Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

¿Por qué el aumento de subvenciones no mejora nuestro cine?

κριτικός (kritikós).- Si nos fijamos en los datos económicos del cine español, podemos observar que el aumento de las subvenciones en los últimos años no parece reflejarse en la calidad del cine que se produce, a tenor de los resultados en taquilla y número de espectadores (El cine de 2008 en cifras). Partiendo de la manida premisa de que nuestro cine es mayoritariamente arte y no debe estar sujeto a los albures del mercado (cuestión a la que yo considero que merece la pena dedicarle una futura reflexión), podemos concluir que es deseable –algunos van más lejos y dicen exigible– que sea ayudado y protegido desde las instituciones oficiales. La realidad es que las administraciones públicas dedican cada año más recursos a subvencionar el cine patrio, y las diferentes leyes que afectan a este entorno –algunas tan discutidas como las cuotas de pantalla o los porcentajes de inversión por parte de las televisiones– garantizan un aporte de fondos cada vez mayor por parte de todos los sectores involucrados (excepto el más definitorio: el público). Como consecuencia inmediata, surge la pregunta: ¿Por qué este aumento de recursos no mejora el producto final? ¿Por qué existe la común apreciación de que nuestro cine es peor que el que se hace en otros sitios? ¿Por qué sigue siendo habitual escuchar a la salida de un cine donde se proyecta una película española comentarios del tipo: “Para ser española no es tan mala” o “Hemos entrado a ver ésta porque no quedaban entradas para …”?

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No parece que se deba a la falta de talento. Tenemos el reconocimiento internacional, incluidos los Oscar®, de directores (Buñuel, Garci, Trueba, Almodóvar, Amenábar), actores (Cruz, Bardem), compositores (Javier Navarrete, Alberto Iglesias), directores de fotografía (Néstor Almendros, Javier Aguirresarobe)… Pues si el problema no está en la capacidad ni en los medios… debe de estar en el encuentro de ambos. En el cine español parece que la administración opta por la distribución indiferenciada de fondos, cumpliendo sólo con criterios generales y, a veces, tan peregrinos como el idioma en que se rueda, las zonas del país que se usan como exteriores o si se ha estrenado (a veces con una copia, en un único cine, con un único pase al que han acudido 27 espectadores). No digo que esto no se deba valorar, pero me parece que, dado que es un recurso que proviene de nuestros impuestos, los criterios fundamentales debieran ser otros.

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El otro criterio que se usa para distribuir los fondos son los comités de expertos, academias de cine y otros grupos de evaluadores… que son los que deciden si las películas merecen o no la subvención o el premio. Visto el resultado final, podemos presumir que algo está fallando. Cuando uno de nuestros directores más reconocidos como Almodóvar tiene sus serios desencuentros con la Academia de Cine, hay que inferir que algo pasa… puesto que él no la necesita ya para prestigiarse. El año pasado parecía que iban a pasar página con la sorprendente opción por la calidad (“La soledad”) pero parece que en 2009 hemos vuelto a lo de siempre.

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Mi teoría es que el sistema de financiación actual ignora la categoría del talento. En la medida en que se han ido incrementando los fondos, se ha burocratizado el sistema de control que decide a quién van los recursos. A los puestos de decisión han accedido personas que “se mueven bien” en los entornos del poder y han instaurado una dictadura de los mediocres. El sistema se ha convertido en una nomenclatura que domina con mano de hierro todos los entresijos de la profesión, y no hay muchas posibilidades para los que se encuentran fuera de ese grupo. El talento se ha sustituido por la sumisión al sistema, y muchas veces hasta los nuevos valores acaban sucumbiendo a este tipo de vida acomodaticio después de un comienzo prometedor. Nuestros actores y cineastas del siglo pasado sobrevivieron a fuerza de talento, no de ser políticamente correctos.

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Como es fácil deducir, las personas sin talento no saben apreciar el que tienen los demás o, si lo aprecian, no suelen permitir que sobresalga para evitar que les haga sombra; y tampoco quieren arriesgar y equivocarse, y perder su privilegiado estatus. Por eso prefieren distribuir entre más candidatos, para no fallar y tener que afrontar el riesgo de escoger. Como bien saben los levantinos, cuando el agua es escasa… la mejor política no siempre es escoger cultivos que precisen menos o repartirla de modo homogéneo a todos (“lo democrático y correcto”); quizá haya que escoger plantas que produzcan buenos y abundantes frutos, y regarlas por goteo en vez de a manta. Así algunas plantas podrán malograrse pero las buenas producirán mucho más y no estaremos criando malas hierbas.

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Alguno puede argumentar que, si cambia el sistema, habrá algunos que se perderán… pero yo pienso que el verdadero talento siempre se abre camino, y el superar las dificultades es un buen crisol para las personas verdaderamente creativas. Hace ya tiempo que el sistema de control únicamente por los pares está en entredicho en la financiación de la investigación experimental. Escarmentemos en cabeza ajena y busquemos verdaderos criterios de calidad a la hora de repartir el dinero que es de todos o dejemos que vuelva el mecenazgo por parte de otros elementos de la sociedad… porque, si no cambian las cosas, nuestro cine puede morir de éxito a fuerza de recibir subvenciones. Esta es la cuestión que hoy planteo. Así lo veo y así lo escribo, pero espero tu opinión para enriquecer mi visión.

En las imágenes: Fotografías de Fernando Lara, Ángeles González-Sinde y Juan Manuel Montilla “Langui” recogiendo su Goya – © 2009 Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La soledad” – © 2007 Wanda Visión, Fresdeval Films e In Vitro Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Retorno a Hansala” – © 2008 Muac Films y Maestranza Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 30 marzo, 2009 | Categoría: Colaboraciones, España, Industria y taquilla, Opinión

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10 comentarios en “¿Por qué el aumento de subvenciones no mejora nuestro cine?”

  1. Polifemo

    Estoy de acuerdo en lo esencial de este artículo. Las películas galardonadas no suelen ser las de mejor calidad.

    Pero soy menos optimista aún en lo siguiente: las películas que efectivamente merecerían ser premiadas, ¿llegan a la altura de lo que se pueda llamar “verdadera” calidad? ¿En esos mismos casos, se puede hablar de auténticos “talentos”?

    En el cine español tan escasos son la “calidad” como el “talento”, pienso. Y pocos films son merecedores de esos halagos. Más bien habría que decir que generalmente suelen premiarse películas “mediocres”, y que otras algo mejores se quedan sin el reconocimiento que merecen.

    Mirar al cine francés no nos vendría nada mal.

  2. Individuo Kane

    Siempre me pareció ejemplar la actitud de los hermanos Coen. Para hacer su primera película, “Sangre fácil”, buscaron “subvenciones” de un modo bastante peculiar.
    Hicieron una lista de gente con pequeños negocios, personas que se habían hecho a sí mismas, currantes que habían corrido un riesgo y habían montado su empresa. Puerta por puerta, fueron a esa gente a pedirles entre 1000 y 5000 dólares. Si la peli salía bien repartirían beneficios. Si no salía bien, tampoco se perdía mucho. Puerta por puerta, cientos de puertas.
    Me parece que quien no tiene ese entusiasmo no debería hacer cine. Ellos tenían una idea que podía funcionar, creían en su producto y lo hicieron. Sí. Los talentos se abren paso. Las subvenciones los adormecen.

  3. κριτικός

    Querido Polifemo:
    En mi anterior post ya hablé del cine francés como un ejemplo a seguir: Efectivamente me parece que es un espejo donde debemos mirarnos. También somos latinos, mediterráneos, apasionados … aunque la proximidad siempre ha generado roces entre nosotros.

    Lo que no comparto es tu pesismismo sobre el cine español. Sinceramente creo que hay talentos. Hemos creado verdaderas obras maestras y no quiero renunciar a la esperanza de que no llega a las pantallas nada mejor porque no existe.
    Te contaré una anécdota personal que refleja mi descubrimiento del cine español. Hace muchos años me enamoró la película “Blade runner”. Me convertí en un fan absoluto de Ridley Scot y leía todas las entrevistas que le hacían. En una de ellas hablaba de un director español que le había influido: Víctor Erice. Para mí era prácticamente desconocido, pero mi admiración por Scot me llevó a buscar películas suyas. Encontré sólo dos: “El espíritu de la colmena” y “El Sur”. Solo había fimado esas pero me bastaron para cambiar mi opinión sobre el cine español. Era un genio (y lo sigue siendo) y no merecía mi descalificación genérica sobre el cine español. Talentos hay, lo que pasa es que hay que encontralos.
    Gracias por tu comentario y te recomendaría lo que dice el anuncio de una conocida cerveza: “Think positive”

  4. κριτικός

    Querido Kane:

    Me encanta tu comentario. Esto es parte de mi idea: el mecenazgo también debe funcionar. Me parece que en nuestro país nos falta ese espírutu emprendedor de los “yankees” (“pioneer”) que pervive en los americanos: si creo en una idea, lucharé para hacerla realidad.
    No podemos adocenarnos y vivir del erario público. Si crees en algo, hay que luchar por ello para intentar que llegue a ser realidad.
    Una vez más gracias.

  5. Individuo Kane

    La anécdota continúa: “Sangre fácil” se llevó buenas críticas en el festival de Sundance. Todos los periódicos hablaban de ella. Los “inversores” empezaron a mosquearse: “Sangre fácil” era la estrella de los periódicos y ellos no habían recuperado un duro.
    Los Coen tuvieron que hacer llamadas como locos a todos los que les habían dado dinero para decirles que aún no se había estrenado en cines.

  6. Julio

    He leído con interés el artículo y los sucesivos comentarios. Mi opinión en cuanto a las subvenciones es que conviene hacer un tratamiento desigual de las películas, y apoyar con ayudas aquellas que difícilmente podrían hacerse y salir al mercado sin ellas: es decir, que “Mentiras y gordas” se busque la vida porque solo buscan la taquilla, mientras que “Una cierta verdad” o “Un lugar en el cine” –por poner ejemplos recientes– deben ser subvencionadas por tratarse de cultura cinematográfica –aparte de ser primeros trabajos de sus directores–. Determinar la frontera entre industria y cultura no es fácil, pero hay que llegar a ello y establecer unos parámetros lo más fiables posibles.

    Por otra parte, leo que en el Festival de Málaga a punto de comenzar su director declara lo siguiente: “Producimos más de cien películas al año, cerca de ciento setenta si sumamos coproducciones y documentales que llegan a salas. De ese total, si logramos que un veinticinco por ciento sea de gran calidad, estamos a la altura de cualquier otro país” Es decir, que piensa que en Francia, Alemania, Inglaterra, Italia podrían verse unas 25 películas españolas de calidad, de la misma manera que en nuestro país vemos unas 25 de esos mismos países (que es lo único que llega, opina él). Pero es que no hay 25 españolas de calidad, ni 20, ni 15… y no sigo porque algunas sí hay y pueden rondar la decena. Aún nos queda un trecho para necesitar una producción de 120 al año, por ejemplo.

    En otro lugar y hablando de ese mismo Festival de Málaga, se dice que en la última década han debutado entre cuatrocientos y quinientos nuevos realizadores”. Y me pregunto cómo es posible porque no hay mercado para tantos “nuevos valores”, si habrá que poner números clausus como en otras disciplinas o en las mismas Escuelas de Cine… Es posible que entre tantos sea más fácil que surja más talento, pero a costa de… Me parece que hay muchos intereses, necesidades y votos cautivos, porque tomar cartas en el asunto supondría medidas impopulares… para el gremio.

  7. Laura

    Me ha encantado el artículo y los comentarios al mismo. Una vez leí en El Confidencial un artículo sobre la “generación tapón”, o algo así, que impedían subir a los que valían más que ellos…
    En fin tenemos que ser la generación destaponadora y como dice Polifemo también emprendedora, jaja.
    Un cordial saludo.

  8. didac

    El problema de las subvenciones es que no se utilizan para lo que deberían y se transforman en un sistema clientelar que da bastante repelús. El hecho que las televisiones se vean obligadas a invertir un tanto por ciento de sus beneficios en cine también es diabólico, ya que en lugar de ayudar al cine, al ser un sector privado, buscan su propio beneficio y, simplemente, le ponen el dinero a quien sabe que funciona, entiéndase Almodóvar o otros. No sólo damos dinero público a través de subvenciones del ministerio, sinó que lo hacemos a través de TVE, del ICO, de las autonomías…Realmente es sangrante. Las productoras con beneficios no deberían poder presentarse a subvenciones. A las televisiones debería ofrecérseles un programa de incentivos fiscales escalonado mediante el que, cuantas más pelis hicieran, menos impuestos pagarían. Debería establecerse un convenio con las universidades y las escuelas de cine mediante el que las producciones subvencionadas deberían dar trabajo a los jóvenes estudiantes. Hay mucho por hacer, y mucho que se puede hacer, para crear una industria audiovisual, y van y nos ponen a una defensora del status quo en el Ministerio. ¡Triste sino el del cine español!

  9. κριτικός

    Efectivamente Didac, la noticia del nombramiento de la nueva Ministra de Cultura ahonda en el problema. Vamos al clientelismo, al grupo cerrado, a esa especie de dictadura de los mediocres: Los cineastas de un determinado grupo ideológico se hacen con los mecanismos de distribución y adjudicación de las financiaciones con criterios clientelares y de “tribu”. Además todo esto se ve aumentado por la indulgencia del poder político que no se atreve a regular de modo más eficiente el sistema por miedo a que le “monten el numerito”.
    Penoso.

  10. Julio

    De acuerdo, didac, con lo que arbitrar medidas que incentiven la producción y den posibilidades a los estudiantes, aunque no veo nada claro eso de que las tv que apoyen a más películas reciban más exenciones fiscales… Más que de número, pienso que es cuestión de tipo de cine: una película como la peruana “La teta desnuda” o “La clase” pueden y deben recibir ayuda por es un cine de calidad e interés…, pero no así otras que miran solo a la taquilla (sean buenas o malas) y se hacen como negocio (el ejemplo más claro es “Mentiras y gordas”, pero hay muchas). Aunque las fronteras sean nítidas y arbitrarias, pienso que hay que ir por ahí para discernir y repartir las ayudas.

    κριτικός, todos sabemos que el cine es un arma ideológica (no solo política) y que los responsables viven cautivos en su sillón. Falta honradez, ética, valentía. No estaría mal volver a las salas de arte y ensayo, o a las V.O.S., o primar el documental…. y subvencionarlo más y mejor que al resto.

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