Leyendo el artículo de Gerardo Herrero sobre Francis Ford Coppola a raíz de la película “Tetro”, me llamó la atención lo que comenta a modo de epílogo. Herrero reproduce la breve conversación que su hijo de once años mantuvo recientemente con el cineasta:
- ¿Has ganado mucho dinero con el videojuego de “El Padrino”?
- (Coppola) Nada.
- Deberías quejarte, es un gran videojuego. Se mata a mucha gente…
- …No me gusta precisamente por eso.
- Es normal que se maten, son mafiosos.
- Sí, pero también son personas.

No sé qué habrá pensado Coppola tras las inocentes y contundentes palabras del niño. Está claro que las intenciones del director eran buenas y rectas –como corresponde a una persona madura–, pero también que no habría reparado en los efectos de su ficción y demás productos de marketing en la gente joven. No hablo del film y de un potencial espectador adulto, sino de ese videojuego que busca la explotación industrial de una marca y que, al fin y al cabo, va esencialmente destinado a un usuario infantil: habría que pensar en la huella que deja en esas mentes indefensas, y no en la idea que tiene quien lo diseña.

Porque, sin ponernos trágicos, ¿qué pasará con ese niño cuando crezca y vea que hay injusticias en el mundo…? ¿decidirá que hay que matar a los nuevos “mafiosos” que se encuentre en el mundo laboral? ¿se alegrará con su exterminio como si fuesen indeseables? ¿habrá que volver a promover la tolerancia, el respeto y el perdón? ¿o habrá que frenar a quienes quieran una ley de pena de muerte? Decididamente, sobra bastante incoherencia e hipocresía en la vida pública, y parece que los intereses económicos y la falta de ética arrasan hasta las mejores intenciones.
En las imágenes: Fotogramas de “Tetro” – Copyright © 2009 American Zoetrope. Todos los derechos reservados.
Publicado el 20 Mayo, 2009 | Categoría: Hollywood, Opinión
Etiquetas:Francis Ford Coppola, Gerardo Herrero, Tetro
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