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y la sociedad como protagonistas

“V de Vendetta”: ideología enmascarada

Pablo Castrillo (CinemaNet).- ¿Qué sucede cuando se da más importancia al mensaje que a la historia? ¿A dónde nos lleva dar la prioridad a la transmisión de una idea y no a la narración? Recuerdo que una profesora de la Universidad solía decirnos que para escribir un guión, no hace falta un tema previo. Bastaba con ponerse a escribir. Y entre las líneas del diálogo iría calando lo que ella llamaba “el punto de vista del autor”. Se ve que no todo el mundo lo tiene claro siempre…

Entre los erráticos bandazos post-Matrix de los hermanos Wachowski destaca V for Vendetta. Se trata de una historia futurista de estética fascinante, con un planteamiento profundamente imaginativo. Imaginen que el mundo está sumido en el caos. Los EEUU son pasto de una guerra civil, el mundo se desmorona azotado por desastres y conflictos sin cuento. Y sólo el Reino Unido se sostiene en pie, manteniendo la seguridad de sus ciudadanos y su fortaleza militar frente al enemigo. Pero a un precio muy alto: el de la libertad (nótese, hasta aquí, la llamativa coincidencia con la premisa dramática de “Children of Men”). La sociedad británica es, pues, una masa uniforme intelectualmente anestesiada que ha cedido todos sus derechos en pro de la anhelada seguridad. Y ahí entra el enigmático protagonista: “V”, un enmascarado de pasado oscuro que pretende acabar con la opresión del régimen británico, abriendo los ojos al pueblo… A través de una forma un tanto lírica de terrorismo.

El guión es interesante, por cuanto plantea temas que, por lo menos, dan qué pensar. ¿No es cierto que, salvando las distancias, se ha vivido una situación análoga en la Norteamérica del “post 11-S”? Además, la película presenta algunos aciertos verdaderamente llamativos. La estética que impregna todo el metraje es magnética y cautivadora: un impresionante trabajo de dirección artística, una estupenda ambientación, y una fantástica caracterización de los personajes. A propósito, aún más digna de mención es la curiosa y difícil empatía que se establece entre el público y el protagonista, a pesar de la máscara que oculta su rostro (¿o gracias a ella?). Y quien haya visto la película no se olvidará fácilmente de la espectacular coreografía de las escenas de acción.

Fallan, en cambio, el ritmo y la unidad de acción. Esenciales, por cierto, para que un espectador permanezca a gusto en su butaca. El llamado segundo acto -minutos 30 a 80, aproximadamente- es un agónico relato con historias ajenas al argumento que distraen al espectador de la acción central. Un plomo difícil de digerir por la dispersión de la acción y las relaciones. Y para cualquier cineasta, éste es casi el único pecado capital: aburrir al público.

Pero lo más llamativo no es eso: “V de Vendetta” es una obra ideológica hasta el extremo. Y en un tono bastante descarado y demagógico.

El carácter salvador de “V”, plantea, por un lado, el dilema político y social entre seguridad y libertad. No en vano Miguel Ángel Huerta hablaría en su libro “Celuloide en llamas” de un cine rebelde post-11S. En este contexto, la película constituye una importante crítica a la actitud de la administración Bush en los años posteriores a los trágicos atentados contra el World Trade Center de Nueva York. El ciudadano medio, atemorizado por la amenaza terrorista, está dispuesto a ceder en todo sus derechos para que el Estado le ampare en tiempos convulsos. Hasta aquí, la película se pega mucho a la realidad.

Pero van apareciendo otros elementos llamativos. “V” también lleva a cabo una defensa de la homosexualidad que, si bien es legítima, resulta exagerada. Tanto, que el espectador se da cuenta, y empieza a sentirse como ante una columna de opinión. El pensamiento viene a ser: quería ver una película, no una conferencia sobre cuestiones sociales controvertidas. Al menos, eso es lo que pasó por mi cabeza.

Y en particular, la película critica, de forma descarada y sorprendente, la religión, pero de una forma tan deliberadamente sesgada, que a la legua resulta sospechosa. Me explico [spoiler]: quienes hayan visto este film recordarán que el personaje de Gordon Deitrich (ese simpático presentador de la televisión), tras emitir un programa políticamente incorrecto, es condenado a muerte y ejecutado por poseer una copia del Corán. He aquí una lanza rota a favor del Islam, que es del todo correcta y en nada parece objeto de discusión. Sin embargo, encontramos otro personaje que entra en esta dialéctica sobre el papel de la religión: el obispo Lilliman. Se trata, probablemente, de un pastor anglicano, pero, a fin de cuentas, es un cristiano. Y ese personaje resulta ser un sujeto repulsivo, un viejo verde que gusta de alternar con muchachas de corta edad oculto bajo un manto de puritanismo [fin del spoiler]. Claro, semejante juego de manos deja un regusto como de manipulación barata. Y hasta cierto punto, supone un insulto al intelecto del espectador.

Además, en medio de toda esta propaganda, no falta una clamorosa incoherencia: para “V”, defensor de  la libertad, la violencia puede ser un argumento legítimo. En sus propias palabras: […] esa es la naturaleza del cambio […] Es lamentable, pero todo cambio verdadero comienza con la muerte.

Pero ninguna crítica debería obviar la sensacional y maravillosa secuencia final de la película. Un alarde de sensibilidad estética, de dominio técnico del medio audiovisual. Una emotiva combinación de imagen y sonido que dará al espectador un recuerdo, una imagen para conservar en la memoria, a pesar de todo.

Imagen de previsualización de YouTube

En las imágenes: Fotogramas de “V de Vendetta” – Copyright © 2005 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Silver Pictures y Anarchos Productions. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 9 diciembre, 2009 | Categoría: 7/10, Acción, Alemania, Años 2000 / 2005, Colaboraciones, Drama, Gran Bretaña, Hollywood, Opinión, Thriller

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7 comentarios en ““V de Vendetta”: ideología enmascarada”

  1. koloi

    una pelicula, una pelicula post 11 S ?? pero si es una adaptación de la novela gráfica de Alan Moore de los años 80 !!!!!

  2. Individuo Kane

    A mí el final me pareció, precisamente, lo más ideológico y contradictorio.
    “V” se opone al Estado que ofrece seguridad absoluta. El hecho de poner bombas en el Parlamento significa sólo una cosa: que la gente vota al miedo. Vota a quienes ponen las bombas. Siguen queriendo seguridad por encima de la libertad. ¿Que ahora es “V” el que pone las bombas…? Muy bien. Pongámonos de su lado.
    En realidad, no hay cambio. Pero la película se acaba ahí, porque seguir habría sido incoherente con todo lo anterior: volver a otro Estado sobreprotector de otro signo. El signo de “V”.

  3. El unicornio

    Me parece una lectura bastante matizable en muchos aspectos.

    V no se “opone” (o mejor dicho, no se contrapone) al Estado: V es el producto mismo del Estado, y por eso debe morir (y muere). V representa la perversión concentrada en un solo cuerpo del Estado totalitario. No es un personaje que caiga “bien”, no es un personaje fácil. Podemos reconocer en él aspectos “humanos”, positivos. Pero son aspectos que quedan siempre puestos en duda por ese carácter igualmente totalitario que asume su misión vengadora. La destrucción del Estado implica, necesariamente, la destrucción de sí mismo.

    En cuanto al comentario sobre la representación de la homosexualidad, me parece tendencioso y vacío de significado. ¿Tanto problema tenéis con que, de vez en cuando y de cuando en vez, haya una pequeña “desviación” hacia terrenos menos familiares? Encaja y encajaba, lo mismo que encaja la marginalidad de lo que se intuyen son fotografías de Mapplethorpe en la cueva de objetos censurados del jefe de Evie. Yo llevo muchos años viendo películas con historias heterosexuales y, sin ser heterosexual, no me he muerto ni he sentido que fuera “una exagerada defensa de la heterosexualidad” (y no lo digo solamente por las pelis de Meg Ryan, conste).

    Respecto al tema del Corán, otra malinterpretación interesada: no es ninguna lanza rota “a favor del Islam”, sino una representación de algo proscrito en la cultura post-11S. Como yo viví el 11-S allí y había vivido varios años antes y seguí viviendo allí varios años después, puedo asegurar que los Wachowski se quedaron incluso cortos con la referencia.

    Por cierto, mi escena favorita en la película es aquella en la que V va a matar a la doctora y ella le pregunta cuándo la va a matar. Él simplemente le ofrece un “Te maté hace diez minutos” que me pone la piel de gallina cada vez que la veo.

    Un saludo.

  4. Individuo Kane

    Hombre, a mí lo de la homosexualidad y la heterosexualidad me daría igual si realmente se tratase a las dos del mismo modo.
    Todavía me acuerdo la que se armó en Francia cuando Alexandre Aja en “Alta tensión” convirtió a una lesbiana en asesina psicópata. El tío no ha vuelto a filmar nada allí.
    Y, obviamente, en “V” se caricaturizan las posiciones. Los homosexuales y las chicas lesbianas son encantadoras; el obispo un cerdo capullo. No porque se argumente sobre ello. Sólo por las caritas dulces y el obeso asqueroso.
    El único sitio en el que se trata con cierta honradez el tema de la homosexualidad es “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. Los guionistas de la serie están muy a favor de sus derechos, los razonan y aparecen también los contras. Pero la gente prefiere los reduccionismos.
    En cualquier caso, eso no me preocupa en “V”. El problema es que es contradictoria consigo misma.

  5. El unicornio

    En lo del tono caricaturesco te doy toda la razón; no sé si es por la naturaleza del material, o por otros motivos. Aunque yo no creo que se trate a la homosexualidad y la heterosexualidad como algo diferente: Evie es un personaje claramente heterosexual, y el obispo no es un “cerdo capullo” (glubs) por heterosexual, sino por pederasta, que es distinto. Aunque sigo pensando que la verdadera “chicha” de la película es otra y está en la reflexión sobre el papel del Estado y el auge del totalitarismo (no es una película que pretenda resultar creíble en ningún momento; ni siquiera la repentina movilización de las masas puede resultar creíble y también está caricaturizada).

  6. Klaudina

    Koloi, es una adaptación, eso es. Si de algo se quejó Alan Moore es de que se renunció (en gran medida) a la ideología libertyaria del cómic y se prefirieron las referencias a un clima más actual y más post-11-S.

    De acuerdo en todo con El Unicornio, por cierto. No hay defensa de la homosexualidad, hay una crítica a una homofobia y a una persecución a los homosexuales, lo que no implica, en modo alguno, la heterofobia que creo que algunos quieren ver.

    Saludos a todos.

  7. ludoms

    La película V de Venganza me gusta mucho pero creo que nada como el cómic, me ha gustado más leerlo.

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