[5/10] A partir de la historia real de Martin McGartlenad, un hombre que logró infiltrarse en el IRA y que actualmente vive con otra identidad al haberse acogido al programa de protección de datos, la canadiense Kari Skogland escribe el guión y rueda “50 hombres muertos”. Una cinta polémica por su enfoque del complicado problema irlandés, pues aunque intenta ser equidistante e imparcial en sus juicios al presentar a unionistas y republicanos, la realidad acaba presentando a los católicos del IRA como crueles torturadores sin escrúpulos frente a unos servicios secretos de inteligencia británicos de guante blanco. Pero ya se trate de una guerra contra el invasor o de terrorismo, de héroes que salvan vidas o de villanos que traicionan a los suyos, las calles de Belfast en los años ochenta se convierten en su película en escenario de una violencia sin cuartel donde cuestiones religiosas se mezclan con otras de índole político-social y con problemas laborales que creaban el caldo de cultivo idóneo para las mayores sangrías.

Durante la película se deja claro que la información es muchas veces un arma más eficaz que las bombas, y que “el precio de tener conciencia es la muerte” en palabras de Fergus a Martin. Dos premisas sobre las que se construye esta escalada de violencia, donde la vida pronto queda a merced del otro y donde el término no puede ser otro que la cárcel o el cementerio. Martin comienza siendo un ladronzuelo que roba para vivir, y cuya audacia y temeridad llaman la atención de miembros del IRA y también de Fergus, un agente especial de la policía británica. Los primeros le ofrecen un trabajo de taxista para sus guerrilleros y poco a poco se adentra en la organización, mientras que Fergus también le hace una oferta de informador muy bien retribuida. Para unos será el topo encubierto y traidor, y para otros el héroe que impida muertes inocentes…, y para nosotros aquel chico que no quería más que vivir con su novia Lara, pero que tuvo que matar su conciencia para no morir. Por detrás de la historia política, se deja ver otra de carácter más personal en la que un hombre maduro que descuidó a su familia encuentra en este joven a alguien en quien enmendar su error, y acaba por convertirse en protector y amigo de quien había comenzado siendo solo su fuente.

Como suele ser habitual en los films sobre terrorismo y el IRA, una cámara nerviosa intenta capturar situaciones callejeras caóticas recogidas a su vez con una fotografía realista y grisácea, mientras que el montaje televisivo se ocupa de romper la continuidad de la imagen para incrementar la sensación de desbarajuste y confusión. En ocasiones, ese mismo montaje paralelo busca enfrentar a bandos enemigos presentando sus modos de operar –y sus torturas–, y abocando al protagonista a un callejón sin salida… porque se ha metido en un avispero de donde no es posible salir inmune. La película comienza de manera confusa al presentar a personajes y situaciones, avanza con alguna situación inverosímil –no resulta convincente que el irlandés y católico Martin se sienta tentado y atrapado por Fergus, a pesar del incentivo y del discurso de salvar vidas–, se pierde con chivatazos y atentados con mucho ruido y poco vigor narrativo, para termina con una apuesta por las relaciones personales donde toda la fuerza la pone un gran Ben Kingsley, bien secundado por Jim Sturgess. La presencia de Kingsley y su mirada llena de aplomo e interioridad hacen creíbles su transformación de calculador agente en amigo que se compadece de ese joven alocado y perdido, y también que la historia cambie de registro y se humanice.

Demasiada pretensión de veracidad histórica para contarnos la historia de un infiltrado que no sabe bien dónde se ha metido ni qué quiere, y cuyas motivaciones no resultan convincentes, como tampoco lo son las razones de unos y otros para confiar en él. Un thriller político con una puesta en escena explosiva pero uniforme y sin autenticidad, con la típica y cruda ambientación aderezada con música del momento para pasearnos por las calles de Belfast y convencernos de que, casi sin pretenderlo, un individuo de dudoso honor y conciencia… salvó a 50 hombres muertos según los planes trazados por el IRA.
Calificación: 5/10
En las imágenes: Fotogramas de “50 hombres muertos” – Copyright © 2008 Future Films, Brightlight Pictures, Altitude Entertainment, SBK Pictures Limited, Skogland Films y HandMade Films. Distribuida en España por Festival Films. Todos los derechos reservados.
Publicado el 17 Noviembre, 2009 | Categoría: Año 2009, Canadá, Críticas, Gran Bretaña, Politico, Thriller
Etiquetas:50 hombres muertos, Ben Kingsley, crítica, guerra, Jim Sturgess, Kari Skogland
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