Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Breve encuentro”: Conciencia y pasión de una mujer enamorada

Acabamos de celebrar el centenario del nacimiento de David Lean, el director británico responsable de “Lawrence de Arabia”, “El puente sobre el río Kwai” o “Doctor Zhivago”, películas tan espectaculares como impactantes por sus historias y puesta en escena, lo mismo que por su música y sus interpretaciones. Sin embargo, no menor calidad –sí presupuesto– tienen otras como “La vida manda”, “Oliver Twist” o “Breve encuentro”, por ejemplo. En esta última, el director demuestra una exquisita sensibilidad que sabe adentrarse en la psicología femenina de la protagonista, una mujer feliz en su matrimonio y con dos hijos que, sin apenas darse cuenta ni quererlo, se enamora de un médico que comienza quitándole un mota de polvo del ojo, mientras esperan el tren para irse a casa. Es la historia de un amor apasionado y también de otro que respira fidelidad, pues ambos se debaten en el corazón y en la conciencia de Laura.

breve-encuentro-1

Toda la película, de estructura circular, se articula en la cabeza de la mujer y desde su punto de vista a través de una voz en off interior que parece recordar cada uno de los detalles de ese romance prohibido, convertido aquí en sueño de una colegiala enamorada. El tono evocador y personal del relato se acerca al de una confesión hecha a su marido, mientras éste hace el crucigrama del día con aire despreocupado. La subjetividad es la nota dominante de cada plano y la relatividad del tiempo el espacio en que se mueve este drama intimista, donde relojes y trenes adquieren sentido metafórico para hablar de la vida que pasa y de los rumbos que cada uno toma, y donde la memoria y el corazón que sufre turbulencias y heridas recuerdan al mejor Wong Kar-Wai de la posmodernidad. Como el cineasta de Hong Kong hiciera en “In the mood for love”, David Lean recoge una historia de dos matrimonios que caminan al borde del precipicio por el imprevisto enamoramiento e infidelidad de hombre y mujer –magníficas interpretaciones de Celia Johnson y Trevor Howard–, en una lucha entre el amor que necesita sentir y la conciencia que reclama lealtad, una duda entre seguir los sueños de la imaginación –como hace Laura en el tren, viajando a Venecia y por todo el mundo– o bajar a la realidad y poner los pies en la tierra. Es la fuerza del amor que necesita escapar de la rutina y el reclamo del deber que llama a los pies del hijo herido en la cabeza, es la aventura de viajar y la tentación de probar lo desconocido frente a la seguridad que da el hogar y el sentirse comprendido (como también se pone de manifiesto cuando el matrimonio planea el futuro del hijo, como marino u oficinista).

breve-encuentro-2

Durante toda la película, Laura lucha denodadamente entre esas dos fuerzas que bullen en su interior, hasta llegar a establecer un dilema excluyente en el momento álgido en que se da cuenta que ha ido demasiado lejos al verse obligada a mentir: tienen responsabilidades pero se quieren, ya no pueden comportarse sensatamente y olvidar, necesitan decirse que se aman para acallar las otras voces que les reclaman volver a la realidad de sus vidas. La tensión de una conciencia intranquila llega incluso a oponer el amor a la responsabilidad en un discurso más sentimental que racional. David Lean ha introducido a sus personajes en el túnel del subjetivismo y de la emoción del instante –ese sentir su mano sobre el hombro en la secuencia final, por ejemplo– en que la realidad y la verdad de uno mismo se nublan y desenfocan: entre la oscuridad de la noche y el humo de los trenes, Laura ve cómo se tambalea su mundo familiar y afectivo para soñar y volver a sentirse joven y atractiva, para dejar la labor de punto mientras su marido mata el tiempo sentado en el sillón e irse al cine o a un baile lleno de romanticismo. Un largo viaje de muchos kilómetros imaginarios para volver a casa y sentir el agradecimiento y quizá el perdón –no parece que el marido sea un ingenuo ni un desentendido sino más bien un alma delicada y generosa– de quien la quiere en la vida ordinaria.

breve-encuentro-4

Una lucha heroica que Laura ha mantenido consigo misma y con la que ha forjado un poco más el amor de su vida. No ha tenido que ir a Johannesburgo como su amante Alec Harvey, no ha vivido un romance como Lara en “Doctor Zhivago” ni su vida es tan espectacular como la de Lawrence de Arabia. Es la vida cotidiana de una mujer, con sus sueños y sus realidades, con sus necesidades de afecto y sus desvelos de madre, con sus debilidades y su complicación interior. Es un homenaje a la mujer, a la esposa y a la madre por encima de las dificultades; y una introspección en la psicología femenina y en la moral victoriana en que las apariencias y la decencia juegan un papel importante (la venta de alcohol en la cantina, la decepción del amigo de Alec por su comportamiento), donde el peso de la culpa tiene tanta fuerza como la realidad del amor. David Lean y sus guionistas miman la caracterización de sus personajes y sus diálogos, viva expresión de su pasión y de su pesar, y su conciencia en voz alta es la que les obliga a reconocer que “la mentira supera a la felicidad de estar juntos” o que “es tan fácil y tan degradante mentir cuando sabes que confían en ti…”. La pareja protagonista tiene a flor de piel no solo el sentimiento sino también el sentido de fidelidad y de lo que está bien y mal, y por eso Laura experimenta la misma inclinación de Ana Karenina de arrojarse al tren que llega… porque “no quiero volver a sentir lo mismo”, ese desgarro del corazón ante la partida de un hombre al que amó, ese sufrimiento de conciencia traicionada y amordazada.

breve-encuentro-5

Una película intimista y psicológica, donde todo pasa en la cabeza y corazón de una heroína de su casa, en la que hay que decir a la amiga cotilla “que se calle” porque dentro hay suficiente vida y emoción como para sentirla y disfrutarla, y donde el pitido del tren es la llamada para que cada uno aproveche las horas que marca el reloj y aprenda a vivir enamorado según su conciencia… porque al fin y al cabo “Llamas de pasión” no es una película demasiado buena, como dicen los propios protagonistas.

En las imágenes: Fotogramas de “Breve encuentro” – Copyright © 1945 Cineguild Production. Todos los derechos reservados.

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Publicado el 15 Marzo, 2009 | Categoría: 9/10, Años 40, Directores, Filmoteca, Hollywood, Romance

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

2 comentarios en ““Breve encuentro”: Conciencia y pasión de una mujer enamorada”

  1. cyranobix

    ¡Qué película más hermosa! Sin duda entre las obras de arte de todos los tiempos que me han dejado una huella indeleble.

  2. La Mirada de Ulises » Blog Archive » “Madame de…” o el vals infernal de Max Ophüls

    […] decoro (en algunos momentos su intimismo, psicologismo y autocomplacencia femenina nos recuerda al “Breve encuentro” de David Lean) y sin un ápice de la culpabilidad nórdica. El director elige las formas curvas y […]

Deje un comentario

Copyright © 2008 La mirada de Ulises. Todos los derechos reservados | Diseño: YGoY, modificado por rafacas | Cabecera: Echeve