Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

«El primer día del resto de tu vida»: El espectáculo y la grandeza de la vida

[6/10] Por momentos, parece que la cartelera vuelve a abrir la Caja de Pandora para que salgan a relucir los egoísmos y tensiones desatados en el seno familiar. Pero no, «El primer día del resto de tu vida» no se queda en esos momentos de crisis que sufren y padecen las mejores familias, sino que trata de ir más allá y dejar lugar a la esperanza de volver a empezar, de intentarlo de nuevo porque «el espectáculo de la vida es asombroso»… y hoy puede ser ese primer día que ayer no fue. Con una estructura que va y viene en el tiempo reconstruyendo la pequeña historia familiar durante quince años, se nos ofrece cinco momentos decisivos en los que cada uno de los miembros de la familia Duval dio un giro en su vida: un hijo que se va de casa buscando independencia, otro que se enfrenta a sus padres y vive sus primeros desencantos amorosos, la esposa que necesita proyectos y que tiene la oportunidad de sentirse joven…, y un padre taxista siempre minusvalorado por el exigente abuelo. Una «familia de cine» tan peculiar como, en cierto sentido, paradigmática de la crisis de valores de la modernidad, porque la vida es una caja de sorpresas que exige el sacrificio de deseos y caprichos… y que también permite que el individuo se equivoque y pueda rectificar para volver a agarrarse a la familia.

El tiempo, la familia y la propia vida como vértices de una historia que comienza con un reportaje casero de «aquellos maravillosos años» en que los hijos eran niños y todo era una fiesta con juegos y risas, instantes de felicidad congelados por fotos reunidas a modo de collage mientras aparecen los títulos de crédito. De pronto y como un jarro de agua fría, una imagen de la familia adulta sentada en el sofá viendo la anterior proyección: caras largas y gestos adustos… ¡Algo ha pasado! La cinta de Rémi Bezançon nos lo dirá yendo de lo cómico a lo dramático, con momentos de enfrentamiento junto a situaciones que dejan en evidencia errores de juventud y planteamientos inmaduros y egoístas, juicios aventurados sobre el amor y las relaciones familiares. Decisiones libres y difíciles para las que casi siempre hay una marcha atrás, un día de mañana en el que dejar de fumar, una desgracia o pérdida de un ser querido para valorar lo que se tenía… En cada «episodio» se mezclan momentos de comicidad con otros de ternura y sobre todo de dramatismo… que parecen empujar a la familia hacia una tragedia de truenos y relámpagos.

Se respira una preocupación por el paso del tiempo, en el director y también en el señor y la señora Duval: «¡Es imposible pretender que las cosas sigan igual que ayer!». Y hay intentos por recuperar la lozanía y alegría de antaño, a través de esa cinta grabada en súper 8 o de los constantes regresos al pasado de sus protagonistas: los flash back a la infancia quedan un tanto forzados y no logran ese pretendido aire nostálgico, mientras que los juegos visuales surrealistas en que un personaje coincide con el que fue hace años resultan más verosímiles. Bezançon emplea otros recursos para jugar con el tiempo como el montaje sincopado o el aceleramiento de la imagen, ejercicios videocliperos prescindibles y sin mayor trascendencia en la historia. Más acertada es la lucha que refleja la madre, Marie-Jeanne, por volver a su época dorada y fabricarse un futuro posible, aunque el paso del tiempo sea devorador… y la fruta se pase o la flor se acabe marchitando -escena y metáforas conseguidas, como la del continuo intento por dejar de fumar en el caso de Robert, el padre-.

La originalidad de la historia y de su estructura se completan con una puesta en escena atenta a los pequeños detalles y ágil en su narración -aunque alguna de las historias de los hijos se hace pesada-, con una banda sonora eficaz e impactante, y con una pareja de grandes actores: los rostros de Jacques Gamblin y Zabou Breitman son tan expresivos que una sola mirada o un gesto contenido transmiten esa resignación y paciencia ante la acusación injusta del abuelo -otra gran interpretación la de Roger Dumas– o ese proteccionismo materno por los hijos respectivamente… porque qué padre no ha tenido que guardar silencio para no perturbar más la paz familiar, o qué madre no se ha sentido tentada a leer el diario de su hija adolescente llevada por la preocupación… sentimientos que quedan perfectamente reflejados por estos profesionales. Una cinta entretenida y con un deje pesimista, a ratos cómica y simpática pero grave de fondo, con un claro mensaje que recoge la canción mientras salen los títulos de crédito finales y que mira a la familia como refugio en tiempos revueltos.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «El primer día del resto de tu vida» – Copyright © 2008 Mandarin Cinéma, StudioCanal y France 2 Cinéma. Distribuida en España por Avalon Productions. Todos los derechos reservados.

Publicado el 24 junio, 2009 | Categoría: 6/10, Año 2009, Críticas, Drama, Francia

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2 comentarios en “«El primer día del resto de tu vida»: El espectáculo y la grandeza de la vida”

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