Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Compradoras compulsivas y personajes de cartón-piedra

Sara López.- En “Confesiones de una compradora compulsiva” se nos presenta a Rebecca, una joven y entusiasta periodista que soñaba con triunfar en el mundo de la moda a la vez que “se perdía” gastándose todo el sueldo en los últimos modelitos. Se trata de una comedia romántica simpática y ligera, sin mayores pretensiones, realizada al modo y manera de Hollywood y que esconde cierta ironía y comicidad en el retrato de los personajes. Pasé un rato entretenida al verla, y también pude pensar en alguna amiga que podría identificarse –solo hasta cierto punto– con la protagonista, sufrir los irrefrenables deseos de comprar lo que veía en los escaparates, e incluso sentir que el maniquí hablaba con ella presentándole la oportunidad de una oferta… pero no logré conectar con su transformación final, con su “milagrosa” superación de la enfermedad convulsiva… gracias al amor. Sí, el amor es esa fuerza misteriosa capaz de ponerlo todo patas arriba, pero… la evolución del personaje no me convenció, aunque quizá tampoco lo pretendiera el guionista.

Todo lo visto me llevó a pensar ¿a quién va dirigido este tipo de comedias, si el/la espectador@ no se identifica con el protagonista en sus reacciones? ¿sirven solo para pasar el rato? Dicho de otra manera: ¿el cine de Hollywood no ganaría aún más admiradores si se acercara un poco al mundo real, si aprovechase su modo ágil y entretenido de contar para reflejar situaciones y seres creíbles? ¿Es que el americano medio –con perdón– es así de simple e ingenuo? ¿Buscan llegar a un público más amplio desdeñando los matices en la construcción de sus personajes? Desde luego, yo no me puedo identificar con una Rebecca que tan pronto se endeuda de por vida y para después disipar sus problemas con una idea genial que salva a una revista de finanzas, o con esa jovencita que un día se muestra insegura y al siguiente su autoestima ha subido enteros y es capaz de dar un portazo ¿definitivo? ante el escaparate de turno. ¿No podrían los guionistas de Hollywood tratarnos como a personas con sentimientos y debilidades como los de Rebecca, pero también con inteligencia y capacidad para distanciarnos de los problemas y razonar? ¿Por qué tanto simplismo falso y postizo?

A la vez, siempre me ha llamado la atención que en ese dibujo superficial y esquemático de los personajes que el cine americano presenta, las reacciones obedezcan a buenos sentimientos, puros e inocentes, y que las intenciones vayan teñidas de rosa para ofrecer un mensaje tan positivo como falso. Es como si, al irse al mundo de los sueños –donde nunca recordamos los detalles precisos, los matices–, la imaginación fantasease con la realidad para construir maniquíes que hablan pero que son marionetas sin vida… porque el espectador/protagonista los maneja y manipula como guionista que es de su propia historia. Es como si ese tono complaciente y dulce obedeciese a una necesidad de vivir controlando el presente y llenándose de esperanza, como si buscase en el cine algo distinto a lo que los medios de comunicación nos presentan, porque ya está bien de catástrofes y corrupción…

Por último, películas como “Confesiones de una compradora convulsiva” me llevan a pensar en que estamos en una sociedad sin valores que busca su terapia en lo puramente afectivo, en una mentalidad que se conforma con resortes emocionales a falta de principios morales sólidos en los que se pueda apoyar. Esta epidermis de buenas intenciones no sería más que una manera más de engañarse y dar gato por liebre a través del cine, de ofrecer una felicidad que no existe más allá de la sala oscura de Hollywood, un sucedáneo de la vida real… como si en ésta no hubiese suficientes elementos positivos y agradables para generar esperanza y emoción… En este sentido, estas comedias serían historias para niños grandes, cuentos morales sin entidad, fantasías sin humanidad o relatos de ficción sin verdad… ¡un bluf! Si solo se trata de pasar el rato…, bien, aunque qué bueno sería lograrlo a la vez que se nos presenta a personas de carne y hueso. Porque todos sabemos que una tarjeta de crédito no es una varita mágica de la que sacar dinero…

En las imágenes: Fotogramas de “Confesiones de una compradora compulsiva” – Copyright © 2009 Touchstone Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Fotos por Robert Zuckerman y Abbot Genser. Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 29 Abril, 2009 | Categoría: Año 2009, Colaboraciones, Hollywood, Narrativa y estética, Opinión

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3 comentarios en “Compradoras compulsivas y personajes de cartón-piedra”

  1. Julio

    Pienso, Sara, que el cine americano más comercial siempre se ha caracterizado por eso, por contar muy bien las historias y con buen ritmo, y también por no trabajar sus personajes con muchos matices. Para encontrar personajes “reales” hay que venir a Europa, y en general para que haya refexiones más psicológico-existencialistas ir más al cine del Este. Pero tienes, razón… si se lograsen ambas cosas: cierta profundidad sin aburrir…, y si además se reflejara convicciones… sería la obra perfecta.

    Por otro lado, pienso que la comedia es un género complicado, y lograr un equilibrio para decir cosas importantes sin adoptar un tono solemne no es tarea fácil.

  2. Ignacio Fernández Perandones

    Hola, Julio. Creo que nos conocemos. He descubierto tu blog, que me parece fantástico. Leí tu libro sobre Kieslovski. Acabo de iniciar un modesto blog de poesía, cine y libros (pocili). Espero que te guste. Creo que coincidimos en gustos en cuanto al cine se refiere. Estoy de acuerdo con lo que comentas más arriba. Un abrazo. Nacho

  3. Julio

    Me alegro de que te guste el blog, Nacho. También a mí me ha encantado el tuyo y poder escucharte declamar poemas como “El empuje de la multitud”. Sí, parece que coincidimos en el gusto por un tipo de películas, al menos eso es lo que se desprende de tus cuatro críticas. Enhorabuena.

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