Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Algo pasa en Hollywood”: La Meca se mira a sí misma… y no encuentra nada

[4/10] Érase un hombre a un móvil pegado y desbordado por las circunstancias profesionales, de fracasada vida conyugal y alejado de la realidad de sus hijos; érase un productor en difícil posición para conciliar intereses dispares, y sin firmes convicciones personales; érase un lugar de mentira y frivolidad donde una barba o un perro escondían más de lo que el montaje dejaba ver. Es el mundo de Hollywood al descubierto con el sarcasmo como método, con la figura de un estresado productor ejecutivo como alma sin conciencia, y con todas las tensiones desatadas entre la jefa de los estudios que busca dar al público lo que pide y el ego del director que quiere romper moldes y dejar su sello, entre los representantes de unas estrellas subidas al firmamento y los caprichosos actores que ponen el rostro para la mejor venta del producto. Eso es lo que pretende mostrar “Algo pasa en Hollywood” y su director Barry Levinson, pero el problema es que no nos dice nada que no sepamos, que no arranca carcajada ni suspiro alguno, que resulta un artículo defectuoso de una fabrica de clichés y estereotipos, donde el engaño y la falta de principios parecen estar delante y detrás de la cámara.

Si Levinson intenta criticar la estandarización narrativa del cine hollywoodiense, lo suyo es hacerse el haraquiri de una manera escandalosa porque cae en su mismo vicio y no sale de un tópico para llegar a otro, sin el menor atisbo de gracia. Si quiere hacer una comedia irónica y ácida, le salen unos diálogos planos, de escasa sutilidad y mucha hipérbole, con algunas escenas torpes y ridículas como la del cementerio, o con un artificioso suspense en la patética aparición de Bruce Willis el día de comienzo del rodaje. Si quiere atraer a un público amplio a fuerza de cameos y de incluir en el reparto a la joven de moda Kristen Stewart, no consigue otra cosa que poner en escena a personajes sin caracterización ni necesidad alguna. Si quiere hacer una película del montón con aceleraciones de cámara gratuitas o con una planificación que incide en lo explícito para que el espectador no se pierda en la trama, entonces triunfa… en la mediocridad. Si quiere conmover…. no; claramente no quiere conmover.

Después de ver tres o cuatro veces a Sean Penn caer por el tejado y ser acribillado por los matones de turno, poco nos importa si el perro es también asesinado o si “hace de Hachiko” junto a su amo abatido; tampoco nos interesa ver si Bruce Willis cede ente la productora o si se sale con la (barba) suya, porque es irrelevante… por mucho que ambas cuestiones quieran reflejar un modo de trabajo en la Meca del cine. La película es pesada y reiterativa, banal y con poca fuerza cómica/dramática, superflua en la mayoría de las subtramas y con apenas veneno para satirizar con eficacia un mundillo de falsedad, superficialidad y amoralidad. Es muy fácil criticar a Hollywood pero muy difícil hacerlo con inteligencia y eficacia… pero siempre nos quedará Robert Altman. La cinta de Levinson no pasará a la historia por mucho plano que aguante Robert De Niro, ni por las amables réplicas (de sí mismos) que hagan Bruce Willin o Sean Penn. Al final, ninguna escena para el recuerdo ni nada que nos emocione ni perturbe: una película para el olvido que no vale el precio de la entrada al cine.

Calificación: 4/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Algo pasa en Hollywood” – Copyright © 2008 Magnolia Pictures, 2929 Productions, Tribeca Productions y Linson Films. Distribuida en España por Wide Pictures y Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 14 diciembre, 2009 | Categoría: 4/10, Año 2009, Comedia, Críticas, Drama, Hollywood

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