Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

«Tetro»: Matar al padre… y al espectador

[4/10] Tratándose de Francis Ford Coppola, no extraña que la familia sea el tema de su nueva película «Tetro», ni tampoco que la historia adquiera tintes trágicos y se construya con una narrativa tortuosa y excesiva. Independencia creativa para elaborar una cinta barroca y ensimismada, con un poso autobiográfico y una puesta en escena a ratos pretenciosa en su voluntad de dejar el sello de autor. Lo tiene, sin duda, pero de poco le sirve al trazar una historia farragosa y pesada, demasiado larga y alambicada, conseguida en lo visual -especialmente en su arranque- pero fallida en lo narrativo pues pronto se estanca y no avanza, para precipitarse hacia el esperpento en su tercio final. Coppola nos ofrece un cansino viaje hacia la propia identidad, cercenada por un padre egocéntrico que anula y roba al hijo su talento, su amor y su futuro, por un hermano que quiere romper con su familia y otro que trata de reencontrarse con ella, por unos desencuentros en el pasado que traen más sombras que luces al presente.

Rodada en un blanco y negro fuertemente contrastado como si quisiera bucear en ese pozo de misterio y oscuridad del alma de Tetro, la planificación está cuidada en su composición y abundan las angulaciones de la cámara como si quisiera transmitirse la amargura y dramatismo de sus personajes. El resultado de esta barroca opción visual son los muchos rincones en penumbra, los abundantes puntos oscuros de su historia, la tortuosa personalidad de unos individuos que huyen de algo que sigue atormentándoles. Ese algo del pasado irá aclarándose con varios flash back en color, recurso del que se abusa y que termina conduciendo la mirada del espectador en una sola dirección, destruyendo los matices de una personalidad compleja, explicitando lo que durante tantos años había sido celosamente custodiado en unos manuscritos escritos en clave.

Una historia sin terminar -no faltan las referencias artístico-literarias y la crítica al cine de Hollywood- que exige una catarsis y que se aproxima a la tragedia griega. Pero antes de terminar su obra, Coppola riza el rizo y nos lleva al festival de la Patagonia para pasar frío y a presenciar una aburrida pantomima de la labor crítica, donde el personaje de Carmen Maura se lleva la peor parte -nos recuerda al crítico de «Ratatouille» pero en malo-. No solo sobra todo esa larga escena del «premio de los parricidas» y sus prolegómenos, sino también la comedieta barata y de mal gusto en el vodevil de José, o la absurda subtrama de Abelardo… o tanto conciertos y representación esteticista… Una vez más, Coppola demuestra autocomplacencia y no ser capaz de podar su cinta y suprimir lo innecesario en la sala de montaje: el resultado resulta desequilibrado y con escenas insertadas (impostadas) con cierto aire operístico en lo que se adivina una debilidad más del director.

Errores de guión a los que se suma un dibujo poco convincente de Tetro lleno de reacciones y giros inverosímiles, no pudiéndosele achacar a Vicent Gallo la frialdad del personaje ni su escaso dramatismo. El desconcierto y la inocencia de Bennie está mejor resuelto, y en consecuencia Alden Ehrenreich aprovecha la ignorancia del personaje para prestar sus ojos al espectador al descubrir la verdad de su familia. Pero es Maribel Verdú quien da humanidad y baja a la tierra una historia que durante muchos momentos parece flotar en el pasado o en esas representaciones y bailes narcisistas. De Carmen Maura mejor no hablar más de lo apuntado, porque cuesta creer cómo se ha rebajado a «dar vida» a ese grotesco personaje. Al final, Coppola nos deja una película sobre las mentiras y oscuridades de una familia, sobre la búsqueda del padre y del hermano por quien no se conoce, sobre el ego y la rivalidad artística de un Saturno que devora a sus hijos. Demasiada pretenciosidad y barroquismo, demasiado ensimismamiento y ramificación… para una historia lúgubre y sombría, pesada y aburrida.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Fotogramas de «Tetro» – Copyright © 2009 American Zoetrope, Tornasol Films, BIM Distribuzione y Castafiore Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

Publicado el 26 junio, 2009 | Categoría: 4/10, Año 2009, Argentina, Críticas, Drama, España, USA independiente

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Un comentario en “«Tetro»: Matar al padre… y al espectador”

  1. El unicornio

    Verdaderamente insoportable. No puedo describirla de otro modo. El momento en el que M.V. dice esa frase al final de «¿Cómo no me he dado cuenta?» nos provocó la carcajada de la noche, lo siento. Impostada, artificial, SIN guión (no con fallos, no, es que aquello no había por dónde cogerlo) y eso sí: técnicamente, perfecta. Le quitas el sonido y se convierte en una magnífica exposición fotográfica. Por lo demás, de lo peor que he visto en el cine desde hace algún tiempo.

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