Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Thérèse”: Esencia de sencillez y de amor

[9/10] Con 25 años de retraso se ha estrenado en España “Thérèse” de Alain Cavalier, gran triunfadora entonces en los premios César® y Gran Premio del Jurado en Cannes de 1986. Recoge buena parte de la vida de Teresa de Lisieux, santa carmelita de finales del siglo XIX y objeto de gran devoción popular. Habrá quien se sienta atraído a ver la película por motivos religiosos y quien lo haga por razones estrictamente cinematográficas. A los primeros puede gustarles porque recoge con cierta fidelidad un espíritu, aunque se aleje de los cánones de la hagiografía o de las estampas de Hollywood; a los segundos les encantará porque estamos ante cine en estado puro.

Cavalier intenta plasmar la sencillez y el amor de esta carmelita a través de unas imágenes despojadas de todo artificio, con una sobriedad que le lleva a prescindir de decorados (rodada en estudio, el fondo es un gran ciclorama) y de música que pudiera distraer la atención del espectador hacia elementos superfluos. Sólo le interesa la pureza de su alma, su espiritualidad y sus anhelos más íntimos y sin contaminar con manipulaciones emocionales. Con una puesta en escena esencial y desnuda, con una fotografía que utiliza la luz y la sombra con un sentido metafórico (influencia del pintor Georges La Tour) y que sirve para crear espacios, con un trabajo de sonido que permite escuchar el roce de la pluma sobre el papel, con primeros planos que dejan entrever la limpieza y bondad de la joven Thérèse, con unos movimientos de cámara que acompañan a la santa o unos planos frontales o cenitales que nos hablan de trascendencia… y todas las formas cinematográficas de la película están en función del tema. Esto es cine.

Mejor conseguida la faceta humana, bondadosa y jovial de la santa que su noche oscura del alma, Cavalier recoge lo esencial de su manera de llegar a Dios desde su infancia espiritual y desde su vocación de amor. Se nos dan versos del Cantar de los Cantares intercalados con textos autobiográficos de la joven de Lisieux… para enseñarnos pudorosamente un poco de su alma. Además, el director consigue crear espacios interiores y darles un sentido de apertura, de forma que el convento se manifiesta como un lugar de libertad como lo es el corazón de Thérèse, sin sensaciones de angustia ni renuncia negativa. Como si fueran brochazos impresionistas, Cavalier se sirve de bruscas elipsis narrativas y temporales, de fundidos en negro y de unos diálogos mínimos para hacer avanzar la historia –sobre todo en el periodo previo a su entrada al convento: ¡soberbios nueve minutos iniciales!–… y para que el espectador rellene lo que queda en medio.

Aunque lo entenderá mejor quien conozca su vida, la precisión y el tempo son tan precisos que la historia no pierde claridad y sí gana en sensibilidad y delicadeza… porque no todo se explica. Malo sería que las cosas del alma hubiera que explicarlas, aunque Hollywood nos tiene acostumbrados a ello y más de un espectador echará en falta alguna explicitud, algún sentimiento inducido, algún final más convencional. Lo que se encontrará, en cambio, son imágenes y sonidos que hablan desde el fondo del alma de Thérèse palabras de amor, sencillas y puras… y eso exigía unas formas sobrias y esenciales, como hubiera hecho el también francés Robert Bresson… de quien Cavalier es deudor. Gran interpretación de Catherine Mouchet para un papel que respira autenticidad y verdad en cada plano. Eso, la esencia de la sencillez y del amor, es lo que se desprende del alma de Thérèse y lo que refleja la película de Cavalier.

Calificación: 9/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Thérèse” – Copyright © 1986 AFC, Centre National de la Cinématographie y Films A2. Distribuida en España por Karma Films. Todos los derechos reservados.

Publicado el 10 febrero, 2011 | Categoría: 9/10, Años 80, Críticas, Francia, Religioso

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4 comentarios en ““Thérèse”: Esencia de sencillez y de amor”

  1. Belvís

    Estoy muy de acuerdo con tu crítica en lo que a la primera parte de la película se refiere. La sencillez del alma está muy bien plasmada, y la actríz es cierto que lo borda en todo momento.

    Sin embargo, en la segunda mitad se introducen unos elementos bastante confusos y en algunos momentos hasta morbosos, que nada tienen que ver con lo que nos cuenta, y que dejan un poso en el espectador de desasosiego y poca paz…nada que ver con lo que queda tras leer el libro de la santa, que además es Doctora de la Iglesia, cosa que tampoco se aprecia en la cinta.

    En el fondo…creo que esto último quita bastante valor a la película, no en estética, que la mantiene todo el metraje, pero sí en contenido, y es una pena.

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  3. Julio

    Estoy de acuerdo contigo, Belvís. Mejor la parte humana que la sobrenatural, y por eso se ven más las limitaciones para recoger la paz interior en momentos de dolor o escrúpulos (permitidos por Dios para ayudarla a crecer en santidad)… Entonces Cavalier hace lo que puede por llegar a lo espiritual sólo por una sublimación de la estética fotográfica o de puesta en escena, pero eso no es suficiente para explicar la realidad de su alma. Sin embargo, me ha parecido un intento admirable y respetuoso, y sin duda una verdadera clase de lo que es cine.

  4. La Mirada de Ulises » Blog Archive » El cine de un febrero de Oscar®

    […] 25 años de retraso, “Thérèse” llegaba a nuestra cartelera y es de justicia dejar constancia de ello, alabar su puesta en escena y […]

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