“Terminator salvation”: El hombre que no se reconocía a sí mismo

[6/10] De nuevo la máquina que se rebela contra el hombre, y el hombre que se deshumaniza hasta parecer una máquina destructora. Y también una vez más, el individuo que se pregunta por su identidad, por su creador y por la razón de haberlo hecho con la posibilidad de elegir lo que le aniquila. El eterno y falso dilema entre libertad y bondad moral, y la necesidad de contar con una segunda oportunidad para redimirse del mal cometido. Es un mundo de ficción donde el tiempo es domesticado y anulado, donde el futuro se puede reiniciar y corregir, donde el pasado esconde respuestas necesarias para vivir. En ese mundo existencial, el hombre se plantea las cuestiones importantes en medio de un clima apocalíptico donde abunda el hierro y los gases, la lluvia y los cielos encapotados, los paisajes desolados -muy conseguido el escenario post-nuclear- y los subterráneos convertidos en refugio. Un ambiente sombrío y lúgubre para unos protagonistas en lucha y amenazados de aniquilación, y cuya salvación comienza por su propio interior.

¿Quién es mi padre y dónde está? ¿Quién soy yo y quién me hizo así? Esas son las preguntas que se hacen los dos protagonistas de “Terminator salvation”, John Connor y Marcus Wright, respectivamente líder de la Resistencia y personaje híbrido con una importante misión que cumplir. Connor es el héroe necesario en cualquier idealismo porque tiene fuerza y arrojo, inteligencia y… sensibilidad: su voz y su presencia irradian autoridad y admiración y sus hombres se reconocen en él, pero vive con el tormento de no saber qué fue de su padre. También Marcus tiene un pasado del que redimirse y un camino que andar para volver a creer en el hombre, y en él se vislumbra un resto de humanidad que permite pensar en un destino no escrito en el chip. Son, en el fondo, almas gemelas que necesitan entrar en Skynet para dinamitar su propio pasado y presente, y poder así reescribir el futuro.

Y entre persecuciones trepidantes y traiciones por amor, entre infiltrados y prisioneros inocentes por igual, entre explosiones de fuego y luz y cebos que atraigan el deseo de venganza, McG logra una puesta en escena dinámica y espectacular con efectos especiales a la altura de la saga, y también introduce destellos de sensibilidad y amor para conmover a ese terminator y hacer que resurjan en él recuerdos y arrepentimiento. Sentimiento frío -falta calor a la cinta- e inteligencia frente a violencia indiscriminada y tecnología de diseño, miradas humanas que detectan la sinceridad frente a identificadores de retina que dan acceso a lugares restringidos. Un choque de trenes que amenaza con el duelo de protagonistas y que tiene un desenlace abierto y un tanto convencional y artificioso -quizá lo más flojo de la cinta-. Aunque el guión nunca pretende profundizar en la psicología de sus personajes y se quedan en un plano de acción e ideas pseudofilosóficas básicas, la trama adolece de cierto agotamiento y hay pasajes que se sustentan con dificultad y se hacen repetitivos en su deseo de impactar al espectador.

Entretenimiento asegurado para un público amplio y satisfactorio desde el punto de vista comercial, aunque sin duda algunos de sus fans esperarían más… porque avanza por caminos ya trillados y no progresa con fuerza en los conflictos. Con el habitual punto de pretenciosidad en su discurso, con secuencias de acción y efectos especiales asombrosos -con las moto-terminators y el robot gigante, con sus ensamblajes de piezas-, es una propuesta recomendable para ir al cine y seguir alimentando el pesimismo de una humanidad cada vez menos humana y de un planeta insano y destruido por la soberbia científica. Sus protagonistas, Christian Bale y Sam Worthington muestran el aplomo y perplejidad de sus personajes pero apenas transmiten dramatismo a la historia, mientras que el resto no pasan de figurantes -la misma presencia sin recorrido de Helena Bonham Carter y Bryce Dallas Howard- para llenar un mundo en ruinas que se pregunta por qué luchamos y que clama por su salvación.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Terminator salvation” – Copyright © 2009 The Halcyon Company, Moritz Borman Production y Wonderland Sound & Vision. Fotos por Richard Foreman e Industrial Light & Magic. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Publicado el 6 Junio, 2009 | Categoría: Año 2009, Ciencia-ficción, Críticas, Hollywood

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2 comentarios en ““Terminator salvation”: El hombre que no se reconocía a sí mismo”

  1. Individuo Kane

    Lo malo de las moto-terminator es que remiten a “Mad Max” y lo malo del robot gigante es que remite a “Transformers”. Hace incluso el mismo ruido que un transformer.
    Eso es lo malo. El universo Terminator es lo bastante rico como para no necesitar de referentes externos. Con imaginación se puede sacar mucho partido a todo el planteamiento. Ahí está la serie de “Las crónicas de Sarah Connor”. Tampoco es la bomba pero se desenvuelve siempre en las coordenadas de una lógica interna.
    Menos mal que McG no ha destrozado Terminator del mismo modo que destrozó a “Los Ángeles de Charlie”. La verdad es que con eso me conformo.

  2. Julio

    Es cierto, Individuo Kane. Hay elemento prestados, pero bien prestados. Me parece que es correcta y que entretiene: acción espectacular, efectos especiales y poco dramatismo y profundidad en unos conflictos… ya vistos. Pero tal y como está últimamente la cartelera…

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