Andrzej Wajda y su trilogía de la guerra: “Generación”, “Canal” y “Cenizas y diamantes”

Andrzej Wajda es probablemente el cineasta polaco más representativo, y el que con mayor compromiso asumió el papel transformador del cine como impulsor de unos ideales de libertad y progreso de la sociedad. Su figura se levanta en la Polonia de posguerra como emblemática de toda una generación de artistas jóvenes que, en oposición al esquematismo y límites impuestos por el “realismo socialista”, exigían una mayor libertad creativa a la vez que extendían al campo social esa nueva inquietud estética. Él sería quien encabezase la corriente llamada “Escuela cinematográfica polaca”, en la que se integraban a otros cineastas como Andrzej Munk, Stalislaw Rozewicz o Kazimierz Kutz, y también quien abriera el cine nacional al exterior y marcase al resto de directores polacos la senda por la que caminar. Sus comienzos en el cine están marcados por ese sentimiento de frustración tras la 2ª Guerra Mundial, con un país ocupado por las tropas nazis primero y sometido al gobierno comunista después. Entonces le preocupa el abandono y apatía de la nueva generación, el conformismo y ausencia de ideales que observa a su alrededor: por eso y por su profundo amor a la patria acomete una trilogía sobre la guerra que suponen el inicio de la lucha del individuo frente al Estado totalitario, de la ética personal frente al abuso de poder.

La primera de estas películas en donde contempla las heridas de una guerra que atropelló al pueblo polaco es “Generación” (Pokolenie, 1954). En ella refleja patriotismo y confianza en la vida, heroicidad de unos hombres inseguros y frágiles pero llenos de ideales y energía, alejados del estereotipo humano acostumbrado, y un clima poético donde el romanticismo tenía plena cabida. A la vez, en esa primera película dejaba ver ya una extraordinaria facilidad para expresarse a través del contraste y del detalle, para acentuar un prisma, plano o escenario con paisajes y personajes en los que se adivinaba la búsqueda de lo auténtico, señal inequívoca de un cine honesto que se relacionaba con la realidad de una manera nueva.

Esa nueva manera de mirar, ese compromiso con su época y su pueblo marcaron la historia de “Canal” (Kanal, 1957). Su acción se desarrolla durante los últimos días de la insurrección de Varsovia en agosto de 1944, que terminó con la destrucción de la ciudad por los ejércitos hitlerianos y con la muerte de miles de personas. Son días de lucha para un grupo de jóvenes combatientes que salen de la clandestinidad en su intento de liberar la capital de las SS nazis, y que se vieron obligados a refugiarse en las cloacas para vivir una agonía infernal y acabar muriendo como ratas, aunque con la conciencia clara de estar luchando por algo que merecía la pena. Dramatismo narrativo y visual para homenajear a unos héroes que no escondían sus flaquezas ni ocultaban su pérdida de esperanza, rasgo innovador que rompía con la tradición mitificadora sobre la historia y nación polaca que el cine anterior venía recogiendo.

La última película de la trilogía sobre la guerra es “Cenizas y diamantes” (Popiol y diament, 1958), y supone un escalón más en lo estético y una perfecta síntesis de la realidad polaca en sus primeros días de libertad tras la liberación de los alemanes: veinticuatro horas en un hotel de provincias y en sus alrededores para un intenso drama con una trágica presencia de la muerte, pues la pesadilla del horror permanece para la pareja protagonista (han asesinado por error a dos civiles, cuando querían atentar contra el secretario del Comité del Partido Obrero Polaco). En la historia, Maciek Chelmicki se erige como símbolo de la “generación perdida” por la guerra y el hotel como microcosmos de la nación entera, mientras que el resto de personajes se levanta como elenco de las distintas actitudes de los polacos, en un rico y denso estudio psicológico.

En el cine de Wajda, sin embargo, la temática histórica no responde al deseo de ensalzar el pasado nacional de una manera gloriosa y propagandística, sino más bien a la idea de depurar la imagen heroica y plana que se había transmitido, para alcanzar así el mayor grado posible de autenticidad. También obedece a la voluntad de mostrar unos héroes de carne y hueso que supieron hacer frente a un poder asfixiante e inhumano, semejante al que en ese momento sufrían bajo la dictadura comunista. Es un cine profundamente enraizado en la cultura y tradición polaca, que parte de la experiencia vivida y de la literatura romántica del país, pero que después sabe elevarse al plano de las ideas, hablar al individuo y superar cualquier coordenada temporal y espacial: su “tema” es la historia, pero su “espíritu” es el sentido de humanidad y el compromiso con la sociedad, mientras que el cine es entendido como el instrumento para lograr una mayor libertad y dignidad. En definitiva, Wajda es la conciencia de un pueblo y de una época, y sus películas son el espejo de la mentalidad valiente y honesta de quien buscaba despertar y alentar al espectador.

En las imágenes: Dos fotogramas superiores de “Canal”- © 1957, Zespól Filmowy “Kadr”. Todos los derechos reservados. Dos fotogramas inferiores e “Cenizas y diamantes”- © 1958, Zespól Filmowy “Kadr”. Todos los derechos reservados.

Publicado el 16 Febrero, 2009 | Categoría: Años 50, Bélico, Directores, Drama, Filmoteca, Polonia

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2 comentarios en “Andrzej Wajda y su trilogía de la guerra: “Generación”, “Canal” y “Cenizas y diamantes””

  1. La Mirada de Ulises » Blog Archive » “Katyn”: La memoria, la verdad y el perdón necesarios para poder vivir

    [...] laguna histórica que un hombre tan comprometido como Wajda se propone cubrir, como ya hiciera en “Generación”, “Canal” o “Cenizas y diamantes”, y por eso nos ofrece una película de gran fuerza [...]

  2. LA BUTACA

    “Katyn”: Verdad sin ira para alcanzar la libertad…

    Una película muy narrativa y esencial, a la que antes le interesan los hechos ocurridos y las reacciones de los protagonistas que las ideas. Ausencia de sentimentalismo y emociones fuertes componen la notable cinta de Andrzej Wajda.
    Sabe de lo que habl…

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