poder decir “haz lo que quieras…” Y lo hizo, pues se ha acercado a Escrivá sin querer mimetizarlo, nos ha aproximado al ser humano”. Respecto a la financiación, apunta el productor que “los 36 millones de dólares de presupuesto tuvo que buscarlos por todo el mundo, creando un fondo de riesgo con más de cien inversores, uno de los cuales es Antena 3”.

Evidentemente, por los motivos apuntados no todo en “Encontrarás dragones” es rigurosamente histórico, pero sí las líneas generales y el espíritu que anima a los personajes. Por eso, dentro de un cine de vanguardia que trata de hacer dialogar a la ficción con la realidad, Joffé sitúa a un personaje histórico –Escrivá de Balaguer– junto a otro inventado y que sirve de hilo conductor de la historia. No es nuevo el recurso narrativo pero sí sintomático de su intención de establecer un puente entre la verdad histórica y el imaginario colectivo que ansía sentirse parte de una trama de ficción pero con huellas de lo real. Por todo esto, es posible que algún espectador se sienta insatisfecho al percibir que falta o sobra algo, según sea su conocimiento de la historia o las expectativas creadas, pero no hay que olvidar que no se trata de una reconstrucción historiográfica, sino que estamos ante la percepción personal de quien se acerca a unos hechos complejos, y que trata de darnos lo esencial para que comprendamos el actuar de los protagonistas y que, por encima de todo, intenta mostrarnos lo que late en lo más profundo de un alma cuando los dragones amenazan la vida.

Con todo, Roland Joffé parece regresar con brío a la senda de sus mejores dramas épicos y humanos (“Los gritos del silencio” `[1984] y “La Misión”), con un guión que escribe en solitario por primera vez, y nos regala una película entretenida y apasionante, necesaria en el camino de superación de viejas rencillas y de albergar esperanzas en el futuro. “Encontrarás dragones” es una llamada a la reconciliación y a la tolerancia frente a la violencia, algo que recientemente también reclamaba Álex de la Iglesia –aunque en otro tono y con una propuesta muy diferente en su “Balada triste de trompeta” (2010)–, y es que conviene que los dragones que a todos nos asaltan… no terminen por devorarnos y sí nos hagan héroes de nuestra vida diaria. Al fin y al cabo, eso fue lo que se encontraron Josemaría y Manolo, y eso mismo lo que Joffé ha evocado en su regreso a la épica más emocional, de la que otro día haremos una valoración cinematográfica.

Imagen de previsualización de YouTube

En las imágenes: Fotogramas de “Encontrarás dragones”, distribuida en España por Aurum © 2011 Mount Santa Fe. Todos los derechos reservados.

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Publicado el 5 Marzo, 2011 | Categoría: Año 2011, Argentina, Drama, España, Hollywood, Opinión

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

5 comentarios en ““Encontrarás dragones”: En la encrucijada del dolor”

  1. anabel

    ENCONTRARAS DRAGONES parece interesante, la veremos,

  2. Santiago

    Me parece que va a ser un peliculón…Hay que verla.

  3. luna

    Tiene todos los elementos para fundir las mentes con la guerra, la religión, el perdón… Joffé es un primer espada, parece mentira que un agnóstico se haya metido en este fregado. Se entiende con lo que leo aquí. Gracias. Iré a verla.

  4. Encontrarás dragones

    […] Artículo publicado en La Mirada de Ulises […]

  5. La Mirada de Ulises » Blog Archive » “Encontrarás dragones”: Buscando la libertad

    […] El perdón frente al odio y el espíritu de reconciliación para aplacar la venganza: ese es el camino que Joffé quiere mostrarnos a partir de esta semblanza de San Josemaría… construida al estilo americano con todo su […]

Deje un comentario

Copyright © 2008 La mirada de Ulises. Todos los derechos reservados | Diseño: YGoY, modificado por rafacas | Cabecera: Echeve