[6/10] Hace ya tiempo que el cine alemán asaltó el archivo histórico nacional para dar su propia versión del pasado, y especialmente de los puntos oscuros de la época contemporánea. Un derecho legítimo y loable que busca entender a sus antepasados desde la mentalidad germana, y también ahuyentar temores e incertidumbres sobre un futuro en que se puedan repetir errores antes cometidos. Lo hemos visto recientemente en “La Ola” y ahora Uli Edel y su guionista Bernd Eichinger -también responsable de “El hundimiento”- nos lo muestran en “RAF: Facción del Ejército Rojo”, crónica de la gestación y actividad del grupo terrorista alemán durante la década de los setenta. Y nunca mejor dicho lo de “crónica” porque lo que se sucede en la pantalla es un desarrollo pormenorizado de cada uno de sus atentados y atracos, disensiones y secuestros… huelgas de hambre, juicios, incendios, chantajes… en una escalada de violencia sin término, donde la primera generación revolucionaria se ve revisada y ampliada por la segunda y tercera, hasta el punto de que la lucha armada se les va de las manos y se vuelve contra la población civil.

Comienza la historia a finales de los convulsos años sesenta, entre playas nudistas que reclaman la liberación sexual y manifestaciones estudiantiles contra el imperialismo yanqui. Fogonazos para retratar a una generación perdida, idealista y desencantada con la sociedad que sus mayores han forjado, que clama por una nueva moral y por descolgarse de un sistema que consideran burgués y acomodado. Son los grupos anarquistas que pronto se organizan en comandos y se disponen para la lucha, que acuden a los campamentos árabes para adiestrarse y que no dudan en perpetrar las más brutales acciones en lo que consideran una guerra urbana. Gritan contra la presencia americana en Vietnam o a favor de la cuestión palestina, citan a Mao cuando se ven acorralados por las fuerzas de seguridad del Estado y consideran como traición la estrategia de las nuevas células terroristas. Actitudes agresivas y drásticas del colérico Andreas o más tácticas e ideológicas de la periodista Ulrike que responden al mismo fanatismo ideológico, puesto al servicio de una causa revolucionaria que se levanta por encima y aplastando a la persona.

La pantalla recoge el atentado israelí en las Olimpiadas de Munich o el asalto a la embajada alemana de Estocolmo, el secuestro con rehenes del avión de la Lufthansa o el del presidente de la patronal germana… A cada paso, el espectador queda atrapado entre una ráfaga de metralleta o un disparo a quemarropa, entre una discusión acalorada y la operación terrorista… lo mismo que esa niña que fotografía el cerco y asalto policial. Eran idealistas y se han convertido en un mito, y como tal… deben salir de la historia. Eso es lo que dice el jefe de policía cuando se le pregunta por los motivos que tienen para la acción armada, y que apunta que la clave del éxito está en remover las situaciones (objetivas) que animan esa lucha, tarea que corresponde a los políticos y no a la policía. Violencia en las calles y en las cárceles, en los tribunales y en el interior de las personas, con armas y con la palabra, con huelgas de hambre y con chantaje de rehenes… hasta traspasar las fronteras y convertirse en terrorismo internacional indomesticable, desobediente, irracional…

Cine histórico-político que no entra a retratar a sus personajes más allá de la acción seca y brutal, con un guión centrado de manera abrumadora en el relato de los hechos, pero bien rodado y montado con ritmo trepidante que no deja respirar al espectador, y al que llega a agotar con tanta violencia y reiteración -aunque sea verídica y real, pero repetitiva porque el discurso terrorista es bien simple-. Las interpretaciones de todos son intensas y de gran fuerza pero frías y sin lugar para la emoción, con Martina Gedeck que arranca los mejores momentos cuando su personaje se transforma y abandona a sus hijas para pasar de la teoría de la pluma a la praxis de la pistola, o durante su enajenación en la celda de aislamiento o cuando en el juicio rechaza identificar reinserción social con traición; y también con la presencia de Bruno Ganz como jefe de policía juicioso que da en el clavo en su análisis del problema o que teclea su máquina de escribir mientras escépticamente recibe felicitaciones por una operación que algunos presumen como definitiva.

Uli Edel trenza un discurso con una puesta en escena muy realista e impactante, a la vez que mira e intenta comprender -no disculpar, lo mismo que el jefe de policía- la respuesta equivocada de esta facción radical a un problema social verdadero. En su intento de reconstrucción histórica, incluye todas las situaciones comunes del terrorismo y buena parte de las estampas emblemáticas de esos años, sirviéndose incluso de imágenes de archivo que van desde las cargas policiales contra los estudiantes de mayo del 68 a las famosas escenas de los niños vietnamitas desnudos. Demasiado ambiciosa y prolija al retratar la historia de la RAF y con una duración excesiva, pero gustará al espectador interesado en los dramas del siglo pasado y especialmente en los movimientos terroristas, y también para quien vivió una década de mitos tan reales como sangrientos.
Calificación: 6/10
En las imágenes: Fotogramas de “R.A.F: Facción del Ejército Rojo” – Copyright © 2008 Constantin Film Produktion, Nouvelles Éditions De Films y G.T. Film Production. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.
Publicado el 17 Marzo, 2009 | Categoría: Alemania, Año 2009, Bélico, Críticas, Histórico
Etiquetas:Bernd Eichinger, Bruno Ganz, El hundimiento, La Ola, Martina Gedeck, RAF: Facción del Ejército Rojo, terrorismo, Uli Edel
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17 Marzo, 2009. 5:34 pm
Soy de Huelva y el Viernes después de harta de trabajar me fui a Nervión a ver esta película por que he leído muchas cosas de Ulrike Meinhof, incluso he tomado su nombre como apodo en un foro.
Estoy en contra de la violencia pero me encanta ver ese punto de vista que tienen sobre USA y sobre el poder sobre las conciencias.
Sé que a Huelva no va a llegar esta peli por que tenemos un sólo cine, pero no me importa hacerme 180 kilómetros(ida y vuelta). Eso si, nos deberían dar un premio que luego dicen que el cine está en decadencia y nosotros nos vamos a Sevilla a ver una película o a Punta Umbría que tb tiene más variedad que la capital.
17 Marzo, 2009. 6:56 pm
Admirable, Manuela, tu pasión por el cine: hacer 120 kilómetros no es poca cosa. Al menos, espero que te gustase la película en este caso… (cosa que no me queda clara por tu comentario) aunque si eres seguidora del tema, igual te supo a poco. Un saludo,
18 Marzo, 2009. 10:20 am
La película a mi si me gustó. Me hubiera gustado más si se hubiesen centrado más profundamente en Ulrike Meinhof; su personalidad e ideas. Creo que es un personaje complejo y espero que algún día hagan una película sobre ella.
Una lástima que este tipo de películas no lleguen a Huelva capital. Espero que A ciegas si llegue.
31 Mayo, 2009. 12:50 pm
Buuffff, Manuela, qué duro es amar el cine…! Yo también he vivido algo precido. Y luego se quejan de que la gente se baje pelis en Internet si es que hay algunas (¡muchas!) que son imposibles de ver… Bueno, a lo que iba: si te gusta este tema, hay una peli que te aconsejaré on vehemencia y además hace poco se ha editado en España (cosa milagrosa) en dvd, en una colección, B-Side Collection, que edita “joyítas” poco conocidas. Se trata de “El Silencio Tras El Disparo”, de Volker Schlondorff. Estuvo premiada en el 2000 en Berlín a la mejor actriz (en este caso, ex-aequo a sus dos actrices princiales). Yo de ti haría lo posible por verla porque es alucinante sobre esta temática.
Saludos.
31 Mayo, 2009. 9:48 pm
Muchas gracias! Voy a buscar donde comprarla a ver que encuentro.
La verdad que es increible ver las pocas películas no comerciales que llegan aquí. Sólo tenemos un cine en la capital(y había tres antes). Luego están los de los pueblos. Punta Umbría suele tener un par de películas interesantes.
Ya te contaré si encuentro la película.
Muchas gracias de nuevo.