[6/10] Cuatro siglos después, nada nuevo bajo el sol. La lucha por el poder a cualquier precio, con la venganza, la ambición y la envidia como mecanismos capaces de dinamitar estructuras familiares/sociales o corromper al político de turno sigue causando estragos. Eso es lo que vemos en “G.I. Joe”, donde Stephen Sommers echa mano de los juguetes creados por Hasbro y aplica sobre ellos una pátina de ciencia ficción y una estética militar para acabar construyendo una película de acción hasta la extenuación y el agotamiento. En esta guerra sin cuartel por el control del orden internacional, unos villanos sin escrúpulos han tejido una red de tráfico de armas que salpica a la presidencia de los Estados Unidos y donde oscuras tramas de corrupción llegan a anular la humanidad según un sofisticado plan biotecnológico. Se han generado armas víricas de destrucción masiva y la lucha por su control se vuelve crucial para dominar a la sociedad con el miedo a un ataque mortal. A la vez, la experimentación biomédica ha logrado un tratamiento que anula el sentimiento, la razón y el juicio práctico -también llamado sentido moral- de la persona, transformada y manipulada por los nuevos dominadores del planeta.
Ese panorama de confrontación y lucha es lo que se anuncia en esta cinta concebida para descargar adrenalina desde su inicio: soldados enmascarados que ocultan su identidad y su pasado, y a la vez una sociedad donde la información es poder y donde nada escapa al control de quien lo tiene, con máquinas que parecen dominar al hombre y hombres que se comportan mecánicamente porque son reclutas sin voluntad propia. Sin embargo, en el fondo del individuo siempre queda un rescoldo de sentimiento y de compasión, algo de lo que arrepentirse y que sigue latente en el interior, un resquicio para seguir creyendo en la persona y para mantener la llama de la esperanza en medio de una guerra armamentística donde resulta difícil saber quién mece la cuna y qué intenciones mueven a algunos con sus decisiones.

Todo esto y mucho más está recogido en esta cinta de acción trepidante, que no deja un instante para el respiro del espectador y que mezcla persecuciones y explosiones espectaculares con entrenamientos propios del video-juego y con peleas de artes marciales. Un guión con los inevitables giros inverosímiles -algunos de ellos un tanto débiles, pero útiles en su propósito narrativo- que van implicando a todos los estratos de la historia hasta separar a buenos y malos, con su carga romántico-sentimental en torno a las dos bellas guerreras y con un toque cómico que aporta el soldado Ripcord. Una historia que necesita recurrir a flash-back para explicar los móviles y los traumas emocionales de dos parejas separadas por el dolor y la venganza: una mujer “asesinada” con un golpe en el corazón por quien iba a ser su esposo y por un pinchazo por quien era su llorado hermano; y dos niños aprendices de samurai que, como el ángel blanco y el negro, se convirtieron en rivales de por vida por la culpa de la envidia.

Al final, detrás de tanta sofisticación y efecto especial, detrás de tanto progreso y estrategia, por debajo de la superficie de hielo -no me refiero al del Polo Norte, que también- encontramos pasiones y deseos que determinan el devenir de unos y otros. Y si no, que se lo pregunten a la Baronesa y a Duke, al maquiavélico McCullen/Destro o al enigmático Doctor, a los expeditivos Snake Eyes y Storm o a la racional y pelirroja Scarlett. Sin duda, “G.I. Joe” será un buen entretenimiento para el espectador aficionado a los blockbuster, que se asombrará con algunas escenas de destrucción -el ataque a la Torre Eiffel nos trae tristes recuerdos- o de persecución urbana y aérea, aunque lo visual sea sólo impactante en contadas ocasiones, y los personajes son estereotipos dibujados con rasgos simples y manifiestos.

Pero la apuesta de la cinta está en la acción, y en eso nada se le puede discutir pues atrapa al espectador desde el inicio hasta un final en que se deja la puerta abierta a una continuación “porque la historia no ha hecho más que empezar”, según amenaza Destro. Después de tanta corrupción y destrucción, el espectador se preguntará por la mano que realmente mece la cuna, y dudará si serán el presidente, Destro y el Doctor quienes llevan las riendas del mundo o si se pueden albergar esperanzas en esos resortes de humanidad que hacen resurgir al individuo de sus cenizas.
Calificación: 6/10
En las imágenes: Fotogramas de “G.I. Joe” – Copyright © 2009 Paramount Pictures, Spyglass Entertainment, Hasbro y Di Bonaventura Pictures. Fotos por Frank Masi. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
Publicado el 8 Agosto, 2009 | Categoría: Acción, Año 2009, Críticas, Hollywood
Etiquetas:crítica, G.I. Joe, guerra, Stephen Sommers
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