Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

En busca del hombre y de la libertad. El cine polaco en la Seminci

Por encargo de la Editorial Polonica Matritensis y con el apoyo de la Embajada de Polonia en España, he realizado un trabajo de archivo sobre el cine polaco presente en los más de cincuenta años de la Seminci. Son casi ochenta páginas de un estudio que ha sido ahora publicado, y cuyo índice y primer capítulo pongo a vuestra disposición (si alguno está interesado en el resto, puede pedírmelo).

Krzysztof Kiesloski en rueda de prensa Seminci

“El ejemplo de Andrzej Wajda nos recuerda a todos los cineastas que, de vez en cuando, la historia puede reclamar profundas e inesperadas peticiones a nuestro valor; que nuestro público puede pedirnos ánimo espiritual; que podemos ser requeridos a arriesgar nuestras carreras para la vida civil de nuestro pueblo”
Steven Spielberg

Sumario


1. La Seminci y el cine polaco, dos hermanos llamados a entenderse

2. Un cine preocupado por lo religioso y por lo humano (1964-1972)

a) Un arranque de oro para el Nuevo Cine Polaco y su Tercera Generación

b) La hora de Andrzej Wajda: Ciclo, Conversaciones… y un amigo para siempre

3. Cambios e incertidumbres en una época de transición (1973-1983)

a) Krzysztof Zanussi y su “cine de inquietud moral”

b) Andrzej Wajda continúa haciendo historia en la Seminci

4. Los nuevos aires de Polonia y de Fernando Lara (1984-2005): del ciclo de Lodz a Polonia como país invitado, pasando por Krzysztof Kieslowski.

5. Epílogo: Los Krauze rescatan la Espiga con Juan Carlos Frugone (2005-2007)


Cenizas y diamantes-Wajda

1. La Seminci y el cine polaco, dos hermanos llamados a entenderse

Un festival de cine de primera línea siempre debe aspirar a pulsar el estado de la cinematografía mundial y a ofrecer una plataforma para la revelación de nuevos valores en ese ámbito artístico. Si su especificidad consiste en recoger la mirada personal del cineasta hacia un mundo cambiante y en reflejar en el celuloide los avatares individuales y sociales de su tiempo, entonces habrá que exigirle que sea fiel espejo de esa realidad y también que permita a las distintas cinematografías mostrar su propio universo nacional, su particular manera de entender la vida. La Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) lleva más de medio siglo  intentando ser esa ventana al mundo y ese escaparate que contribuya a un mayor conocimiento y entendimiento entre los hombres, dando prioridad a lo que se ha venido en llamar “cine de autor”, y siempre de una manera comprometida con su tiempo y sirviéndose del lenguaje de la imagen y del sonido como instrumentos para ello.

El año del sol tranquilo-Zanussi

Desde el inicio, sus señas de identidad se han identificado con el hombre y sus anhelos más profundos, y sus programaciones han insistido en temas trascendentes e interiores dejando en segundo término el glamour, el entretenimiento y el consumismo cinematográfico. Por sus pantallas han circulado cintas y directores “serios”, que trabajaban con ideas y formas que llegaran a un espectador inteligente hasta inquietarle y provocar su reflexión, debate interior y diálogo en distintos foros de opinión. Por sucesivas ediciones han pasado artistas que tenían algo que decir al hombre y a la sociedad, que ofrecían sugerentes miradas y reflexiones: Ingmar Bergman, Robert Bresson, Carl Th. Dreyer, Satyajit Ray, Federico Fellini, Roberto Rossellini o Andrzej Wajda, por ejemplo. Y más recientemente ese conocido “espíritu de Valladolid”, cargado de humanismo e inquietud ética, encontraba eco en el cine de los hermanos Dardenne, Ken Loach, Constantin Costa-Gavras, Theo Angelopoulos, Lars von Trier, Abbas Kiarostami o Atom Egoyan…. entre otros muchos.

La agonía del padre provincial-Zanussi

No fue, sin embargo, fácil la tarea de sacar adelante la Semana, especialmente en sus primeros pasos cuando el filón de cine religioso no era tan abundante como para conformar una sección y conceder anualmente los Lábaros de Oro, o que encontraba escollos difíciles de salvar ante una censura que velaba escrupulosamente por el bien común a costa de la libertad individual, o ante unos medios de comunicación y autoridades que se escandalizaban por la selección de “Las noches de Cabiria” al considerarla amoral o que provocaba la polémica en la 10ª edición de 1965 al rechazar –el Comité de Censura– hasta siete películas de las previstas. Eran palos que se ponían a la rueda del molino, con la mejor intención y obedeciendo a una mentalidad concreta, pero que obligaban a los organizadores a encajes de bolillo en la programación y a granjearse enemigos de por vida. Lo curioso es que algunos de los responsables de la Seminci de esos años pertenecían a la vez a la Junta Censora, con lo que las paradojas que se generaban eran curiosas y los polvorines continuos.

La estructura de cristal-Zanussi

Por otra parte, mirando al otro polo que aquí nos interesa, podemos ver cómo las circunstancias socio-políticas que habían rodeado a Polonia desde siempre propiciaban que el país se constituyera en encrucijada de mentalidades, y que especialmente en su pasado reciente encontrase en la cultura –y en la fe cristiana, por extensión– el medio de salvaguardar su identidad ante los atropellos sufridos, el factor y nexo que aglutinase a sus gentes. En este sentido, el cineasta Krzysztof Zanussi acuñó la expresión del “valor prometeico del cine” pues “el pueblo polaco ha tenido que refugiarse en el ámbito cultural para encontrar ahí unas señas de identidad que le fueron sustraídas repetidamente a lo largo de los siglos”. De esta manera, en cada una de las manifestaciones artísticas, el hombre polaco se buscaría a sí mismo y también “al otro”, intentaría entablar un diálogo y una relación con él, dar y recibir a la vez para el mutuo enriquecimiento personal y social… y eso es lo que el cine y el Festival vallisoletano le permitían.

La plaza del Salvador-Krauze

En el ámbito cinematográfico en concreto, ese espíritu interior, profundo y trascendente, llevó al hombre de cultura polaco a servirse del poder de la imagen para hablar al mundo de sus inquietudes y anhelos, y también de sus sufrimientos y humillaciones, y dar con ello origen a un tipo de cine muy enraizado en la realidad concreta que vivía, siempre con un fundamento muy antropológico y una decidida proyección social. Vemos que con la política renovadora de Kruschev y el deshielo cultural propiciado por Gomulka desde 1956, se procedía a la creación de Escuelas de Cine, a las que se permitía cierta autonomía de gestión y libertad para elegir los temas. Entre ellas, pronto destacó la Escuela de Lodz con Andrzej Wajda como principal figura, junto a Andrzej Munk o a cineastas miembros del partido como Wojciech Jerzy Has o Kazimierz Kutz. Allí las autoridades comunistas se vieron, en alguna medida, obligadas a “permitir” cierto grado de libertad creativa, como recuerda Krzysztof Kieslowski al decir que en 1965 “podíamos ver películas extranjeras sin que hubiera intervenido la censura, hablar y discutir de todo”: era, en definitiva, un foco de cultura, de sana discusión y debate, y también de lucha por una libertad individual y social que echaba sus raíces en la dignidad de la persona humana y en su sentido solidario… aunque siempre tuvieran que ingeniárselas para sortear la censura.

La tierra de la gran promesa-Wajda

Más tarde, en torno a 1974, ese sentido del compromiso social que tanto había arraigado en algunos cineastas polacos daba origen a un grupo para el que “la ética prevalecía sobre la política, y lo individual sobre lo colectivo, abierto a unos valores absolutos”: era el cine de inquietud moral, en el que Krzysztof Zanussi sería su principal representante. Venía a responder al cine oficial de propaganda marxista y a otro de puro entretenimiento pero nulo valor cinematográfico, vertientes propiciadas desde el poder establecido y ante el que estos jóvenes ofrecían ahora una propuesta abierta y dialogante, que miraba al hombre y que advertían la necesidad de una profunda renovación moral para superar la corrupción reinante. No fue fácil su andadura, como no lo fue la del mismo pueblo polaco hasta que la unidad en la lucha alcanzó a finales de los ochenta los primeros aires de libertad.

Lady Macbeth de Siberia-Wajda

Si los responsables de la Seminci tenían que lidiar con la censura impuesta por el régimen franquista, los artista polacos debían enfrentarse a semejante guillotina cultural que imponían las autoridades marxistas. En relación con ello, Kieslowski hablaba de las dificultades encontradas para gozar de una libertad de expresión, pero que habían propiciado indirectamente una rica y personal estética al tener que agudizar el ingenio y generar obras más sutiles, inteligentes y minimalistas recurriendo a imágenes y metáforas. El director de “La doble vida de Verónica” señalaba cómo “estábamos obligados a encontrar un camino para esquivarla y hacer que el mensaje pasara; era una especie de slalom de esquí: ellos colocaban los postes cada vez mejor y nosotros esquiábamos cada vez mejor para evitarlos. Así se establecía la comunicación: enviábamos una señal y el público la recibía; la policía no podía hacer nada; la gente venía a ver nuestras películas, identificaba nuestras intenciones con las suyas: todos estábamos en contra del régimen, y la comunicación era muy fácil. Ahora la censura ha desaparecido, y todo ese saber comunicar ya no sirve de nada”. De forma semejante se manifestaba Zanussi en la propia Seminci del año 2002 al recordar que entonces gozaban de una libertad creativa mayor que otras disciplinas artísticas y que paradójicamente parte de ella se perdió con el cambio socio-político al instaurarse una censura económica, a la vez que incidía en el mismo tipo de paradoja antes señalado para la Seminci porque ellos realizaban un cine que, en mayor o menor medida, iba contra el socialismo científico mientras que las productoras y distribuidoras del país permanecían en manos del propio Estado.

Olivier Olivier-Holland

En esta rápida y sucinta exposición de un festival de cine y de un país en lucha continua por sobrevivir, hemos procurado apuntar unos primeros rasgos en los que ambos parecían mirarse “como en un espejo” y descubrir sus muchas afinidades y paralelismos. Idénticos anhelos y preocupación por el hombre y su libertad, semejantes puntos de partida en torno a su dignidad y trascendencia, formas análogas en su empeño por enriquecerse a partir del diálogo y la cultura… y un camino a veces tortuoso donde la censura y el abuso de autoridad amenazaban con destruir al hombre y obligaban al artista a sortearlo con ingenio y astucia. La Seminci y Polonia podrían verse, de esta manera, como dos “hermanos” llamados a conocerse y ayudarse, a entenderse y comprenderse desde la diversidad, a compartir un mismo escenario donde mostrar su verdadero rostro y así poder amarse a través del cine. Por eso, estudiar el encuentro del cine polaco con la Seminci, valorar los motivos de unos y otros para abrir esa puerta de comunicación, estimar la acogida de su obra entre público y crítica… se presenta como una magnífica manera de analizar esa “apertura al mundo” y esa “transfusión de sangre intercultural” que el cine puede suponer.

Todo-para-vender-Wajda

Con el actual mercado que la industria cinematográfica impone, no es fácil que películas polacas lleguen a los cines de España, por lo que festivales como el de Valladolid se hacen más necesarios que nunca para conocer esos otros modos de entender el mundo y de hacer cine. Veremos cómo, en la historia reciente, la Seminci ha sido el único o el más habitual cauce de penetración de esta cinematografía, con lo que su importancia aumenta considerablemente. Por eso, en las páginas siguientes procuraremos hacer un recorrido por este Festival para estudiar dicha presencia y descubrir las inquietudes que ambas iniciativas comparten, para conocer un poco mejor la Polonia que sus cineastas han querido reflejar y también la manera en que fue recibido por la Semana: un encuentro de culturas afines que convergen en el interés por el hombre y por su libertad.

Wajda-en-1972

En un primer epígrafe estudiaremos la llegada de las primeras cintas –muy premiadas por el Festival–, y la figura de Andrzej Wajda a través de un ciclo que se le dedicó en 1972. El año en que la Semana abandona su calificativo de cine religioso y de valores humanos servirá para acercarnos a un periodo de profundos cambios político-sociales en España, a la vez que Polonia vive una creciente agitación que reclamaba derechos democráticos: un periodo que termina en 1984 y que estudiaremos centrándonos en las películas que presentaron los dos directores más esenciales y con mayor presencia en la Semana –Wajda y Zanussi–, aunque también hagamos algunas referencias al ciclo Cine polaco de hoy organizado en 1976 y en un anexo se recojan todos los participantes en cada una de las ediciones. En el último capítulo hemos querido abordar el período que llegaría hasta nuestros días, con especial atención al ciclo dedicado a la Escuela de Lodz y aquel en que Polonia estuvo presente como país invitado, para terminar en un epílogo con la última y exitosa participación en la Seminci del matrimonio Krauze.

En las imágenes: Fotogramas de películas polacas presentes en distintas ediciones de la Seminci, o fotografías de ruedas de prensa – Copyright © Archivo de la Seminci. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 25 marzo, 2010 | Categoría: Directores, Filmoteca, Polonia, Seminci

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9 comentarios en “En busca del hombre y de la libertad. El cine polaco en la Seminci”

  1. yon au

    hola, amigo, soy un estudiante de cine y me encantaria leer el estudio completo, si pudieras facilitarmelo estaria muy agradecido.

    mi facebook es: yon au bravo y mi mail jhonb@hotmail.com y yonchis@gmail.com

    saludos y gracias por este aporte

  2. Julio

    Yon au, te envío por correo electrónico el trabajo completo sobre el cine polaco y la Seminci. Espero que te guste y te sirva. Un saludo,

  3. yon au

    amigo julio, no tuve la oportunidad de leer lo q me enviaste, lo busque y no se si llego al correo no deseado y lo borro. si pudieras reenviarlo por favor! disculpa la molestia. envialo a este mail si puedes por favor lo necesito ahora mas que nunca. yonchis@gmail.com

  4. yon au

    por favor

  5. Julio

    Yon au. Vuelvo a enviarte el trabajo que me pides. Feliz Año Nuevo.

  6. buscahache

    Brevemente, me acordé de Vd. y de los lectores de esta web cuando trasteando me encontré estos dos artículos, pego los enlaces si me permitís:

    http://bit.ly/ed2ee3
    y
    http://bit.ly/dJNKik

    Saludos a todos

  7. Julio

    Gracias, buscahache por los enlaces a Kieslowski y “La doble vida de Verónica”. Un saludo,

  8. Kevin

    Maravilloso articulo, me encantaría leer el resto, si aún es posible que me lo envíes estaría muy agradecido.

    Saludos y gracias por compartir esto con todos!

    keny_dtp@hotmail.com

  9. Julio

    Gracias, Kevin. Te lo envío a tu dirección de correo. Un saludo,

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