Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“El baile de la victoria”: Sentimientos mudos e impostados

[5/10] Victoria es el nombre de una joven y muda bailarina de difícil infancia, y también el de la mujer que cambiará la vida de dos ladrones amnistiados tras la llegada de la democracia a Chile. Sin palabras pero con el dolor a flor de piel, esta huérfana de represaliados dará alas a un idealista enamorado que ha decidido a dar el gran golpe, y también a un marido y padre al que la cárcel le robó su familia. Los destinos de ambos –y los géneros cinematográficos– se cruzan y mezclan en “El baile de la victoria”, una película que quiere jugar muchas bazas y que acaba dejando frío al espectador, entre el discurso ideológico y la poesía metida con calzador a la luz de la luna, entre el sentimiento siempre buscado pero que suena falso.

A Fernando Trueba le pierden sus pretensiones temáticas y de puesta en escena, y eso hace que naufrague en la memoria de la dictadura chilena, que le sobren las subtramas del alcaide o la del pura sangre que el inocente Ángel Santiago pasea por las calles de la capital, que esté de más la presencia de Ariadna Gil –muy inexpresiva y envarada– y todo lo que conlleva, que alargue la cinta con varios finales para ir del melodrama al cine político y social, seguir con el cine de atracos y después de pasar por el cine negro o el romanticismo más poético y artístico. Y entre medias, Trueba se olvida de dar emoción sincera a sus personajes, y solo alguna escena de la infeliz Victoria logra arrancar sentimientos de compasión o intensidad dramática. Ricardo Darín cumple, como nos tiene acostumbrados, con un personaje serio y de empaque, pero no resulta del todo verosímil su conexión con Ángel y su redención por una causa romántica en cabeza ajena. La joven Miranda Bodenhöfer es quien pone un rostro con humanidad y en quien se percibe mejor el peso del pasado, mientras que a Abel Ayala le toca un personaje más superficial en su actividad y echado hacia adelante en su vitalismo a veces exasperante, aunque lo saca adelante con gracia y desparpajo.

Al irregular guión hay que añadirle unos flash back postizos que vienen a subrayar con imágenes lo que se dice con la palabra, a explicitar lo sucedido para no dejar al espectador perdido en una trama con más de un tópico (montañas nevadas, cielos abiertos y estrellados, el mar de la libertad…). El mismo énfasis se advierte en la banda sonora, que alcanza el punto culminante –aunque precioso, todo hay que decirlo–en el baile final de la joven Victoria. Tampoco acierta en esas voces en off para los pensamientos del matrimonio que se encuentra después de cinco años de ausencia, pues no aporta sino perplejidad y pretenciosidad, y el espectador no entiende bien la actitud de la esposa –no basta la seguridad buscada en otro hombre para entender su pose– ni la actitud pusilánime y errática de Nicolás Vergara. En definitiva, una mezcla de momentos líricos y artísticos con otros un tanto caricaturescos –como esa prueba de ballet con un jurado irrisorio–, un atraco poco creíble… y algunas imágenes surreales que vienen a completar una amalgama difícil de casar.

Una historia de delincuentes que tratan de engancharse a una vida de honradez, pero a los que el guionista les niega un futuro de amor y redención. Poco equilibrada y solo con algunos instantes fugaces de humanidad que parecen querer salir a la superficie, pero que quedan enmudecidos como la propia Victoria, ahogados por tanta subtrama y discurso superfluo y reincidente. La película sirve para pasar el rato y puede provocar alguna empatía, pero apenas halla emociones sinceras aunque las busque con artificio y algo de cursilería. Estuvo en el Festival de San Sebastián y representará a España en los próximos Oscar.

Calificación: 5/10

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En las imágenes: Fotogramas de “El baile de la victoria” – Copyright © 2009 Fernando Trueba Producciones. Fotos por Constanza Valderrama. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.

Publicado el 1 diciembre, 2009 | Categoría: 5/10, Año 2009, Críticas, Drama, España

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2 comentarios en ““El baile de la victoria”: Sentimientos mudos e impostados”

  1. cyranobix

    Julio, qué esperabas de este individuo llamado Fernando Trueba. He visto pocos directores tan incompetentes como este.

  2. La Mirada de Ulises » Blog Archive » La mano que mece la cuna de la Academia, y unos Goya sin riesgo ni sorpresa

    […] lo mismo que sus guionistas (aún sigo preguntándome cómo ha sido incluida en este apartado “El baile de la victoria”). Y entre el cine europeo, no tengo duda de que “La Caja de Pandora” o “El erizo” […]

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