Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Ajami”: Las piezas del puzzle israelí

[7/10] La difícil convivencia de judíos, musulmanes y cristianos en el barrio de Ajami en Jaffa es el tema de la película que firman el palestino Scandar Copti y el judío israelí Yaron Shani. Un intento por capturar ese ambiente de tensión continua y de lucha por la supervivencia, en el que sacan la cámara a la calle y recogen la dramática historia del musulmán Omar perseguido por un clan beduino, de Malek como trabajador ilegal de un restaurante para ganar dinero y salvar a su madre enferma, de la  cristiana y enamorada Jadir, o del policía judío Dando que ha perdido a su hermano… y también de sus extensas familias, porque los daños colaterales a todos salpican. En ese microcosmos de violencia y venganza, los ajustes de cuentas están al orden del día, el miedo y el odio crecen con cada muerto, y el agobio económico empuja a algunos hombres buenos al narcotráfico y a la corrupción. “Ajami” es un puzzle para una historia fragmentada en cinco capítulos, donde cada pieza va encontrando su significado y sentido con la siguiente hasta conformar una red social con nudos bien atados… y con una visión tremendamente pesimista.

El guión de hierro está construido con precisión milimétrica, al modo en que lo hicieran Paul Haggis (“Crash. Colisión”) o Guillermo Arriaga (“Babel”). Todo encaja con la información que el espectador va obteniendo de las distintas visiones de los hechos centrales, aunque los dos primeros capítulos resultan algo confusos narrativamente. Al final todo se aclara, y el único desajuste es el que viven esos vecinos mal avenidos y obligados a convivir entre metralletas y territorios acordonados, entre la intolerancia y la muerte. Los títulos de crédito iniciales aparecen en trilingüe pero ahí se acaba el hermanamiento, porque cada situación e historia personal respira angustia y negrura, desesperanza y ofuscación en unos planteamientos donde no cabe el perdón ni el amor. El tono realista y documental de la fotografía, el naturalismo con que la cámara rueda en plena calle, la falta de rostros conocidos entre los actores no profesionales, la ausencia de sentimiento o artificio en la puesta en escena… hacen que todo se vuelva más gris y triste –un naturalismo que recuerda a “Gomorra”–, que esas dos historias de amor imposible entre el palestino Binj y la judía de Tel Aviv o entre el palestino Omar y la cristiana Jadir duelan tanto o más que los asesinatos a sangre fría.

Es la nostalgia de una paz improbable, la necesidad de una luz al final del túnel, el horizonte despejado para una convivencia en tolerancia… que transmite Nasri, un joven y sensible narrador que presiente los desastres de la guerra, y que se convierte en el alter ego de los directores… al ver cómo la familia (la suya y la israelí) se rompe. Sus dibujos sirven de memoria gráfica de un Estado en permanente tensión, y sus viñetas se suceden sin discontinuidad en una cuenta atrás para abrir los ojos y ver… un plano en negro. Violencia con armas y con prejuicios culturales y religiosos, jóvenes que sin quererlo son arrojados al mundo de la droga y de las mafias, familias destrozadas por un clima de enfrentamiento y una concatenación de situaciones azarosas y malentendidos que el odio se encarga de potenciar. Un nudo difícil de desenredar a pesar de los buenos sentimientos de sus personajes: no hay malicia ni traición en ellos y sí amistad y un gran amor por la familia, pero también terquedad y ausencia de perdón… y mucho miramiento por las apariencias y defensa a ultranza de la propia cultura.

La buena ambientación y el cuidado diseño de producción nos introduce en la realidad de un juicio musulmán con las continuas referencia a Alá –una de las mejores escenas por su autenticidad– o en el carácter más abierto y moderno de Tel Aviv, y todo ello contrarresta el tono artificioso que impone un montaje para el que todo encaja, aunque en la realidad chirríen todas las piezas. Una mirada poliédrica y equidistante para una historia de familias cruzadas y en continua discordia, y un buen ejemplo de quien trata de poner un poco de sensatez en el conflicto. La película estuvo nominada al Oscar® como mejor película en habla no inglesa, y ha obtenido importantes premios allí donde se ha presentado.

Calificación: 7/10

Imagen de previsualización de YouTube

En las imágenes: Fotogramas de “Ajami” – Copyright © 2009 Inosan, Twenty Twenty Vision Filmproduktion y Das Kleine Fernsehspiel (ZDF). Distribuida en España por Karma Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 27 marzo, 2010 | Categoría: 7/10, Alemania, Año 2010, Críticas, Drama, Israel

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Un comentario en ““Ajami”: Las piezas del puzzle israelí”

  1. El unicornio

    Suponiendo que llegue aquí a Zaragoza, llegará doblada. Lo cual es una tragedia en una película en la que el idioma tiene tanta importancia.

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