[8/10] No salimos del entorno familiar que últimamente ha invadido la cartelera, y asistimos en respetuoso silencio al entierro y funeral del abuelo. Más por compromiso y formalidad que por otra cosa, su muerte es motivo suficiente -junto a la herencia- para reunir a los cuatro hermanos con sus cónyuges e hijos… después de una buena temporada sin verse las caras. Así comienza “Tres días con la familia”, cuando Léa llega desde Toulouse y es recibida por su padre Josep Maria, entre tensos silencios y escuetos diálogos que no hacen sino presentir que algo va mal. Tíos, primos y demás parentela va llegando al tanatorio entre la indiferencia y la arrogancia, en un ambiente que se va haciendo irrespirable para la joven Léa al cerciorarse de todo un mundo subterráneo de apariencias y rencillas, de amargura e incomunicación que acaba por llenar de tristeza su alma.
Estamos ante un nuevo fruto de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC) y ante la opera prima de Mar Coll. Pero sorprendentemente se trata ya de un fruto maduro, ejemplar y sabroso incluso en su tristeza y pesimismo, y lo es porque la cámara sabe colocarse en el lugar preciso y respetar los silencios de unos rostros heridos y fracasados, porque las miradas son tan expresivas que no es necesario ningún efectismo dramático salido de tono, porque los protagonistas están perfectamente dibujados en el guión a la vez que se logra un retrato generacional atinado y unas sólidas relaciones entre ellos. Vemos en Pere un reflejo de su difunto padre, prepotente y muy seguro de sí mismo -aunque en este caso sea un arquetipo caricaturesco-, a Josep Maria como el individuo descentrado que nunca se atreverse a intervenir en los problemas, a Toni como el hijo bueno y sacrificado siempre pacificador, y a Virginia como la escritora cínica y displicente que está de vuelta de todo. En el fondo, a estos hermanos no les duele tanto la muerte del padre como el fracaso de sus vidas, aburridas y secas en su rutina, egoístas y falsas en su hipocresía, ahogadas en la soledad y en la amargura.

Con enorme sutileza y unos diálogos ajustados, con una planificación cuidada y un diseño de producción muy atento a los pequeños detalles, queda recogida cierta mentalidad burguesa que vive de espaldas a la realidad y que naufraga en el desamor, una actitud que huye del foco del conflicto yéndose lejos y otra que lo hace refugiándose en el alcohol o en la formalidad. La tensión sube enteros en el triángulo de Josep Maria, Jöelle y su hija Léa -también porque la historia está contemplada desde el punto de vista de la joven-, con tímidos intentos por ser cordiales y afectuosos a la vez que tratan de respetar la distancia y frialdad impuesta: no quieren provocar rechazo pero tampoco abrir el alma, y por eso falta claridad y también comprensión.

Buen guión que sabe penetrar en el interior de unas almas dolientes, con una excelente y sobria puesta en escena, y una perfecta dirección e interpretación de los actores: sorprende Nausicaa Bonnín sosteniendo largos planos con gesto contenido y áspero, y no sorprende Eduard Fernández porque ya es bien conocido por el espectador. Ambos fueron reconocidos en el festival de Málaga, como la propia Mar Coll que se llevó el premio a la mejor dirección.

Retrato profundamente triste de la familia y también de las necesidades insatisfechas de unos personajes desvalidos en su soledad. Un funeral de muertos en vida cuando el difunto que está en la caja es solo excusa para radiografiar el estado putrefacto de unos padres fracasados en su autosuficiencia e hipocresía. A la cinta le falta emotividad porque se opta por la contención y frialdad, mientras que se rehuye de una historia explícita y cerrada al pretender sólo recoger un estado del espíritu durante tres días, más atentos a la sugerencia y al sentimiento interior. Pocas películas en la industria nacional resultan tan conseguidas en lo cinematográfico, tan verosímiles en su pesimismo y nihilismo, tan afiladas y sutiles en su crítica social, y también tan parciales y sesgadas en el retrato familiar mostrado. Habrá que seguir la pista a esta directora y esperar una comedia suya, donde haya chispa, oxígeno, luz y alegría.
Calificación: 8/10
En las imágenes: Fotogramas de “Tres días con la familia” – Copyright © 2009 Escándalo Films. Distribuidaen España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.
Publicado el 1 Julio, 2009 | Categoría: Año 2009, Críticas, Drama, España
Etiquetas:crítica, Eduard Fernández, familia, Mar Coll, Nausicaa Bonnín, Tres días con la familia
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2 Julio, 2009. 9:48 am
Felicidades por la crítica, es de las más acertadas y explicativas que he leído de esta película que, por otro lado me ha ENTUSIASMADO y RECOMIENDO a todos por lo que comentas. Creo, sinceramente, que Tres días con la familia es como una bocanada de aire fresco para nuestro cine. Mucho talento y muy lograda. Y EMOCIONA pese a eludir la emoción explícita. Ya espero el siguiente film de esta joven directora y no me canso de buscar más sobre ella en la web.
2 Julio, 2009. 7:06 pm
Gracias por tus palabras, Hazelnut. Me alegro que te haya gustado la película y la crítica. Precisamente ayer estuvo en Valladolid la directora, y hoy sale en la prensa una entrevista que puedes leer es la siguiente dirección:
http://www.nortecastilla.es/20090702/cultura/hace-anos-negaba-peliculas-20090702.html
Yo también seguiré con interés lo que haga en adelante, y también lo que sale de la ESCAC, lo mismo que de la Pompeu. Pienso que, en general, en Barcelona están haciendo el mejor cine de nuestro país.
8 Julio, 2009. 8:48 pm
Hay más veneno en esta película que un criadero de víboras.
Realmente me parece que está dirigida muy bien y que el guión es extraordinariamente hábil: contando justo lo necesario, sin que sobre ni falte nada.
Pero, francamente, tengo mis dudas de que Mar Coll pueda hacer una comedia. No sé. Tengo la sensación de que toda esa amargura no está en sus personajes sino en ella. Espero equivocarme.
En cualquier caso yo también me apunto a seguir lo próximo que haga.
9 Julio, 2009. 12:55 pm
No me atrevo ni quiero juzgar a nadie. Lo que sí tengo claro es que la directora tiene oficio -aunque sea su primera película- y sensibilidad, que sabe adentrarse en el interior de los personajes y transmite sentimientos verdaderos. Sin duda, hay otros modos de vivir en familia… y yo deseo que cambie de registro cinematográfico porque le vendría muy bien no encasillarse, aunque lo lógico es que un “autor” tenga su “universo” temático y también su modo formal particular de expresarse. Yo le doy la bienvenida a esta cineasta, y deseo que otros sigan sus huellas. Un saludo.
26 Julio, 2009. 9:18 pm
[...] oportunidad y la esperanza de estar siempre a tiempo para rectificar. Similar planteamiento tiene “Tres días con la familia”, película triste y profunda que obtuvo varios premios en el festival de Málaga, y en la que cada [...]
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