Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Seminci’55 (martes 26): La Seminci entra en la cárcel y en la guerra

En la cuarta jornada de esta 55ª edición, la Seminci se fue a la guerra para recoger toda la violencia y odio que se pueden esconder tras las rejas de una cárcel. Primero le correspondió el turno al Líbano de los años setenta, a donde nos dirigimos con una pareja de hermanos gemelos, Simon y Jeanne, que deben encontrar a un padre y a un hermano para ellos desconocidos hasta entonces, y darles una carta que les ha dejado su madre. Esa es la última voluntad de Nawal cuando fallece en Canadá sin haber podido cumplir una vieja promesa. En “Incendies”, Denis Villeneuve adapta la obra teatral homónima de Wajdi Mouawad con una narrativa ágil y muy elaborada, y logra una puesta en escena cinematográfica y emocionalmente impactante. Una historia tremenda con sabor a tragedia griega, en donde el destino caprichoso y la propia guerra se encargan de trenzar curiosas coincidencias para que el odio se aumente hasta extremos insospechados. Porque, en realidad, vemos cómo ni los lazos familiares resisten al odio engendrado entre tanta matanza, porque transforma al individuo hasta cometer las mayores salvajadas y hacer que no se reconozca ni a sí mismo.

En “Incendies” asistimos a la dramática historia de una mujer fuerte y paciente que no perdió de vista la promesa hecha a su hijo, y también al viaje de dos hermanos que desconocen su identidad –hay resonancias del cine del también canadiense Atom Egoyan– y la de su familia, y que deberán hacer frente a su pasado. A partir de numerosos flash back que fragmentan la historia reciente en esa búsqueda paterna y fraterna, nos acercamos a la complejidad de una guerra entre cristianos y musulmanes del Líbano, con sus asentamientos de refugiados y sus cárceles, y sobre todo las penalidades de Nawal desde que fue despojada de su hijo nada más nacer. Una caja de sorpresas y de situaciones duras y emotivas, muy bien contadas desde la sobriedad, e interpretadas con intensidad y contención, y dos cartas que deben ser leídas en el momento adecuado… cuando unos y otros estén preparados para afrontar la realidad de su vida. Aplausos en la Seminci para este “campo de minas” –en palabras del director del film–, que representará a Canadá en los Oscar®, y que presenta su candidatura a la Espiga de Oro.

Con “Picco” nos fuimos a visitar otra cárcel, en esta ocasión de jóvenes y en la Alemania actual. Philip Koch nos dejó una película totalmente prescindible porque no aporta nada nuevo en el cine de género carcelario, porque carece de ritmo narrativo y porque su sentido dramático y de denuncia no van más allá de la acumulación de las vejaciones y bajezas que se dan en la celda de Picco. Este muchacho comienza siendo un poco víctima para terminar adaptándose a una dinámica de violencia –por cobardía o por simple sentido de supervivencia–, en un problema que el director quiere trasladar al sistema político-carcelario para buscar una solución. Una cinta llena de tópicos y excesos, de violencia y falta de contención, sin verosimilitud en su pretendido “fotoperiodismo” –según palabras de Koch– y al que la repetición de situaciones humillantes lastra una historia hasta su negro final.

Más tarde, de la mano de la belga Vanja d’Alcantara nos trasladamos a otro tipo de cárcel en la estepa rusa, a un soviet al que son deportadas mujeres polacas al inicio de la 2ª Guerra Mundial. Acompañamos en “Beyond the Steppes (Más allá de las estepas) a Nina y a su bebé, para sufrir un drama íntimo de desarraigo y soledad, con una historia mínima pero de profundos sentimientos, en el que una madre trata por todos los medios de proteger a su hijo enfermo mientras soviéticos y alemanes se pelean por la soberanía polaca. Narrativamente a la historia le cuesta avanzar y lo hace irregular e intermitente, aunque lo suyo es la contemplación de una lucha por la supervivencia en territorio hostil, y no aspira más que a ser un nuevo testimonio del pasado reciente polaco y un ajuste de cuentas con la Historia (de hecho está dedicada a su abuela). Aunque se trate de una producción belga, la cinta tiene muchas de las virtudes del cine polaco, con una excelente fotografía y un trabajo de sonido que juega bien con los silencios y las miradas, y sólo se echa en falta un poco más de cuerpo y una mejor ilación de la historia.

En las imágenes: Fotogramas de “Incendies” – Copyright © 2010 Distribuida en España por Alta Classic. Todos los derechos reservados. De “Picco” – Copyright © 2010 Rezo Films. Todos los derechos reservados. De “Beyond the Steppes” – Copyright © 2010 Doc & Films International. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 26 octubre, 2010 | Categoría: Año 2010, Opinión, Seminci

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2 comentarios en “Seminci’55 (martes 26): La Seminci entra en la cárcel y en la guerra”

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  2. La Mirada de Ulises » Blog Archive » El discurso del Oscar®… a cargo del Rey

    […] el nivel de los anteriores trabajos de Susanne Bier y por haber vencido a una gran película como “Incendies”. Merecidos los premios de “Origen” por sus efectos visuales y fotografía, lo mismo que el de […]

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