Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Seminci’55 (domingo 24): Del humanismo de Abbas Kiarostami y de Eran Riklis

La mañana de hoy comenzó con un plato fuerte, “Copia certificada”, en la que Abbas Kiarostami traza las múltiples situaciones de un matrimonio (¿autorretrato?), desde la seducción hasta el desgaste y crisis, para terminar con una plácida vejez. Supone también una reflexión del agotamiento del cineasta que, una y otra vez, ha tratado de crear una realidad… y termina teniendo que conformarse con representar lo que tiene delante a base de copias, retazos y referencias… Desde la primera óptica, el director iraní escruta el alma de una mujer –y de un hombre, por contraposición– llena de incertidumbres y heridas de un amor desgastado con el tiempo y que ha sufrido la ausencia del padre para su hijo. Desde la segunda, asistimos al cuestionamiento del papel del artista frente al mundo, con todo el artificio del lenguaje cinematográfico –el montaje, la puesta en escena, las interpretaciones…– que juega con las apariencias de unos rostros que miran a cámara e invitan al espectador a reflexionar sobre su vida.

Minimalismo y depuración formal de Kiarostami que funde los tiempos del amor en una conseguida escena en el café, con una excelente interpretación y despliegue de recursos de Juliette Binoche… como mujer que seduce al principio –y que sobreactúa, como es menester–, que deja de interpretar cuando la rutina se instala en el matrimonio, y que termina tratando de reconquistar a su marido con un maquillaje que es solo “copia” –quizá una buena falsificación– de lo real y del original: tres mujeres en una, cada cual con su propia personalidad, con una progresión delicadísima que haría a la francesa merecedora del premio a mejor actriz. La Seminci ha comenzado con una joya de cine y una muestra del mejor cine de autor, aunque a estas alturas nadie va a descubrir el talento del director de “A través de los olivos”. Es posible que no se lleve la Espiga por su cierto carácter críptico y ambiguo, pero nadie discutirá que sus imágenes encierran una multiplicidad de lecturas, una minuciosidad llena de pliegues al retratar a sus personajes y una trastienda existencial llena de dolor… y de amor.

Sin la sutilidad de Kiarostami y con mucho cinismo, Agustí Vila presentó en “La mosquitera” a una familia burguesa rota y a la deriva, que quiere ser reflejo de la sociedad del bienestar en su fracaso y soledad. En clave cómico-sarcástica y con la ironía más mordaz para recrear situaciones penosas, quedan retratados unos individuos tan extravagantes como vacíos… en un universo sin comunicación. Esa es la mosquitera en que se ha convertido el hogar de Luis, adolescente que respira una falta de afecto que intenta paliar con drogas o animales, mientras que sus padres Miquel y Alicia lo intentan con aventuras sentimentales, en unos enredos previsibles desde que aparece el amigo de su hijo a la puerta del colegio o hace acto de presencia la mujer inmigrante que trabaja en la casa. Más patético es el retrato de la neurótica tía de Luis cuya hija pequeña paga las consecuencias, o esa pareja de abuelos donde ella ha perdido el habla… si alguna vez la tuvo. Un cúmulo de penosas situaciones que se acumulan sin medida (drogas, maltrato infantil, inmigración…) con todos los excesos y con escasas sorpresas.

También nos encontramos con un humor esperpéntico en la película del israelí Eran Riklis, pero más cercana a la realidad humana que la mostrada por Agustí Vila. En “La misión del director de Recursos Humanos” nos encontramos a una mujer rumana que acaba de morir en un ataque suicida en Jerusalén, pero que seguía en nómina en una fábrica de pan… sin ellos haber sabido nada de lo ocurrido hasta que un periodista destapa la noticia. El encargado de lavar la imagen de la empresa será el director de Recursos Humanos, que atraviesa una delicada situación matrimonial y que se ve obligado a ausentarse de casa para trasladar el cadáver a su país natal. Se inicia un viaje que se convertirá en auténtica odisea al complicarse a cada paso, con situaciones esperpénticas y personajes de lo más extravagantes y pintorescos. Una historia original, entrañable y dramática a la vez, con un humanismo y comicidad que recuerda a “La banda nos visita” por su elegancia y delicadeza al tratar conflictos que en ningún momento se hacen pesados ni repetitivos. Una road movie en que el protagonista tiene que aprender a convivir con la muerte y encontrarse a sí mismo en su marasmo familiar, Fue bastante aplaudida en su presentación, venía de ganar el Premio del público en el Festival de Locarno, y representará a Israel en los próximos Oscar®.

En las imágenes: Fotogramas de “Copie conforme” – © 2010 Bibi Film y France 3 Cinéma. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados. De “La mosquitera” – © 2010 Eddie Saeta. Distribuida en España por Baditri. Todos los derechos reservados. De “La misión del director de Recursos Humanos” ” – © 2010. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 24 octubre, 2010 | Categoría: Año 2010, Opinión, Seminci

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4 comentarios en “Seminci’55 (domingo 24): Del humanismo de Abbas Kiarostami y de Eran Riklis”

  1. Jesús

    He leído la novela -Una mujer en Jerusalén- de A. Yehoshua, de la que está tomado el guión de la película. En ella, la mujer muere en un atentado terrorista (suicida), pero no se suicida. El país de procedencia es vagamente “uno del Este”, no se habla en ningún momento de Rumanía. Quizá para dar más cercanía o actualidad, el guión se permite hacer esos retoques en el argumento de la novela. Coincido en ponerle el adjetivo de surrealista, aunque con un trasfonso muy humano, y desde luego expresión de la fina ironía de Yehoshua.

  2. Julio

    Jesús, en la película no queda claro si es artífice o víctima del atentado suicida, aunque por la historia posterior más bien parece que sea sujeto pasivo que activo. Y en cuanto a lo de situar el país en Rumanía… obedece únicamente a razones de producción, de quién pone el dinero.

  3. Eliseo

    Te equivocas. La Mosquitera es una gran película, no es una caricatura como el mismo director dijo en la presentación. Ha ganado el Grand Prix en Karlovy Vary y le persiguen los premios allá a dónde va. A mi y a mis amigos nos encant´ço. No hay cionismo, sino una visión terriblemente humana de los personajes. Es ácida, inteligente y divertida. Como dijo el Time Out de Londres: “es refrescante como un zumo de limón y agruio al mismo tiempo.” Aquí en Valladolid el público es mucho más maduro de lo que tus críticas hacen suponer.

  4. Julio

    Eliseo, me alegro de que te gustase y tienes todo el derecho a defenderla, como yo a opinar otra cosa. Sin embargo, no ha tenido muy buenos comentarios entre la crítica presente en el Festival (no hablo del público, pues yo estuve en el pase de prensa) y no ha superado el aprobado raspado. Ni de lejos ha generado la casi unanimidad de “También la lluvia”, “COpia certificada”, “Cyrus” o “Incendies”, por ejemplo.

    Y de acuerdo con que en Valladolid se aprecia el buen cine: sin ir más lejos, a Kiarostami se le descubrió aquí y su “Copia certificada” fue bien recibida el otro día, como decía antes. Yo mismo soy de esta ciudad, con lo que te agradezco el cumplido.

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