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“Malditos bastardos”: Una venganza de celuloide

[7/10] En Quentin Tarantino y en “Malditos bastardos” hay tanta venganza como cine, y eso no sólo en la propia historia sino también en el modo de representarla. Estamos en la Francia ocupada por las tropas alemanas, donde la barbarie de unos militares a la caza del judío se mezcla y confunde con la sed de venganza de un comando sin escrúpulos que solo quiere matar nazis –les llaman “malditos bastardos”– y con quienes se toman la justicia por su mano y de manera salvaje. El director de “Kill Bill” –de la que aquí hay muchas resonancias– arma la historia en varios capítulos que le sirven para abordar los géneros cinematográficos e imprimir un tono de western al inicio, para seguir con el cine francés y terminar como film bélico, siempre con el americano de los años cuarenta de telón de fondo y fuente de inspiración. El motor de todos los personajes es la venganza fría y despiadada, cruda y sangrienta, mientras que el cine se convierte en manos del director en instrumento para representar la violencia jugando con la realidad pero alejándose de ella.

Ni en la puesta en escena ni en la interpretación hay un ápice de realismo, por más que algunos momentos repugnen –como la cruda operación de arrancar cabelleras– y lleven a apartar la vista a quienes tengan estómago delicado. Los personajes adoptan una pose ante la cámara y entran al juego de dominar el tiempo y la situación ante su oponente: su desafío en la mirada y su actitud son un reto que carga la escena de tensión y suspense, con silencios que preludian la tormenta hasta que sobreviene un estallido de violencia que descarga toda su munición sobre cuerpos convertidos en un charco de sangre. A la vez, Tarantino no duda en introducir insertos que presenten y expliquen a algunos personajes o en dirigir la mirada del espectador con flechas o iris que apunten a algún elemento del plano. El primer capítulo –lo mejor del film, que recuerda a Sergio Leone– es ejemplar en el modo en que coloca y mueve sigilosamente la cámara, en que planifica la escena recogiendo miradas de temor y angustia frente a otras de prepotencia y espíritu despiadado, en que introduce acordes de guitarra para acompañar el choque que se está produciendo o el desenlace fatal. Ese mismo proceso de gestación de la tensión y de cruce de miradas –auténticos duelos– se da una y otra vez con un perfecto dominio del tiempo fílmico, pero también con una repetición algo cansina en su parte intermedia y que alarga la cinta innecesariamente.

Si el clima de odio y el estilo de representación están conseguidos, más logrado aún está el tono cómico de bastantes escenas –la que se da en la taberna, entre el juego y el drama–, impregnadas muchas de un tono paródico y por tanto caricaturesco en el que Hitler es un ser simple y patético, el coronel de las SS Hans Landa un individuo odioso en su malicia e inteligencia, o el teniente Aldo alguien que no pierde ocasión para manifestar su altivez y determinación de mata-nazis. El resto de los personajes no están mucho más perfilados y todos carecen de un pasado que les dé profundidad y hondura psicológica –excepto Shosanna– pero eso no le importa a Tarantino, que sólo pretende poner en danza a individuos que se rigen por pensamientos primarios y no precisamente por convicciones: en ese terreno de la comedia y la representación son marionetas de sus pasiones, y así son mostrados y conducidos hasta su sangriento destino.

Narrativamente, aparte de las mencionadas reiteraciones, no pueden ocultarse algunas costuras en un guión con puntos débiles, con una temerosa Shosanna que de pronto se vuelve audaz y decidida en su plan de venganza, con un coronel Landa que da un quiebro lleno de ingenuidad que nadie espera de tan sagaz e inteligente urdidor, o con un joven Zoller tan inocente como de reacciones inverosímiles en la cabina de cine. Con Brad Pitt a la cabeza del grupo terrorista, Diane Kruger de actriz-espía que da entrada al público en el mundillo del cine, y el austriaco Christoph Waltz que sorprende y fue premiado en Cannes como mejor actor, la película destaca por el dominio de la imagen, de los diálogos y de la puesta en escena que demuestra Tarantino, en su empleo de la cinefilia y partitura para recrear los géneros y llevarlos a su terreno, y en el juego en que mezcla la realidad del doble complot con las dos películas que reproducen el mismo odio –disparos incluidos, que se acaban confundiéndose–, en un planteamiento meta-cinematográfico que va más allá de las referencias a películas, directores o actores alemanes célebres. Por eso, en esta escenificación de la violencia se citan el cine y el teatro –Lubitsch y “Ser o no ser” están también presentes de alguna manera–, para levantar una sentencia cómica pero condenatoria del nazismo y de quienes parecen imitarles en su caza de judíos, alemanes, negros o de cualquier persona… porque al final todos están “en el mismo saco” y serán quemados entre las llamas que prenderán el celuloide.

Calificación: 7/10

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Imágenes: Fotogramas de “Malditos bastardos” – Copyright © 2009 The Weinstein Company, Universal Pictures, A Band Apart y Zehnte Babelsberg Film. Fotos por François Duhamel. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Publicado el 19 septiembre, 2009 | Categoría: 7/10, Año 2009, Bélico, Críticas, Drama, Hollywood

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7 comentarios en ““Malditos bastardos”: Una venganza de celuloide”

  1. Manuela

    Fui a verla ayer y siento decirlo pero no me gustó nada. Demasiada violencia gratuíta.
    Una cosa que no entiendo es porqué la gente se rie en el cine cuando matan a alguien.

  2. Julio

    Tampoco a mí me gustó cómo se regodeaba en la sangre, cómo quitaba todo freno a la descarga de violencia hasta lo desagradable. En cambio, reconozco que Tarantino domina la planificación y puesta en escena, y que hay pasajes que se cargan de suspense e interiodidad… aunque aquí fuesen personajes bastante planos, pero es su estilo y su cinefilia.

  3. javier

    Estoy de acuerdo con tu crítica.La puesta en escena y la música anacrónica, los diálogos que exorna de manera impecable y su humor.A mí me encantó.Tarantino vuelve a lo que mejor sabe hacer.El uso de la violencia es un recurso para ridiculizarla, no ensalzarla. O es que acaso no nos acordamos del “El padrino”, los tiroteos a quemarropa, la cabeza del caballo,…o nuestro amigo Arthur Penn y su “Bonnie & Clyde”,Sam Peckinpah .Lo que si repugna es ver ciertas escenas de “Anticristo”, pese a que sea una interesante película.Un saludo.Gracias

  4. El unicornio

    “El uso de la violencia es un recurso para ridiculizarla, no ensalzarla”.

    Pues a mí todo Tarantino me parece ensalzamiento puro. Pero no sé si de la violencia, o de su ego (que aparentemente es muy grande).

  5. Individuo Kane

    Me quedo con toda las escenas sobre el cine: el edificio, los carteles, los diálogos sobre Riefenstahl, Pabst, los colores que usa como si fuese una película de época, la cabina de proyección, la “lección” sobre el celuloide… Ahí hay cine para dar y tomar, referencias desde los clásicos de cine mudo a “Cinema Paradiso” y a sí mismo, por supuesto.
    Gustará o no gustará y entiendo ambas posturas. Pero creo que demuestra lo mucho que sabe de cine: por lo que dice y por cómo lo dice, por el fondo y la forma.

  6. AciDia

    Sorprendió? No
    Me encantó? Sí

    Tarantino hace lo que mejor sabe que es entretener al público. Respecto a las críticas:
    * El metraje si es largo pero no pesado (y eso que la vi a las 00h)
    * Los personales planos? bueno si en al vida real la mayoría de las personas son simples, pq pedimos al director que nos presente personajes complejos y con trasfondo? Me da que el sargento Aldo no tenia mucha historia relevante por detrás que le haya marcado, de hecho es un personaje que ridiculiza bastante al prototipo de militar estadounidense.
    * La violencia? Bueno creo que desde que intervengo en este blog ya ha quedado clara mi postura, de echo diría que no es tan violenta como las últimas 3 del Sr T. pero lo de las caballeras y la marca en la frente, es deluxe y compensa!
    * La mejor escena? Sin dudas la primera, de 10
    * Lo peor? Detalles, detalles. Si viene el Führer no va a haber nadie vigilando la proyección? desde un par de militares a un sequito de periodistas-fotografos?

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