Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“127 horas”: La roca de la discordia

[7/10] “127 horas” son las que el alpinista Aron Ralston pasó atrapado y solo entre las rocas del cañón John Blue en Utah. Es también el título de la última película de Danny Boyle (“Slumdog millionaire”), y una de las triunfadoras en los últimos Globos de Oro® y que parte con más nominadas para los Oscar®. Basada en hechos reales, recoge la proeza de este joven deportista que sobrevivió tras cinco días de lucha contra la muerte. Pero, en realidad, Aron no ha quedado únicamente atrapado por la roca caliza sino también por su propio pasado. La obligada inmovilidad de esos días se le ofrece como una llamada a repasar lo que ha sido su vida, a arrepentirse de tanto girar en torno a sí mismo y a su protegida independencia: una exitosa carrera en la prestigiosa Universidad de Utah, unas aficiones y deportes entre el bullicio y la descarga de adrenalina, una relación con una chica que acaba abandonándole por su falta de compromiso, una madre y una hermana a la que no ha hecho mucho caso… y en el fondo mucho vacío y soledad que sólo ahora percibe, como si la agreste Naturaleza del Cañón quisiera darle una nueva lección y ofrecerle una segunda oportunidad.

Aron es un joven muy preparado y con sobrados recursos para sobrevivir en un mundo trepidante y de riesgo, pero ahora se encuentra ante un nuevo reto del que puede salir reforzado. Por si acaso, ahí deja para los suyos un diario digital… con sus deseos, recuerdos y arrepentimientos. En muchos aspectos, “127 horas” recuerda a la reciente “Buried (Enterrado)”, con la misma lucha agónica frente a la muerte y con un tiempo para pensar lo que ha sido la propia vida. Pero Boyle se permite algún que otro golpe de humor y sarcasmo –no faltan las críticas a los reality show televisivos–, nos presenta a Aron como un joven de mayor entereza y sentido práctico, y abunda más en esa vida un tanto disipada y seguro de sí mismo del intrépido alpinista. Cuerdas y mosquetones, poleas y torniquetes, navajas y todo lo necesario para una jornada de supervivencia… que se convierte en alegoría y crítica del superhéroe americano que ha fracasado en el cañón de su vida, porque… ¿qué le queda… atrapado y solo entre las rocas?

Para recoger ese universo vertiginoso y trepidante, fragmentado y anárquico en que vive instalado Aron, Boyle elige un lenguaje posmoderno y artificioso que se sirve de una cámara móvil y en muchas ocasiones subjetiva colocada en los lugares más insospechados, de una planificación atrevida y descuidada, y de abundantes primerísimos planos y fotos fijas o de diverso formato. Sus acusados movimientos de cámara esconden un valor metafórico –como ese zomm de ascenso recorriendo la grieta de la roca y dejando solo al héroe–, y el montaje en ocasiones sincopado o el empleo de la polivisión que parte la pantalla en varias escenas obedecen también a una voluntad de estilo y a un sentido existencial. Son muestras del dinamismo y fugacidad, de la fragmentación y de la ruptura de unos esquemas vitales que necesitaban una redención y que, a la vez, suponían una tremenda prueba física para la que James Franco demuestra estar muy preparado. Excelente interpretación del actor, nominado a los Oscar®, que pasa de reflejar la alegría de vivir a la angustia de morir o al coraje por sobreponerse y seguir luchando.

La fotografía de Anthony Dod Mantle y Enrique Chediak consigue crear atmósferas en posproducción y jugar con los contrastes de un encierro al aire libre, mientras que la música trepidante de A.R. Rahman contribuye decisivamente tanto a soltar adrenalina como a sentir la desesperación que amenaza el éxito de la empresa. Una cinta que respira cuando el aire parece faltar –las imágenes oníricas resultan muy eficaces, aunque son un recurso fácil para mantener el ritmo narrativo–, que parte de una historia real para convertirse en espejo de un errático planteamiento vital, y que lleva al espectador a tener las mismas experiencias fuertes que el protagonista –desagradable por hiperrealista es el momento de la amputación– para hacerle finalmente reflexionar sobre ese profético “vas a estar muy solo”… cuando toda su vida ha estado siempre dirigida hacia esa grieta de “pasarlo bien” –en palabras del propio Aron– para terminar encontrándose con esa roca… de la discordia o de la redención. Al fin y al cabo, era una grieta inevitable en la superficie por la que se movía.

Calificación: 7/10

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En las imágenes: Fotogramas de “127 horas”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2010 Fox Searchlight Pictures, Pathé, Everest Entertainment, cloud Eight, Decibell Films y Darlow Smithson. Todos los derechos reservados.

Publicado el 4 febrero, 2011 | Categoría: 7/10, Año 2011, Críticas, Drama, Gran Bretaña, USA independiente

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Un comentario en ““127 horas”: La roca de la discordia”

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