“La decisión de Anne”: Hermanas de sangre… y de lágrimas

[6/10] La leucemia de Kate empujó a sus padres, los Fitzgerald, a someterse a la fecundación in vitro y tener otra hija que pudiera ser donante para su hermana y salvarle la vida. Así han vivido once años, pero ahora la pequeña Anne se muestra harta de “ser utilizada” y se niega a darle un riñón… con lo que acude a los juzgados pidiendo la “emancipación médica” de sus padres. El drama está servido en la trama central, y también en las secundarias porque no faltan otros enfermos de cáncer, otras madres que pierden a sus hijos y otros enamorados que tratan de encontrar una explicación al dolor y a la muerte. La propuesta de Nick Cassavetes comienza como una película para el debate con toda una serie de cuestiones de bioética sobre ingeniería genética, el “ensañamiento terapéutico” o la utilización de órganos (de un menor o de un “bebé medicamento”) para fines terapéuticos, a la vez que aborda la educación sentimental en una familia tan marcada por la enfermedad o la percepción de quien siente no haber sido deseada por sí misma en su gestación. Sin embargo, todo queda pronto invadido e inundado por la lágrima fácil, y la cinta deriva hacia el melodrama familiar más sentimental y complaciente, hacia uno de esos realizados con molde americano para llorar a gusto y de continuo.

“La decisión de Anne” no esconde sus cartas al espectador porque cáncer y niños en Hollywood no pueden generar otra cosa que momentos de emoción y compasión, con dolor y amor a partes iguales cuando de lo que se trata es de mostrar cómo ambos van de la mano hasta necesitarse y confundirse (también amor y egoísmo de confunden, sin duda). Nick Cassavetes nos lo había enseñado en “John Q” y en “El diario de Noa”, donde la enfermedad es ocasión para la superación personal y para la unidad familiar. Cada miembro de los Fitzgerald tiene su propia percepción y postura ante los hechos, sus motivos y reacciones… a veces expuestas con vehemencia y otras discretamente ocultadas: en cada uno se da el amor en sus muchas manifestaciones, y no costará entender el silencio de un padre que mira desde una aparente distancia… hasta que explota –soberbio el arranque con la excursión a la playa– ni tampoco la obsesión de una madre hiper-protectora que quizá haya ido demasiado lejos…, o la mirada callada del hermano relegado desde niño, o la particular y íntima relación de esas dos “hermanas de sangre” que lo tienen todo compartido.

La estructura del guión, con esos cambiantes puntos de vista, ofrece un interesante inicio y permite que se eviten los mensajes preconcebidos y no caer en maniqueísmos: es la decisión de Cassavetes de compartir con el espectador una manera particular de sentir, de forma que cada uno de identifique con alguno de los personajes. Son las cosas del querer y de la misma vida, que llega con sorpresas que la razón no puede entender y que transforma una existencia de dolor y enfermedad en “una buena vida” por haberlo compartido todo, como acaban descubriendo. Muchas bazas para la emoción y muchas escenas para llorar sin tapujos –como antes del salir para el baile del hospital o en la playa, ésta un tanto artificiosa– porque el director y el responsable de la banda sonora así lo han dispuesto, y porque la película está realizada con corrección, sin trampa ni cartón.

Imposible resistirse a tanta adversidad y a tan buena cara como se le pone a la tragedia: magnífico maquillaje para Sofia Vassilieva como Kate, y un acierto de casting con una Abigail Breslin crecidita y de rostro que aporta toda la complicidad de niña buena y pícara. Cameron Diaz hace un buen papel, con los arrebatos de una madraza pasional, mientras que Jason Patric permanece en una actitud contenida para expresar lo que va por dentro. Más dudosas son las inclusiones en el guión de los dramas personales de la jueza y del abogado, un tanto forzados y excesivos (el ataque epiléptico, por ejemplo)… pero se trataba de no dejar de sollozar, mirase para donde mirase el espectador… También podrían haberse evitado esos saltos temporales al pasado, convencionales aunque bien resueltos, porque lo sucedido antes de la decisión de Anne se adivina con facilidad.

Una película para el debate y para sensibilizarse, para ir al cine con un pañuelo grande y quedarse leyendo los títulos de crédito finales mientras se remansan tantos sentimientos dulces y también dolorosos. Temas con enjundia que quedan disueltos con mucho sentimiento lacrimógeno en un intento por contentar a todos, porque la decisión de Cassavetes es ofrecer “un pedacito de cielo azul”, y la de Anne es… prepárense quienes vayan a verla.

Calificación: 6/10

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En las imágenes; Fotogramas de “La decisión de Anne” – Copyright © 2009 New Line Cinema, Mark Johnson Productions, Curmudgeon Films y Scott L. Goldman. Fotos por Sidney Baldwin. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.

Publicado el 19 Enero, 2010 | Categoría: Año 2010, Críticas, Drama, Hollywood

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8 comentarios en ““La decisión de Anne”: Hermanas de sangre… y de lágrimas”

  1. Pedro Fortuny

    Julio,

    aunque no he visto la película, me parece una idea acertada enfrentarse con algo de honradez al problema del niño querido “condicionalmente”; a ver si a alguien se le enciende alguna bombilla y a ver si nos damos cuenta de que “el derecho a una cura a toda costa” es un concepto perjudicial. Para todos. Y no solo por el precio económico, sino porque lleva a esto: la generación de un hombre “instrumento”. Te quiero para que cures a tu hermano…

    Gracias por el trabajo.

  2. Julio

    Efectivamente, Pedro, la película parte de ideas muy sugerentes y peliagudas. Y eso se nota en la primera parte de la cinta, cuando hay conflicto emocional y ético en los personajes. La pena -para algunos- es que derive hacia la lágrima fácil y complaciente, pierda fuerza dramática, y se desinfle esa “realidad” del caso… pero esto es Hollywood, y allí no caben más que mensajes encauzados desde el artificio. La película daba para mucho más, y se precipita en sus excesos…

  3. Individuo Kane

    Estaba ahí, en el cine, confiando en que entre llanto y llanto, se volviera a los conflictos éticos.
    Pero había un montón de señoras mayores felicísimas, sonándose entusiásticamente los mocos, desplegando sábanas de lágrimas, así que me dije: esto es lo que hay.
    La mayoría manda.

  4. El unicornio

    Kane: las señoras de tu cine lloran y despliegan sábanas. Las del mío hablan como auténticas cotorras.

    No sé qué es peor.

  5. MANUELA

    No he querido ir a ver esta película con lo cual no puedo entender ciertos comentarios, pero en lo que si estoy de acuerdo es en la gente que come, habla y ronca en el cine. No lo soporto!!!!!
    Me pasó este Viernes en La Herencia Valdemar, al 50% de la sala no le gustaba la película y claro……hablar, reirse, levantarse, sentarse…….uffff.

    Por cierto, vas a poner crítica de esta cinta?
    Gracias.
    Un saludo.

  6. Julio

    Estoy de acuerdo contigo, Manuela. A veces es como si no se tuviera en cuenta al que está al lado… y más cuando, en esos casos, se sabe que no se le va a volver a ver; entonces también merecen un respeto, precisamente porque no les conocemos.

    Siento decirte que no voy a escribir sobre “La herencia Valdemar”. La otra crítica de la semana será sobre “Up in the air”, que promete más en principio. ¿Te gustó? ¿Es buena?

    Un saludo,

  7. manuela

    Uf no sabría que decirte de la película. Es rara. No está mal, es novedosa en la estructura que tiene pero el suspense que llevaba para mi gusto se lo carga. Hay una parte de la película, la primera concretamente que para mi si crea ese ambiente de intriga, pero que lo va perdiendo con el paso de los minutos y la recreación de una historia pasada que no tiene nada de intrigante aunque si sea interesante. hubo un momento que sentí perder el hilo de la historia y el interés por la misma, pero lo fui retomando, especialmente por que no sabía que no tenía final y según pasaba el tiempo era lo que rondaba mi cabeza. Que era imposible que acabase o bien que duraba tres horas.
    No me ha parecido mala idea que no tuviera final, pero también pienso que no es bueno para ciudades como la mia en la que hay un sólo cine. tal vez si esta película no ha tenido aceptación, no pasarán la segunda parte y me quedaré con las ganas de ver el final.
    Tal vez habría sido mejor, desde el egoísmo, un final normal abierto para poder hacer una segunda parte.
    pero yo soy una simple aficionada.
    A ver este viernes que ponen aquí y que voy a ver.

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