Cuando se le preguntaba a John Ford por el sentido y trasfondo de sus películas, su respuesta siempre era que él sólo era “un director de cine que hacía western”. Sin embargo, esa actitud aparentemente distante y no comprometida nunca ha llegado a satisfacer a quien ve alguna de sus obras maestras. Ciertamente hacía western porque era americano de los pies a la cabeza, pero también porque le gustaba el clima “virginal e incontaminado” que sus personajes respiraban, y porque la “historia de la frontera” le ofrecía la oportunidad de poner al individuo frente a sí mismo y sacar a flote los sentimientos —los ideales y convicciones— más profundos que le animaban.

Lo de menos es la historieta de indios y vaqueros, de pistoleros y sheriffs, de ganaderos y agricultores. Por debajo, Ford nos habla de valores espirituales que son profundamente humanos y de la superficialidad de cierta moral victoriana, de los lazos familiares que permiten sobrevivir en un entorno adverso y del progreso civilizador frente a la ley de la selva, de la pertenencia a una comunidad y de la propiedad privada como derecho fundamental. Su cine es un auténtico libro de Historia y de derecho constitucional —ahí está la magnífica película “El hombre que mató a Liberty Valance”—, y también un retrato íntimo y certero, respetuoso y en ocasiones duro y paradójico, del individuo y de la sociedad, que hacen un viaje hacia el Oeste —tierra de oportunidades— a la vez que otro más personal e interior.

Esa es la road movie de cada uno de los viajeros de “La diligencia”, paradigma del western psicológico y radiografía de unos tipos humanos aislados en un entorno cerrado: el caballero de honor, el puritano intolerante, la discreta e indefensa dama en apuros, la mujer de mundo pero con buen corazón (Dallas), el pistolero vengador pero honrado que esconde al clásico héroe épico-lírico (Ringo), y también algunos que se mueven entre la cobardía y el desencanto como el comerciante de whisky Peacock o el borracho Doctor Boone respectivamente. Toda una galería de personajes caracterizados aún con estereotipos, pero ya con un sentido de humanidad y una perspicacia psicológica que más adelante matizará en otra obra maestra, “Centauros del desierto”, por ejemplo con el complejo y desconcertante Ethan Edwards.
En las imágenes: Fotograma de “El hombre que mató a Liberty Valance” – © 1962 John Ford Productions y Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La diligencia” – © 1939 Walter Wanger Productions Inc. Todos los derechos reservados.
Publicado el 3 Octubre, 2009 | Categoría: Años 30, Directores, Filmoteca, Hollywood, Western
Etiquetas:Centauros del desierto, Claire Trevor, El hombre que mató a Liberty Valance, John Ford, John Wayne, La Diligencia
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4 Octubre, 2009. 11:54 am
Recientemente, estoy revisitando todo el cine que puedo (algunas películas están descatalagadas) de Ford. Ahora, con los 40 años apuntando en el horizonte, me gustan cada vez más, y eso que siempre me gustaron los western de Ford a rabiar. Curiosamente, “Centauros del desierto”, que en su día sólo recibió críticas discretas, con el tiempo ha pasado a ser considerada como una de las mejores películas de la Historia (la mejor, según Steven Spielberg). Es de esas películas que por mucho que las veas, te siguen llenando como el primer día. El paisaje espectacular del Monument Valley de Utah, el enigmático personaje de Ethan y su amor no confesado por la mujer de su hermano, que Ford nos muestra veladamente y con extrema sutileza; el grandísimo Ward Bond, en el personaje de “El reverendo”; el fordiano también Jeffrey Hunter, y toda la galería de inolvidables personajes secundarios. Todo en esa película rezuma un sabor inconfundible a “eternidad”; se trata de personajes que se han convertido en mito, y que presentan el aura de la leyenda épica, como si de “La Odisea” de Homero se tratara. En fin, quería compartir aquí las impresiones que el reciente “visionado” de “The searchers” me ha suscitado. No puedo apartarla de mi cabeza.
5 Octubre, 2009. 11:25 pm
Me ha encantado, Verónica, tu breve pero matizado comentario acerca de “The searchers”. También para mí es una obra maestra y de enorme complejidad en su aparente sencillez, llena de matices en la construcción de personajes, que “obliga” a verla -y disfrutar- muchas veces para descubrir nuevos pliegues y detalles.
Por ejemplo, ¿cuántos centauros del desierto hay, incapaces de asentarse y formar una familia “civilizada”? Yo cuento a Ethan, al joven Martín, y al jefe comanche Scar (que también ha sufrido una pérdida sentimental y que es un vagabundo con capacidad de liderazgo), pero en realidad son los pobladores de toda de una época. Y en torno a ellos, tres mujeres de una nueva generación (Lucy, Debbie y Laurie) y otra prototípica del western de frontera (Martha, la madre de Laurie), auténtica mujer fuerte y sensata.
También sería muy interesante relacionar “Centauros” con los dos mundos de “El hombre que mató a Liberty Valance”, y ver esos dos mundos/tendencias presentes en cada hombre/mujer… porque el western no es solo la historia de los Estados Unidos.
Un saludo,
25 Diciembre, 2009. 1:23 pm
[...] “La diligencia” (1939) fue probablemente su primer gran éxito. Mereció dos Oscars de la Academia, uno por la interpretación de Thomas Mitchell y otro por la banda sonora. Catapultó definitivamente a John Wayne al estrellato. Lo mejor de este western reside en las nueve personas que viajan en un simple carromato tirado por seis caballos. Con una pericia técnica y psicológica incomparable, Ford desmenuza sus vidas y nos muestra distintos modos humanos de enfrentarse a la vida. Es muy difícil -por no decir imposible- no empatizar con alguno de ellos. Hay perfiles para todos los gustos: para los responsables inflexibles, para los ingenuos, para los atormentados y temerarios, para los egoístas y mezquinos, para los desfavorecidos, para los insatisfechos, para los resentidos, para los conformistas… Me atrevería a decir que quien no establezca ninguna analogía entre sus propias debilidades y las de alguno de los protagonistas, sencillamente no es humano. [...]