Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Copia certificada”: Cuando el amor mejora el original

[9/10] El cineasta iraní Abbas Kiarostami abandona su país natal para rodar en Italia, y hacerlo con una actriz profesional como es Juliette Binoche y lograr con “Copia certificada” una obra maestra que estuvo en el Festival de Cannes y en la Seminci de Valladolid. Una película poliédrica y profunda, tanto en el aspecto formal del lenguaje cinematográfico como en el trasfondo existencial de sus personajes, que incorpora incluso un análisis teórico de lo que puede ser considerado como arte, y que permanece abierta a tantas interpretaciones como espectadores tenga. Sus imágenes se acercan respetuosamente a la realidad de una mujer, galerista de arte en la Toscana, que esconde el dolor de una separación y también el peso de tener que educar sola a su hijo. Es una realidad a la que el director se acerca desde su mirada de artista y de quien ha pasado por una situación semejante –el propio Kiarostami tuvo que encargarse del cuidado de su hijo tras su separación–. Es, por eso, reflejo de una experiencia propia y dolorosa que aquí traslada a Binoche, recordando las distintas situaciones por las que puede pasar el amor de una pareja, y la verdad que encierra cada imagen que se ofrece del amor.

Básicamente, en “Copia certificada” solo hay una mujer y un hombre, y unas cuantas horas por delante. Suficiente para que asistamos al momento de enamoramiento inicial seguido de una fase de desgaste y de un nuevo intento de seducción, para terminar con una plácida vejez donde ese amor adquiere nuevas formas de manifestación. Lo mejor es que todo eso Kiarostami lo hace sin recurrir a flash back ni a subtramas que podrían ilustrarlo fácilmente. Se encomienda al talento interpretativo de la actriz francesa y de William Shimell, y lo concentra todo en una sola pareja respetando la unidad de tiempo y espacio, simplemente amplificando la relación hacia el pasado o poniendo ante sus ojos una pareja de novios o de ancianos. A partir del equívoco en una cafetería en que la mujer que les atiende les confunde con un matrimonio –maravillosa escena y sabios comentarios los de esta buena mujer–, se pone en movimiento todo un mecanismo de representación de lo que puede ser cualquier enamoramiento, con una Juliette Binoche que sobre-actúa ligeramente en su empeño por captar la atención del hombre para después atenuarse en su vitalidad, e intentar más tarde una nueva conquista del marido pintándose los labios o poniéndose unos pendientes: no es entonces el amor original sino una copia o una referencia de lo que fue, pero no por ello menos verdadero o meritorio, viene a decirnos Kiarostami.

Esas fases del amor son contempladas por el espectador desde la abstracción como algo que puede suceder a cualquier pareja. No es más que la maduración y los vaivenes del amor, que por esas calles de Toscana se vive en presente y congela el tiempo hasta hacerlo único, porque lo importante en el amor no es la persona amada sino la actitud de quien contempla y ama. Ese es el valor que Kiarostami y James Miller –el ensayista de la película– dan también a la obra de arte, que adquiere importancia según quien la contempla más que por su interés objetivo, y donde la copia puede ser mejor que el original y éste no pasa de ser incluso una copia –una representación falsificada, por muy lograda que sea– de la realidad. Paralelismos y semejanzas entre el amor y la obra de arte cargados de sabiduría humana y estética, realizados por un estilista de la imagen que reduce el tema a lo mínimo y que cuida cada plano en su duración y composición. Nada sobra y nada falta en unos diálogos frescos y espontáneos pero enjundiosos y cultos, que sirven para hacer un retrato dual del hombre y la mujer, de su distinta percepción de la realidad, de su implicación o distanciamiento frente al problema sentimental.

Excelente el trabajo interpretativo de Juliette Binoche –premiada en Cannes–, con un asombroso despliegue de recursos para dar vida a tres mujeres en una, para arrastrar al británico Shimell a pasar de escéptico teórico del arte a marido comprometido o dubitativo. Espejos, pinturas y distancias en su paseo por las calles que encierran un profundo significado de lo que ocurre en el corazón de esta pareja y que recuerda a aquella otra película que inmortalizaron Ingrid Bergman y George Sanders de manos de Roberto Rossellini en “Viaggio in Italia”. Una película minimalista sobre la realidad y su representación, sobre el amor verdadero y sobre el pretendido, sobre el paso del tiempo y sobre el espectador que lo ve encarnado en esa pareja que le interpela con sus miradas a cámara. Una joya de cine para ver varias veces porque la realidad que muestra no se agota con la primera, para disfrutar de cada plano, de cada gesto y de cada frase… porque todo es original, o al menos una copia perfecta.

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Calificación: 9/10

En las imágenes: Fotogramas de “Copie conforme” – Copyright © 2010 Bibi Film y France 3 Cinéma. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Publicado el 28 octubre, 2010 | Categoría: 9/10, Año 2010, Críticas, Drama, Francia, Italia

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12 comentarios en ““Copia certificada”: Cuando el amor mejora el original”

  1. Manuel Márquez

    Veo, compa Julio, que la propuesta te ha convencido sobradamente, dados los términos tan elogiosos con que la glosas, y la buena puntuación que le otorgas. He de confesarte que tengo mis (bastantes) reparos hacia ella; meramente prejuiciosos, desde luego, porque no la he visto, pero lo que he ido sabiendo
    de ella me predisponía a considerarla un producto excesivamente pretencioso y de corte intelectualoide. Me alegro, en todo caso, de que así no sea…

    Un abrazo y buena tarde.

  2. Julio

    Manuel, la película me ha parecido muy buena en todos los aspectos, como ha quedado claro. Sin embargo, advierto a todos que es una cinta sin apenas historia -al menos aparentemente-, muy de cinéfilos formalistas y que busquen en las interpretaciones una buena historia interior de relaciones personales. Para que nadie se lleve una decepción: Kiarostami es Kiarostami, no Spielberg.

  3. Manuel Márquez

    Buen matiz, compa Julio; seguro que dándole más vueltas, no te hubiera quedado más claro… Un abrazo y buen fin de semana.

  4. buscahache

    De amores, formalismos, esperanzas y soledades que me han fascinado, y que he visto en los últimos días, invito a ver las siguientes (por otro lado, ya bastante conocidas): El apartamento (Wilder); la formal y casi silente de Kim Ki-duk, Hierro 3 (Bin-jip); y la angustiosa Calle Mayor (Bardem).

  5. Julio

    Grandes películas, buscahache, que suscribo… como la señalada «Viaggio in Italia (Te querré siempre)», «In the mood for love (Deseando amar)» o el díptico «Antes del amanecer»/»Antes del atardecer», por añadir algunas más.

  6. buscahache

    ¡Ah! voy a a añadir «El mundo de Apu» de Satyajit Ray, el colofón de la trilogía (no he visto aún las otras dos).

  7. Pedro Fortuny

    ¡Se me han quedado unas ganas de verla que no te imaginas! A ver si lo consigo. Gracias por la crítica.

  8. Individuo Kane

    La verdad: es la primera película de Kiarostami que me gusta.
    En mi opinión, Kiarostami se plantea en esta película sus propios dogmas estéticos. Se cuestiona esa idea de que el Arte está en los ojos del que mira. Hasta ahora su cine era eso: una afirmación dogmática de «sus» verdades estéticas.
    Pero aquí anda con más tiento. Cuando James traslada esa misma idea al amor cae en la incoherencia de la que le acusa Juliette Binoche. Es verdad que la percepción del que mira es importante (Marie escucha en el tartamudeo de su marido una canción). Pero el objeto, la obra de arte (la persona amada) también es importante en sí porque es verdaderamente original, es decir, única, irrepetible. No vale la copia por muy buena que sea. Porque ya es otra cosa (otra persona).
    Me parece que Kiarostami, por primera vez, como dicen en la película, se ha dignado a caminar junto al espectador poniéndole una mano en el hombro.
    Y me encanta ese giro de guión en que nos obliga a cambiar de perspectiva.

  9. Julio

    Efectivamente, buscahache. Buena aportación la de la trilogía de Apu. A quien le gusten las que se mencionan en estos comentarios, disfrutará con las tres de Ray, minimalistas -para cinéfilos, por tanto- pero con un humanismo.

    Me alegro, individuo Kane, que te gustase. A mí me parece que su cine anterior no era una imposición de sus dogmas estéticos, sino un cine formalista de escuela que sugiere y no muestra, que juega con el fuera de campo, el silencio y la repetición, que utiliza el tiempo para transmitir sensaciones, que busca llegar con la máxima sencillez a unos estados interiores… a través frecuentemente de niños, y muy pegado al terreno de su país. Aquí varía algunos elementos, pero se mantiene el mismo juego con los elementos de la puesta en escena… para reflejar la mentalidad e inquietud de la pareja protagonista. Lo del discurso copia-original artístico es un pretexto, pienso, para hablar de otra realidad más personal.

    Un saludo,

  10. La Mirada de Ulises » Blog Archive » El amor que nos dejó la cartelera del último año

    […] “Copia certificada”: las fases del amor en una excelente Juliette Binoche. 2. “Origen”: el ascensor de un enamorado […]

  11. Pedro Fortuny

    Vi ayer esta maravilla. Oh!

    Oh!

    Oh!

    ¿Cómo explicarlo?

    Gracias por darla a conocer.

  12. κριτικός

    Error imperdonable por mi parte haber esperado tanto para ver esta película. Recomiendo a todos la versión original porque el doblaje (al menos al castellano) la «mata».
    Yo alquilé el DVD y al ponerlo en mi aparato de reproducción comenzo en castellano y no me di cuenta de lo que perdía hasta que empezaron a no cuadrarme las cosas. Hube de «rebobinar» y empezar de nuevo. Sinceramente genial, aunque este doble arranque me quitó parte de la sorpresa y del viaje emocional que Kiarostami intenta que sigamos.
    Una idea en la que merece la pena profundizar el la de incomunicación que se plantea desde la primera escena: italiano en la presentación, inglés en la conferencia, francés entre madre e hijo, italiano entre la madre y Carlo… sencillamente genial. El móvil, las interrupciones… La única persona que puede alcanzar todo el universo que la rodea (si mostrara interés, que no parece) es la madre.

    En fin, voy a volver a verla con más calma porque también me parece técnicamente un alarde de iluminación, composición, travelings, planos superpuestos …

    Demasiado contenido para apreciarlo de una vez (y media).

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