[8/10] Estamos en uno de esos concursos televisivos en los que el participante se lo juega todo a una carta. Hay momentos en que parece que tiene la suerte de cara y el premio va aumentado con cada respuesta correcta. A veces no se sabe si el presentador, en su labor de dar espectacularidad al programa, le anima a arriesgarse o le disuade de tentar de nuevo la suerte. Hay emoción y tensión, alegría y drama, dinero seguro y expectativas inciertas. Quien participa es una persona corriente de la calle, que pone su esperanza de felicidad en acertar la pregunta de turno y seguir así adelante en el concurso de sus sueños, algo que también puede acabar en frustración y con alguna lágrima que otra. En “Slumdog Millionaire”, Danny Boyle nos ofrece esas dos caras de la moneda del concurso millonario, y también de la India “auténtica” –lo dice el protagonista niño a unos turistas americanos– y de la misma vida. No ha gustado nada en el país de las rupias por la imagen de pobreza y de sus gentes que recoge (“slumdog” hace referencia al “perro de chabola”, al paria), pero ha encandilado al público y a la crítica occidental y opta nada menos que a diez Óscar, que se sumarían a los muchos Globos de Oro y premios Batfa conseguidos.

En realidad, lo del concurso importa más bien poco, porque es solo un recurso narrativo para contarnos una preciosa historia de amor. Es la que viven desde su infancia Jamal y Latika, huérfanos por causa de la guerra y el fanatismo, explotados por adultos sin escrúpulos ni moral, abandonados a un destino donde el azar juega su papel. Cada pregunta sirve para mostrarnos un fogonazo de un pasado increíble en la adversidad, y cada respuesta esconde una herida y una pérdida dolorosa: lo que el público festeja con aplausos y gritos de alegría, Jamal lo encaja con un gesto de tristeza porque le hubiera gustado no saberlo, no tener que estar ante la cámara… pero la vida le ha enseñado por la universidad de la calle mientras le iba dejando solo. Son las dos caras de la existencia: unos ríen y buscan el éxito en la riqueza fácil y otros luchan por encontrar el amor esquivo, unos se traicionan yendo contra su conciencia y empleando la violencia y otros son demasiados sinceros y dicen siempre la verdad cuando se les pregunta. Son también las dos caras de un Bombay donde la riqueza muchas veces se mezcla con la corrupción y el abuso mientras una gran masa humana malvive por las calles entre la pobreza, donde los niños son capturados por redes que les explotan –dura escena la del niño cegado– y los gánsters emplean la fuerza sin miramiento alguno, y donde el pueblo que sirve té o pide por la calle sueña con sus héroes de cine o con el éxito en el concurso de moda. Es, en definitiva, la opción por el dinero-confort (Boyle ya lo abordó en “Millones”) o por el amor como elementos de la felicidad, en un dualismo que los dos hermanos encarnan a la perfección.

Por eso, la interpretación de Dev Patel resulta soberbia y cautivadora al transmitir esa sencillez e inocencia con sus gestos, porque él solo quiere una cosa y no sabe decir otra ni en el plató de televisión ni en la vida, porque tiene una tranquilidad insultante en medio del concurso… y está en una guerra que no es la de las armas ni la de las rupias. Una historia dickensiana en las barriadas pobres de la India que tiene también su toque capriano porque alienta la esperanza de individuo más insignificante para alcanzar cotas inimaginables y este éxito se forja sobre la verdad, la honradez y los buenos sentimientos. La pureza de intenciones, la rectitud de sus acciones, la delicadeza del trato de Jamal son exquisitas y encuentran su contraste en algunos de los adultos del film y en su propio hermano, por seguir con las dos caras de la película. Extraordinario es el montaje y las transiciones temporales conseguidas con flash back muy eficaces y dinámicos, que nos llevan sin darnos cuenta a una infancia durísima pero entrañable gracias a la mirada dulce y optimista de los tres mosqueteros –excelente interpretación también de los niños–, con una cámara que se expresa bien con planos inclinados o con una concatenación de planos cortos, medios y generales que dan un tempo vertiginoso y dramático a la acción.

La primera hora es antológica –el arranque resulta impresionante, con el doble juego dramático y lúdico– y atrapa al espectador tanto por la realidad social y humana mostrada como por la moderna factura visual, con una trama que avanza con una espléndida y rítmica música y con una fotografía realista que recoge toda el colorido –y miseria– de los arrabales. Sin embargo, el tercio final decae un poco mientras se va demorando el desenlace y algunos giros se acercan a lo convencional y resultan un poco forzados –como la reacción de Salim, el hermano de Jamal–, pero la producción ha querido realizar una película comercial para un público amplio, y también en eso logran su objetivo. De nuevo, en esto vemos las dos caras de un trabajo equilibrado entre el lado artístico y el más popular, entre el realismo crudo y la fantasía de los sueños, entre la estética manierista y el relato clásico, para acabar con una cinta que consigue aunar a crítica y público, y que hermana Bollywood –al final tenemos hasta el habitual baile coreográfico, que refleja color y alegría– con Hollywood. Sin duda, contrapuntos para una obra redonda que apuesta por una visión optimista y esperanzada de la vida, donde un chiquillo analfabeto demuestra saber todas las respuestas porque conoce la más importante, y esta le impulsa de continuo hasta el final.
Calificación: 8/10
En las imágenes: Fotogramas de “Slumdog millionaire” – Copyright © 2008 Celador Films, Warner Bros. Pictures y Film4. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.
Publicado el 14 Febrero, 2009 | Categoría: Año 2009, Críticas, Drama, Gran Bretaña
Etiquetas:amor, Danny Boyle, Dev Patel, Millones, Slumdog Millionaire, televisión, violencia
Artículos relacionados:
19 Febrero, 2009. 7:43 pm
[...] arriesgo mucho si digo que la triunfadora será “Slumdog Millionaire”, por ser la más completa y redonda, la más equilibrada y no únicamente apoyada en el trabajo de [...]
19 Marzo, 2009. 1:44 pm
[...] Luis García.- La película “Slumdog millionaire” ha sido la gran ganadora de los Óscar® de este año. Entre otros, se le ha concedido el premio al [...]
22 Marzo, 2009. 10:16 am
[...] La publicación en estos días de los datos de asistencia y recaudación de las películas españolas (¿?) por parte del Ministerio de Cultura, nos vuelve a mostrar la cruda y persistente realidad: los españoles cada vez van menos al cine… por lo menos, a ver el cine que se hace en nuestro país. Se puede argumentar que faltan medios, que no sabemos apreciar el buen cine, que lo que nos gusta son las astracanadas (no olvidemos que los grandes éxitos del cine español han sido las distintas secuelas de “Torrente” o de “Mortadelo y Filemón”…), pero así no se entendería el éxito de otras películas como “Solas”, “El Abuelo”, “Los otros”, “Los lunes al sol”… y que algunas de las cintas actuales con más éxito mundial no han tenido presupuestos “tipo Hollywood” como por ejemplo “Slumdog millionaire”. [...]
25 Noviembre, 2009. 6:18 pm
[...] éxitos comerciales y que me es imposible recoger aquí. Sirvan de ejemplo Gran Torino (2008), Slumdog Millionaire (Óscar a la mejor película en 2008), El Señor de los Anillos: el retorno del Rey (Óscar a la [...]
31 Enero, 2010. 6:55 pm
[...] Pero, “a bote pronto”, sólo en 2009 me vienen a la mente joyas como “Gran Torino”, “Slumdog Millionaire”, “The Visitor”, o “Up”. ¿Y qué tienen todas ellas en común? Quizá a [...]