Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Claves para entender el Cine Español actual (I)

κριτικός (kritikós).- Vaya por delante que toda generalización es falsa. No se puede meter, gracias a Dios, a muchas personas en mismo saco porque cada uno es diferente e irrepetible. No obstante, considerando las cosas bajo un aspecto concreto y ajustando los criterios, podemos encontrar bastantes similitudes en grupos amplios, que se comportan y siguen unos esquemas de funcionamiento que podemos denominar “modelos”. El título de este artículo se quiere referir a lo que denominaríamos Cine Español actual “políticamente correcto” o “dentro del sistema” o “de acuerdo con el establishment.

Con motivo de la Gala de los Premios Goya del Cine Español estuve buscando diferentes comentarios en Internet sobre el evento. Lo primero que me sorprendió es que se emitiera en “falso-directo” para intentar paliar el conocido problema de que resulta inaguantable por su larga duración, ya que parece que hay que quedar a bien con todos, que hay que citarlos o premiarlos (el concepto “democrático” y “políticamente correcto”) y que, además, todo el mundo aprovecha su “momento de gloria” para hacer sus reivindicaciones sobre diversos –habitualmente nada cinematográficos– asuntos. Como inciso diré que no entiendo cómo nuestros “cineastas oficiales” usan un sistema de producción inventado por los americanos (“Yankee go home!”) para introducir publicidad (“el podrido mercantilismo”) en los espectáculos deportivos (“el opio del pueblo”). En fin, sigamos porque esto nos llevaría muy lejos.

Espigando entre las opiniones, encontré en un blog un post titulado “Decálogo del glorioso Cine Español” con el que estoy básicamente de acuerdo y en el que, al menos en algunos puntos, me parece interesante detenerse. Este decálogo se plantea como un sistema axiomático que quiere explicar todo lo que conforma, define y acontece en el Cine Español. Quizá con un estudio profundo de esas consideraciones, podamos obtener propuestas que ayuden a corregir algunos de los planteamientos que no contribuyen a la supervivencia del sistema. No me resisto a comentar el primer axioma:

’Los que triunfan son comerciales. Los que no, artistas (sublimes)’. El cine es Cultura, y no una inversión o un negocio. Por tanto no es relevante que a una película española no acuda nadie a verla ni que no sea rentable, si trata temas importantes y profundos. Al cine no se va a entretenerse, sino a reflexionar”.

Un lugar común al que se acude con frecuencia es considerar que el cine no es técnica sino puro arte: no se busca el rendimiento económico sino contribuir a la cultura y, por tanto, debe ser protegido y ayudado por las instituciones. Entiendo que esto se puede aplicar a un cierto número –más bien reducido– de películas, pero no a la mayoría ya que buscan un rendimiento económico (al menos no perder dinero). Para muchos productores, el cine es una industria y ellos son los inversores. Por tanto, esperan un retorno, a ser posible con beneficio, de las cantidades comprometidas en el negocio. En este caso es evidente que el juez es el público. Las películas se producen para que sean vistas y apreciadas por el espectador y si el espectador no va a verlas… no han cumplido con su objetivo. Desde ese punto de vista, no tienen la suficiente calidad para estar en el mercado y por eso no recaudan. Este es el planteamaiento de lo que se denomina “industria del cine”. Un concepto denostado en nuestro país por el mundillo oficial (establishment) que invoca su condición de artistas y, como tal, no dependientes del juego económico de oferta y demanda.

Supongamos que admitimos este enfoque que se refleja en el primer axioma de nuestro decálogo: el cine que se intenta hacer en España es mayoritariamente artístico y, al no buscar un rendimiento económico, debe ser protegido y subvencionado. Siempre hemos tenido en la historia del arte la figura del mecenas que ha permitido que muchos creadores pudieran dejar a la humanidad su herencia artística al garantizar su sustento. Pero no podemos olvidar que el mecenas invertía su propio dinero y, por tanto, escogía discrecionalmente a los artistas. Nunca se ha dado el caso de una distribución generalizada de medios económicos sin un criterio de calidad. Si bien es cierto que se creaban escuelas y se formaban aprendices, siempre estaba el juicio de la calidad por el cual se encargaban las obras a los mejores artistas, a juicio de sus protectores. El talento generalmente se ha premiado en ese sistema. Así han llegado hasta nosotros las obras de Beethoven, Miguel Ángel, Goya y un largo etcétera de artistas que trabajaron en las Cortes o al servicio de los potentados de su época. Sin duda habrá casos de grandes potenciales que no tuvieron esa suerte y no pudieron dejar sus obras para la posteridad pero eso no disminuye la calidad de las que nos dejaron los otros. También en nuestra época podemos encontrar casos similares en todas las artes, y nadie se extraña de que exista ese mecenazgo pero nadie lo exige de un modo tan descarado como hacen nuestros cineastas.

Jamás el cine español ha estado tan protegido como ahora con subvenciones, inversión obligatoria de las televisiones, cuotas de pantalla en las salas, ayudas al doblaje por usar idiomas determinados… y jamás el público le ha dado tanto la espalda. La explicación de que el arte de vanguardia no es apreciado por el público en general puede servir para unas pocas películas, pero no para las 177 que se produjeron en 2008. El mundo del cine tiene que acercarse más a la realidad de la sociedad y, si verdaderamente quiere sobrevivir, debe encontrar la aprobación de su principal mecenas: la persona que va al cine y paga su entrada y, mientras no lo consiga, no estará cumpliendo con esa función que se auto-asigna de trasmitir una cultura. Hasta aquí llegamos hoy. Espero vuestros comentarios. Como las series de televisión, colgamos el “Continuará”.

En las imágenes: Foto de Carmelo Romero acompañado de Enrique Cerezo, en la fiesta de presentación en Casa de América © 2009 Festival de Málaga. Todos los derechos reservados. Fotogramas de “25 kilates” – © 2008 Icónica y Ovideo. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados. De “La vergüenza” – © 2009 Avalon Productions. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 6 abril, 2009 | Categoría: Colaboraciones, España, Industria y taquilla, Opinión

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3 comentarios en “Claves para entender el Cine Español actual (I)”

  1. Julio

    κριτικός, dejando de lado las generalizaciones a que aludes, no estoy de acuerdo con ese primer axioma, dejando de lado el tono irónico y cínico de esa afirmación. Triunfar o fracasar no tiene nada que ver con ser buena o mala película (son cuestiones diversas), y ya es hora de que lo artístico y lo cultural se vean como algo raro o minoritario, como para dar de comer aparte.

    Habrá películas a las que solo se les pueda pedir que sirvan para pasar el rato (industriales, hechas para la taquilla, sin más pretensiones, no merecedoras de subvención porque deben buscarse la vida como en cualquier negocio) y otras que deben perdurar en el tiempo porque logran altas cotas de realización, reflejan algo o innovan… (deben subvencionarse). Al cine unas veces vamos a entretenernos y en otras ocasiones se podrá reflexionar (aunque nadie va a eso… no viene mal plantear cuestiones que hagan pensar), pero en uno u otro caso pueden tratarse de buen o mal cine.

    El Cine es cultura y también inversión, y medio de comunicación y documento histórico-sociológico. No podemos simplificar el tema. La cuestión es distinguir entre cine y producto, y tener claro dónde el Estado debe entrar a ayudar.

  2. Juan Carlos O

    Estoy de acuerdo con κριτικός en que su comentario sólo se debe aplicar al “cine oficial” que, por otra parte, es el que resultó “triunfador” en la Gala de los Goya.

    Es verdad lo que Julio dice de que hay que ayudar a un tipo de cine que nunca triunfará en taquilla porque será minoritario, elaborado como expresión artística y que nunca será rentable en sentido económico. Pero pienso que muchos estarán de acuerdo conmigo que lo que se pretende por La Academia de Cine (cuya cabeza visible ahora sujetará los “cordones de la bolsa”) es meter dinero en todo lo que se hace sea bueno, malo o mediopensionista. Todos tenemos derecho a un sueldo del estado y los cineastas también hagamos lo que hagamos. Lo siento pero ante esto sólo puedo decir:

    “No con mi dinero”

  3. κριτικός

    Como bien sabes Julio tenemos puntos de vista parecidos y mi post sólo quiere reflejar que los representantes actuales del cine español han creado un sistema cerrado (Nomenklatura, Establishment, Mafia o como quieras llamarlo) en el que los apoyos financieros no dependen de la calidad y cuando malos productos no reciben el aprecio del público la culpa la tiene el público.

    Ya me dirás tú que necesidad de subvención tienen películas españolas como “El Reino de los Cielos”, “Los crímenes de Oxford” y otras similares que han cazado dinero público cuando podían perfectamente sali adelante por sí mismas. Es más, en algunos casos se propone una coproducción múltiple sólo para recibir las subvenciones.

    Lo que quiero reflejar es ese lugar común de echar las culpas a los demás y no hacer autocrítica y ver lo malo que tenemos nosotros.

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