Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

La melancolía y la amargura de los Coen frente al tono amable y sentimental de Hathaway

Antonio Morán.- Recuerdo con cariño la anterior “Valor de Ley” de Henry Hathaway. No está considerada una de sus mejores películas, pero resultaba de lo más entretenida. Su tono era muy amable y sentimental con varias secuencias de humor, justo lo contrario de este nuevo “Valor de Ley” de los hermanos Coen. En esta ocasión, adoptan un tono seco, amargo y melancólico en unos diálogos bien elaborados, con algunos altibajos, pero con un crescendo final estupendo (el epílogo es hermoso) que supera al original. Ambas películas tienen un desarrollo de las secuencias bastante similar, y no veo esa adaptación diferente que indican los Coen para evitar la palabra remake. Sin embargo, tanto el cambio en el inicio o el final suponen un gran acierto en esta nueva versión que adopta una mayor sequedad, evitando el ternurismo fácil.

El trabajo actoral es brillante, sobresaliendo el protagonismo absoluto de una Hailee Stanfield (muy superior a una Kim Darby menos creíble por físico y edad) en un personaje tan terco y tenaz. Jeff Bridges llena la pantalla con su sola presencia y enorme fisicidad en este alguacil borrachín y bravucón, Rooster Cogburn, un papel agradecido con tendencia al exceso como también demostró John Wayne en su único Oscar® (un homenaje por toda su carrera). Matt Damon está correcto como el ranger de Texas, LaBouef (mejor presencia que el cantante country Glenn Campbell) en un papel demasiado esquemático que funciona como complemento de los protagonistas. Los malos interpretados por Josh Brolin y Barry Pepper, al igual que los anteriores Jeff Corey y Robert Duvall, cumplen sin más en estos roles que no les exigen esfuerzo interpretativo.

Técnicamente, la película es impecable, destacando por encima de todo una fotografía espectacular que impresiona en todas las secuencias por su uso adecuado de una iluminación más oscura, con tonos grisáceos, a diferencia de la versión de Hathaway que destacaba más por tonos luminosos, ocres y dorados. Roger Deakins merece más que nadie su primer Oscar® a la mejor fotografía por este trabajo después de nueve nominaciones por joyas como “Cadena Perpetua”, “Fargo” o “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, entre otras. También, me han convencido mucho las escasas escenas con tiroteos (los diálogos predominan frente a la acción), gracias a una excelente planificación. La música de Cartel Burwell es apropiada porque impregna a la película de un lirismo especial, con una melodía tan bella como “Learning On The Everlasting Arms” que se repite con distintos acordes. El diseño de producción, la dirección artística y la ambientación están cuidados al máximo detalle, como queda de manifiesto en ese plano increíble de la llegada de Mattie Ross a Fort Smith.

En definitiva, unos Coen más contenidos de lo habitual, apostando por una reinvención de los clásicos de la misma manera que efectuaron con “Muerte entre las flores” (su obra más redonda) en el género del cine negro.

En las imágenes: Fotogramas de “Valor de ley (True grit)”, película distribuida en España por Paramount Pictures Spain © 2010 Paramount Pictures, Skydance Productions, Scott Rudin y Mike Zoss. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 16 Febrero, 2011 | Categoría: Año 2011, Colaboraciones, Drama, USA independiente, Western

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