Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

La animación conservadora y la crítica progresista

Sara López.- En estos tiempos de crisis, el cine de animación es un lugar seguro, un refugio para disfrutar de las historias y con los personajes. Sé que son de mentira y simplificaciones de la vida, por supuesto, pero también que no son menos verdaderos que las ficciones que cuentan con actores de carne y hueso. De hecho, en ocasiones da la impresión de que son incluso más reales que éstas porque quienes las llevan a cabo buscan lo más humano para llegar al espectador. Algunos dicen que la animación es cine para niños y otros que, si es bueno, será válido para todos los públicos. Estoy entre estos últimos, y la prueba está en cintas recientes como “Ice Age 3: el origen de los dinosaurios” o “Up” que gustan a unos y otros, y no sólo porque entretengan sino porque conectan con quien va al cine. Es lo que John Lasseter ha declarado con ocasión del estreno de “Up”: “Es la historia la que hace el film, no la tecnología. Nosotros estamos a la cabeza de la tecnología, pero para ponerla al servicio de una historia que te mantenga en la butaca, con personajes atractivos con los que puedas establecer una relación y en un mundo que resulte creíble”. Con estos presupuestos y artistas de probado talento, no me extraña que sus estrenos se cuenten por éxitos.

El caso es que leyendo sobre las mencionadas películas de animación, me llama la atención lo que dicen algunos críticos acerca de su contenido “conservador” o “reaccionario”. Ya los mismos calificativos llenos de ideología me echan para atrás y me hacen dudar de su imparcialidad, pero mucho más leer sobre “Ice Age 3: el origen de los dinosaurios” que la espera del bebé de los mamuts Ellie y Manny es “un alegato a favor de la familia que, por encarecido, acaba resultando peligrosamente conservador”, para terminar apuntalando que el enamoramiento de la ardilla Scrat “está a punto de convertirse en una forma de reforzar el mensaje conservador…, aunque (afortunadamente) acaba escapando al matrimonio”. Desconozco qué le lleva a este crítico a tener aversión a la familia o al matrimonio, pero resulta chocante cómo un adjetivo pretende descalificar lo que la realidad –y la animación– muestran: que la sociedad necesita unas referencias para la convivencia y que éstas llegan de los padres. Parece que algunos prefieren la función del cine de incidir en las mentalidades y en los modos de comportamiento a aquella otra de respetar y reflejar la realidad sin manipulaciones.

Por eso mismo, muchas veces una historia que termina bien –suele suceder en la animación, por eso de “formar en positivo” a los niños, dicen algunos– es tachada de convencional, conservadora, reaccionaria… cuando no de sentimental y complaciente si lo sensible asoma más de la cuenta. De acuerdo con que hay que tener cuidado con esos excesos de sensiblería y dulzura, con esa fácil manipulación dirigida a las fibras del corazón… pero es que en la vida también hay sentimiento y afecto que se escapa de la coraza interior. Con sutileza y en la dosis adecuada, dejando al espectador un espacio de libertad, no está mal ser optimistas y positivos también en el cine.

Algunos directores y críticos deberían aparcar un poco su visión ácida y desencantada de la vida, dejar de hurgar en las miserias de los hombres y rescatar lo que en ellos hay de bueno, permitir de vez en cuando un final feliz aunque haya sido a través de un camino de escollos y sinsabores… porque a veces las cosas se arreglan y la gente responde. Y no me digan que la narrativa exige un conflicto para que avance la historia, porque hay múltiples ejemplos de cine de calidad con historias y relato mínimo; lo que pasa es que resulta más fácil conseguir esos giros con un dramatismo facilón y exacerbado, con la provocación y lo hiperrealista, de la misma manera que se llega mejor al sentimiento con acordes en tono mayor o con una dulzura impostada. Por eso, bienvenido sea Pixar y su “cine conservador”.

En las imágenes: Fotogramas de “Up” – Copyright © 2009 Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados. De “Ice Age 3: El origen de los dinosaurios” – Copyright © 2009 Blue Sky Studios. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 17 Agosto, 2009 | Categoría: Animación, Año 2009, Colaboraciones, Hollywood, Narrativa y estética, Opinión

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6 comentarios en “La animación conservadora y la crítica progresista”

  1. Manuel Márquez

    Interesante reseña, compa Sara, que pone el dedo en la llaga de una situación bastante extendida. En todo caso, hay algunas partes de tu planteamiento con las que estoy de acuerdo, y otras, con las que no tanto, o, en todo caso, lo estoy con bastantes matices. Que toda película, además de contar una historia, transmite una serie de valores y principios de tendencia x, y ó z, es algo indudable; y no me parece que haya nada malo en ello, es una opción muy libre de su creador, o creadores. Pero tan libre como es la opción del que emite, es la del que recibe para criticarlos o cuestionarlos, si no está de acuerdo con ellos, siempre que se haga desde el respeto y con un espíritu positivo. En ese aspecto, y como dice el viejo dicho, aquí paz y allá gloria. Por lo demás, creo que las dos pelis a las que haces mención, y aun con alguna similitud “buenista”, así en plan genérico, son bastante diferentes en el aspecto digamos “ideológico”: Ice Age 3 me pareció bastante más conservadora que Up (que tampoco es ninguna oda a la subversión social, todo hay que decirlo…), y, además, con algún tinte homófobo y machista bastante poco de recibo; pero, insisto, es la opción legítima de sus guionistas, y yo la respeto. Eso sí, también me reservo, desde idéntica legitimidad (quiero pensar), mi derecho a decir que no me gusta.

    Un abrazo y buen verano.

  2. cyranobix

    El arte es arte y punto. Una película es buena o no lo es dependiendo de lo bien o mal contada que esté.
    A mí me gusta el cine de Almodovar por más que me toquen las narices algunos de sus comentarios. Ser con diferencia uno de los mejores directores españoles de todos los tiempos, no le confiere la infalibilidad papal que por cierto odia especialmente.
    Vamos a ver ¿es que no es una obra maestra “Olimpiada” de Leni Riefenstahl igual o mejor que “Octubre” de Eisenstein? y eso que los dos directores estaban al servicio de ideologías monstruosas (por lo destructivas que fueron, claro está). Bueno, pues hay quien no soporta una y se le cae la baba con la otra simplemente por el tema ideológico. Y esto, en una sociedad relativista como la nuestra, es una incongruencia un poco patética. Y lo de conservador y progresista, perdonenme, ya solamente me causa una sonrisa condescendiente… ¿progreso?¿hacia dónde?¿pero hay un modelo de ser humano hacia el que hay que “progresar”?¿quién lo ha dicho?…. Lo siento pero es que ya estas cosas me producen “fatiguitas”. Mi opinión es que el ser humano se instala en cuanto puede en eso que se llama poder, y si hace falta decir que lo blanco es negro pues se dice. Y encima se justifica. Vamos, que te mean encima y para colmo pretenden hacerte creer que llueve. No mezclemos churras con merinas en esto del arte, por Dios, y menos el cine que nació en unas barracas y habitualmente, cada cierto tiempo, suele volver a ellas.
    Buenas vacaciones para el que las esté disfrutando y gracias por aguantarme.

  3. Individuo Kane

    Tradicionalmente, los cómics de superhéroes de Estados Unidos habían estado en manos de la “izquierda”. Así que, cuando apareció “Los Increíbles” les sentó muy mal. Les sentó muy mal porque los “conservadores” les adelantaban por la derecha y, sobre todo, y ahí está la paradoja, les sentó muy mal porque era muy bueno, mejor que lo que ellos estaban haciendo. Lo admitieron: son mejores, nos han adelantado por la derecha pero son conservadores.
    La ideología, sea cual sea, es un prejuicio y un perjuicio cuando intenta evaluar otras cosas.
    Otro tema que les preocupó a los “progres” fue el “feminismo” de Pixar. Yo no pienso en claves machistas y feministas porque a mí la gente, por principio, me cae bien sea del sexo que sea. Pero el enfado “progre” por el “feminismo” de Pixar me ha hecho pensar. Elasticgirl, Edna Mode y Ellie son tres personajes femeninos fascinantes, de lo mejor que ha producido el cine en los últimos años. Tres mujeres “conservadoras” y con una enorme fuerza de voluntad. Y ahí está la paradoja: los “progres” las critican porque son personajes extraordinariamente bien construidos, mucho mejores que los de la mayoría de los dramas.
    Bien: en Estados Unidos puede ser un problema. En España es el problema de raiz: importa más la ideología que la calidad.

  4. Individuo Kane

    Nota: cuando hablo de Ellie me refiero a la de “Up”, no a la mamur de “Ice Age”.

  5. Julio

    Básicamente estoy de acuerdo con lo que dices, Sara, en tu artículo. Pienso como Manuel en eso de que también el crítico está en su derecho a manifestar sus “ideas” acerca del modelo de vida que pueda encontrarse en una película. Lo malo es que la presión mediática es a veces tan fuerte que resulta difícil desmarcarse de tópicos que maneja cierto pensamiento “subversivo” (ya no lo es tanto, pero en fin), y leyendo a algunos parece que hay que provocar, transgredir o denunciar para estar en la onda más actual. Y por eso no comparto esos modos sibilinos de etiquetar y desacreditar mensajes “buenistas”.

    Por otro lado, pienso como cyranovix, y una película será buena si está bien hecha, si es inteligente y sensible sin convertirse en presuntuosa ni sensiblera, si deja libertad para ver y pensar y sabe hacerlo sutilmente. Pero también me parece que será mejor aún si logra llegar al espectador y sacar de él –con esa libertad y sutilidad– todo lo que hay dentro de él, de manera que el cine sirva para la vida. Soy de los que piensa que el cine no debe ser instrumentalizado (me gustan y alabo por igual “Octubre” y “Olimpiada”) y que tampoco debe servir sólo para el entretener, pero también que como todas las artes… debe ayudar y enriquecer a quien se acerca a la obra (pictórica, literaria, fílmica…), lo que no significa que todo se resuelva de manera satisfactoria o que discurra confortablemente, como ya decía en “La vida soñada…”.

    También a mí me hace gracia lo de conservador y progresista –términos bastante trasnochados en lo político y en lo ideológico–, pero es que hay quien sigue calificando y descalificando con ellos… Y sobre lo del “modelo de hombre”… pues, la verdad es que yo me encuentro en el cine –y en la calle– a unos tipos más humanos que otros, la verdad. No todo es afán de poder o venta al mejor postor hasta falsificar el blanco o el negro, afortunadamente; al menos, yo me encuentro con otros planteamientos a mi alrededor.

    De acuerdo contigo, Individuo Kane, en eso de que en España tenemos pendiente la asignatura de la des-ideologización, al menos en lo que a prejuicios se refiere.

    Un saludo a todos,

  6. laura

    Me ha gustado Sara el fondo de tu artículo, transmite mucho.
    Creo que hay que slair del armario en este sentido, pero desde el fondo de las cosas, con una mirada sana y humana pero también profunda e inspiradora.
    Julio siempre escoges lo bueno de los disntintos planteamientos.
    Un saludo.

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